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los jovenes y las competencias

El sistema escolar y educativo español es un fracaso evidente y yo calificaría de total. No hay ya manera de seguir disimulando: la culpa ni es de los padres, ni de los maestros, ni de los alumnos, ni de la sociedad. O cambia el sistema educativo o nos hundimos todavía más.

España es el país europero con peores resultados en fracaso escolar e inserción laboral juvenil. Lo publicaba ayer la UNESCO en su informe “Los jóvenes y las competencias”. Ya no hay donde esconderse, somos el peor país para aprender de Europa.

Los jóvenes, maestros, familias y sociedad son víctimas de un sistema educativo mal diseñado, obsoleto, variable, ideologizado y absurdo que es resposable posiblemente de la incapacidad de España de afrontar la crisis y que tiene unos resultados vergonzosos: tasas de fracaso escolar y de paro juvenil altísimas.

Entregas a tu hijo, un pequeño brillante y curioso al sistema y tienes muchas posibilidades de que, pasados los años, te lo devuelvan sin futuro y posiblemente sin un título. Escolarizar en un mal sistema no es una elección, no es una decision libre. Cuando a mi me preguntan como me arriesgo a no usar el sistema escolar español yo ya respondo esto: ¿no te parece que es un riesgo usarlo?

A mi hijo lo recuperé del sistema educativo español a los ocho años, habiéndole hecho creer que en la escuela era lento. El 80% de los superdotados fracasa en la escuela. Y ahora, con 12 años, va un año adelantado y hasta sigue un curso de Mitologia en la Universidad de Pensilvania a distancia y en inglés. Lento no era, malo era el sistema empeñado en que se aprendiera de memoria un libro de texto mortalmente aburrido.

Lo que yo cambiaría del sistema educativo español

Yo tengo claro lo que haría para cambiar el sistema educativo español: facilitar el homeschooling, dar mayor libertad a los padres y cooperativas para crear centros educativos con pedagogías alternativas, reforzar a los maestros dándoles más autonomía.

Apostar por la creatividad y el aprendizaje vivencial y significativo, eliminar la memorización y los exámenes, flexibilizar el curriculum, reducir radicalmente las ratios en vez de aumentarlas y dar un verdadero impulso a la educación emocional, la personalización y la atención a las necesidades individuales.

Hay que abandonar el sistema educativo anacrónico, como bien lo calificó Punset y dejar de diseñar escuelas que matan la creatividad, como dice Ken Robinson. Y también dejar de aplastar la curiosidad de los niños, como dice Michio Kaku.

Los errores del sistema educativo español: Secundaria, Primaria e Infantil

Y es que los errores no son unicamente de la Educación Secundaria, que los tiene. Yo estoy cansada de escuchar a profesores y padres que se encuentran sin solución, los niños llegan sin amor al aprendizaje, sin más preocupación que aprender de memorieta, sin capacidad de crear o de pensar críticamente. E incluso como analfabetos funcionales.

Ayudarles es complicado, posible pero muy complicado, sobre todo porque el sistema sigue exigiendo aprender sin placer y sin comprensión real. A un chico que no quiere aprender, que aborrece estudiar, que no entiende lo que estudia ni cree que valga para nada es muy dificil recuperarlo.

Si encima está entre ese 10% de superdotados de los que muchos ya son fracaso escolar y han sufrido acoso, el daño es enorme. Si es un chico que ha sufrido acoso escolar, su corazón está dañado. Si tiene dificultades reales de aprendizaje y lo han etiquetado sin darle un apoyo real adaptando el aprendizaje a sus necesidades, hay que darle la vuelta a todo y hacerle recuperar la confianza. Pero muchas veces es tarde, sobre todo porque el sistema va a seguir exigiendo que cumpla unos parámetros para los que el niño no está hecho, aunque su mente pueda brillar.

Pero es que los errores han comenzado mucho antes: con la mala conciliación, con las guarderías casi universales, con el modelo de Escuela Infantil y con una Primaria memorística.

Primero, insistiendo en independizar a los bebés. Segundo, en la Escuela Infantil, donde es muy frecuente que se obligue ya a pintar sin salirse de los bordes, a cumplir normas absurdas, a aprender lo que te mandan. Las fichas son lo más importante del mundo, como si se aprendiera el color amarillo pintando una ficha.

Las fichas, algo opcional, una forma de juego, lo pueden ser. Pero nada más. No hace falta comprar fichas en la Escuela Infantil. Obligar a usarlas a un niño absurdo, es tirar el dinero y es hacer daño a ese pequeño.

Ayer mismo una mamá me contaba desesperada que su niña salió con mucha amargura del cole, y claro, con la pegatina de carita triste. Se había manchado el baby pintando. La mamá contaba que ellas pintan libremente, se manchan el cuerpo, no hay márgenes, solo color y libertad. Pero en el colegio solamente se puede pintar dentro de la línea y sin mancharse, ni divertirse. Tan pequeñita. Y ya triste y sufriendo la presión para cuadricularla. Y esto no ha hecho más que empezar, le dije. Solo hay una manera de hacer las cosas: la que te manden. ¿Que empeño en forzar la creatividad?

Y en Primaria. Lo de Primaria ya es que no lo concibo. Niños de siete años con dos horas de deberes. Una total incapacidad para atender correctamente a los niños que tienen necesidades educativas especiales. Memorización, memorización, memorización. Exámenes cada semana. Más deberes. Más repeticiones hasta la naúsea de ejercicios. Libros que leer obligatorios y muchas veces aburridísimos. Notas, calificaciones, etiquetas. Estar sentados, no hablar, poco juego, muchas filas, muchas normas.

Aprender lo que te mandan, no replicar, callar. Sobre todo, estar callado. Y eso si, mucho dinero en libros de texto, en material, en cuadernos para cada asignatura, en cuadernos de ejercicios. En pamplinas. No hacen falta libros de texto, y si se usan, son una guía, y nada más. Hacer un examen preguntando lo que pone el libro de texto debería estar prohibido.

Por supuesto, hay maestros y hay escuelas que no son del todo como digo. Y hay niños que se adaptan. Por supuesto. Pero los resultados están claros: un fracaso del sistema educativo total. Un suspenso en Educación.

Las claves del fracaso y del cambio necesario en el sistema educativo español

En primer lugar la familia, el verdadero centro de la educación del niño, debe recuperar su papel. No un papel marcado por una visión conservadora necesariamente, sino una verdadera conciencia de su valor como espacio de convivencia y aprendizaje. Pero la realidad es que nuestra conciliación y nuestras bajas maternales son de las peores de Europa.

Hay que dedicarle tiempo real a los niños. No vale eso del tiempo de calidad ni aparcar a los niños con maquinitas u ocio consumista. Hay que estar con los hijos, jugar con ellos, hablarles, cuidarlos y conocerlos. Si no dedicamos más tiempo a los hijos, estamos perdidos. Ellos están perdidos. Y si los padres y el sistema laboral no lo entienden, si imponemos a los hijos crecer en centros escolares y solamente ver a sus padres un par de horas al día, no hay salida.

Y la clave en la escuela no es apretar, no es volver a los métodos del siglo pasado. La clave no es machacar con más memorización y más exámenes. La clave no es poner tarimas a los maestros, sino valorar su trabajo. La clave no es hacer más diferenciación por notas, sino por intereses y capacidades. La clave es hacer de la escuela un lugar donde se aprenda y se experimente directamente la vida, no donde se viva para aprender lo que otros han decidido que debes aprender.

La clave es la innovación educativa verdadera, la que pone al educando en el centro de la experiencia, la que valora al niño, a sus necesidades evolutivas y a su curiosidad. Y mientras sigamos repitiendo el mismo método, fracasaremos. Y los niños y el futuro lo pagarán.

La Educación es la mejor inversión, pero una Educación con el modelo de Finlandia: moderna, libre, flexible y personalizada, que prepare a niños felices, con criterio propio y confianza en sus propios talentos. Si no cambiamos eso y empezamos a tomarnos en serio la inversión y la flexibilidad, la creatividad y la autonomía, el sistema escolar y educativo español seguirá siendo un fracaso total.

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