La otra cara de la culpa: esa que te hace reflexionar e intentar ser mejores padres
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La otra cara de la culpa: esa que te hace reflexionar e intentar ser mejores padres

HOY SE HABLA DE

Con el tiempo he aprendido a ver las dos caras que tienen prácticamente todas las situaciones por las que paso en mi vida: el lado bueno y el malo. La culpa es un sentimiento que tampoco se exime de esta categorización, porque aunque es odiosa, genera angustia y desasosiego, también nos ayuda a reflexionar: hoy quiero hacer de "abogada del diablo" y hablar de una pequeña parte positiva que contiene la culpa.

La culpa, esa compañera constante de la maternidad

Criar a mis hijas, sin duda alguna, es la responsabilidad más grande que asumiré durante toda mi vida. Todo lo que alberga su cabeza y su corazón, al menos durante estos primeros años, será fruto de nuestras vivencias y de la forma en la que las guíe. ¿Alguien, con toda la conciencia que se requiere, está realmente preparado para asumir una empresa de tal magnitud?

"Los niños deberían venir con un manual bajo el brazo", escucho a veces. Pero aún así, si existiese, ¿le haríamos caso? Probablemente no. Es el día a día, el interactuar y el vernos reflejados en otra persona de una forma tan asombrosa, lo que nos moldea como padres.

Nadie, por mucha formación en disciplina positiva, crianza positiva, psicología o mil ciencias más que tengan que ver con esto, está exento de equivocarse cuando está criando a un niño. En nuestro actuar arrastramos años de experiencias -buenas y malas-, excesos y carencias y eso se termina reflejando en las personas que somos y en nuestra forma de proceder con los demás, y muy especialmente con nuestros hijos.

Las dos caras de la culpa

Culpa

Creo que se ha abusado de la costumbre de achacar a la madre la culpa de todo lo que le ocurre a los hijos (lo siento, no puedo ser inclusiva en este sentido porque si tu hijo "coge frío", la mirada inquisitiva de la abuela se clava directamente sobre ti y no sobre el padre, por ejemplo), así que coincido en que hay mucho qué trabajar sobre la forma en la que gestionamos este sentimiento.

Por supuesto que sentirme culpable no me gusta, porque desde que soy madre lo percibo de una forma que antes era desconocida para mi. ¿Puedes sentirte culpable por sentirte culpable?: parece ilógico, pero sí, a veces podemos llegar a esos extremos.

La culpa tiene otra cara: esa que después de hacernos sentir fatal, nos invita a reflexionar y a intentar ser mejores padres

Pero como dije al principio, la culpa tiene otra cara: esa que después de hacernos sentir fatal, nos invita a reflexionar y a intentar ser mejores padres. No somos perfectos, y muchas veces una voz interior nos dice cuándo hemos cometido un error... y probablemente esa voz se haga más fuerte cuando esa equivocación ha tenido como contraparte a tu hijo.

Como dicen por ahí, el primer paso es reconocerlo, y a mi no me cuesta nada hacerlo. Creo que la humildad es un valor muy necesario en la crianza, y reconocer ante nuestros hijos que nos hemos equivocado, enseña más que un castigo o un silencio.

Si te sientes culpable después de haber sido injusto con tu hijo, no te preocupes, no te agobies y no seas tan duro contigo mismo. En este caso la culpa es una señal de que estás en el camino correcto de ser el padre que realmente quieres ser.

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Imagen | freepik

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