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Propósitos de Año Nuevo para padres

Propósitos de Año Nuevo para padres
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Comienza el año, y pasado el frenesí de las fiestas, os invito a retomar esos propósitos de Año Nuevo que seguramente hicistéis y que, quizá, ya habéis olvidado. Y quiero centrarme en animaros a hacer vuestra propia lista de propósitos de Año Nuevo como padres, específicamente, pues creo que es muy importante por varias razones.

La primera razón es que, si manifestáis y escribís vuestros propósitos como padres, os será mucho más facil auditaros, verificar vuestros avances, concederos reconocimiento por lo logrado y, en definitiva, mejorar. Cuanto más específicos, claros y organizados son nuestros propósitos más posibilidades tenemos de comprometernos con ellos y transformarlos en metas conseguidas.

La segunda razón es que sois ejemplo constante para vuestros hijos. Les enseñáis con vuestras acciones qué es el compromiso personal, la superación y la coherencia. Les enseñáis también que los errores son oportunidades de mejora y que, trabajando, podemos realmente conseguir aquello que deseamos.

Cuando reflexionamos y hacemos una lista de propósitos como padres estamos asumiendo con nosotros mismos un compromiso de esfuerzo, nos ponemos delante de nuestras carencias, fallos y deseos, dándonos más fuerzas para avanzar. Además, si, en lo posible, compartimos esa lista con nuestros hijos, si tienen edad para comprenderlo, ellos serán nuestros mejores y más amorosos guias, no podemos escondernos ni engañarlos, pues nos ven precisamente con una claridad inigualable. No hay excusas.

Como os decía creo que cada uno deberíamos ser capaces de hacer nuestra propia lista de propósitos, aplicados a nuestras circunstancias personales y a las necesidades de nuestra familia. Sin embargo, me animo a hacer una lista general que espero que os pueda servir de inspiración.

Lo cierto es que para esta lista de propósitos para el nuevo año recogiera las inquietudes de la mayor cantidad de personas posibles le prengunté a muchos papás y mamás, que me han ayudado con sus sugerencias. Seguro que os llegan al corazón.

Dedícale tiempo a las personas más importantes de tu vida

Los días tienen para todos veinticuatro horas y solemos estar enormemente ocupados, por lo que nos queda poco tiempo libre. Pero otra cosa cierta sobre el tiempo es que pasa muy rápidamente y lo que no vivamos hoy con los niños mañana no regresará. Pasad más tiempo con los niños.

Por muy poco tiempo libre que tengamos podemos dedicarlo a los niños en vez de, muchas veces, gastarlo en conversaciones o diversiones que nos alejan de ellos y que tampoco nos están aportando un placer o un aprendizaje real.

No nos dejemos llevar. Estemos atentos a los niños y logremos una buena comunicación con ellos, para lo que va a ser importante que descartemos los teléfonos y otras distracciones digitales cuando estemos pasando un rato de juego o conversación con los niños.

Para conocer a alguien de verdad no basta con mirarlo por encima, hay que estar y estar atento, hablando, descubriendo lo que le apasiona, sus intereses y habilidades, sus miedos y sueños. Para amar a alguien bien no basta con sentir que lo queremos mucho, sino que hay que demostrarlo dedicándole nuestra atención plena y nuestra comprensión. Y los niños lo notan.

Deja de gritar

Otra de las cuestiones en las que las opiniones han sido unánimes en el propósito de dejar de gritar a los niños y hablar con ellos con paciencia, empatía y respeto.

Gritarle a nuestros seres queridos es una costumbre horrorosa, que les hace sentir poco valorados y hasta temernos. Intentamos educarnos para controlar los nervios y no gritarle a nuestros amigos, familiares, compañeros de trabajo y a nuestra pareja, y normalmente lo conseguimos.

Si fuese algo habitual en nosotros gritarle a los que nos rodean, tendríamos que admitir que tenemos serios problemas de control de la ira y de comunicación. Si mi novio me gritara cada vez que se impacienta o se disgusta no sería mi novio, eso está claro.

Pero con los niños es diferente. Les hablamos con impaciencia, malos modos y gritos demasiado habitualmente. En parte es la tensión de la responsabilidad, el cansancio, el que son revoltosos, pero nada de eso justifica que nosotros, adultos que sabemos controlarnos, les tratemos mal.

Hay técnicas, reflexiones y ejercicios que pueden ayudarnos a educar sin gritos y, además, hacer una buena planificación vital para vivir más felices y sin tensión también nos ayudará.

Todos perdemos a veces la paciencia, pero desde luego podemos mejorar enormemente las relaciones humanas y su calidad si aprendemos a hacerlo lo menos posible y a no usar tonos airados o palabras agresivas con personas a las que amamos y que, además, están indefensas ante nosotros.

Es unos buenos propósitos a los que os animo a uniros: no gritarle a vuestros hijos y pasar más tiempo disfrutando con ellos.

En Bebés y más | "Gritos, amenazas y chantajes son violencia psicológica". Entrevista al psicólogo Ramón Soler, Los gritos también dejan huella en la personalidad de los niños,

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