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"En sus primeras Navidades lo primordial son las necesidades del bebé". Entrevista a la psicóloga María López de Hierro

"En sus primeras Navidades lo primordial son las necesidades del bebé". Entrevista a la psicóloga María López de Hierro
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Las primeras Navidades con un bebé en casa pueden suponer un motivo de gran regocijo pero también un descontrol en las rutinas que puede desestabilizar nuestra búsqueda de un equilibrio y de la tranquilidad tan necesaria para nosotros y nuestro hijo.

Por eso vamos a entrevistar a la psicóloga María López de Hierro, que nos ayudará a encontrar la manera de disfrutar de estas fiestas y la primera navidad del bebé sin comprometer el bienestar de nuestro pequeño y el nuestro propio.

María, las costumbres navideñas suelen traer reuniones con la familia, más ruido y ruptura de rutinas, comilonas hasta tarde y mucho ajetreo, ¿eso puede ser compatible con disfrutar de nuestro bebé adaptándonos a estos cambios?

Cada bebé es diferente tenga la edad que tenga, por lo que más bien a quien nos debemos adaptar es a nuestro recién llegado. Nadie mejor que nosotras conoce a nuestro bebé, sus ritmos y particularidades. Si logramos respetar éste aspecto seremos capaces de sacar el máximo provecho a estas fiestas sin agobios.

Hay una frase que me gusta y es esa que dice que los niños sólo crecen una vez.

Pronto, antes de que nos demos cuenta nuestros hijos habrán crecido y estarán listos para contemplar absortos la Cabalgata de Reyes, aguantarán un poquito más las reuniones familiares, dormirán inquietos y se levantarán a las 6 de la mañana (en el mejor de los casos) para correr a abrir sus regalos como si no hubiera mañana…

Incluso un buen día seremos nosotros quienes tengamos que convencerles de que participen en éstos encuentros a los que asistirán a regañadientes. Mientras tanto, será mejor disfrutar de los momentos de serenidad que nuestro hijo necesita. En sus primeras Navidades lo primordial es que debemos adaptarnos a las necesides del bebé. Al fin y al cabo, todo llega.

¿Les puede afectar negativamente la sobreestimulación y los cambios de horarios? ¿Y a nosotros?

Un bebé puede excitarse con muchísima facilidad, más cuando tiene un temperamento susceptible. Para ellos todo es nuevo y llamativo. Para entender el impacto de los estímulos sobre ellos basta con ponernos en su lugar por un momento: muchas caras nuevas, desconocidos que quieren tomarnos en brazos, luces de colores llamativos, sonidos, olores...

Para cada niño el umbral es diferente, pero una vez se sobrepasa lograr tranquilizarle es una ardua tarea. El niño llora y este tipo de llanto es verdaderamente angustioso para los padres, que por lo general comenzaremos a hacer “las mil y una” para calmarles sin resultado.

Y empieza el círculo vicioso: nos ponemos nerviosos nosotros, se ponen nerviosos ellos. Lo mejor es prevenir, pero si hemos llegado a este punto, debemos tomarnos unos segundos para respirar, observarle, pensar y tratarle con suavidad, apartándole del entorno y meciéndole despacio, con la luz tenue e incluso apagada.

¿Y el cambio de horarios?

Respecto al cambio de horarios, tampoco es positivo. Las rutinas y rituales son importantes. Una vez establecidos en nuestro día a día, dichos actos repetitivos aportan seguridad al bebe, porque de éste modo sabe lo que va a ocurrir, lo que viene después.

Durante este periodo, cuanto más podamos adaptarnos a las costumbres de siempre, mejor, aunque tampoco es necesario andar pendientes del reloj: el bebé nos dirá en todo momento lo que necesita si prestamos la suficiente atención y actuamos con sentido común.

¿Debemos escuchar a nuestro instinto?

Siempre, cada hora, cada minuto, a lo largo de todo el año. Y de toda la vida. Y es curioso, porque cuanto más le escuchamos, con más facilidad viene a nosotras. Recuperar el instinto que tan difuminado se encuentra en los tiempos que corren debería ser casi una tarea obligada.

Yo sigo dos reglas básicas: hacer caso al instinto y pararme a observar.

Un ejemplo típico de estas fechas es cuando no nos apetece nada que otros cojan al bebé, pero aun así lo cedemos por no parecer antipáticas. O el notar que está cansado e irritable y hacer caso al “cena tú primero y ya le acuestas después”… cuando al final ni cenas tranquila, ni a tu bebé esa decisión le beneficia en absoluto.

¿Cómo y dónde nos aconsejas celebrar una primera navidad de un bebé?

Hemos de diferenciar la edad del pequeño. No es lo mismo un recién nacido de días que un bebé de ocho meses. Las necesidades o más bien la tolerancia de ambos son diferentes.

Si es muy pequeño, recién nacido, quizá para el tándem mamá-bebé sea demasiado ajetreo el entrar en la vorágine de las fiestas y lo más adecuado sea pasar una velada tranquila en casa en la intimidad. Tenemos que velar por el bienestar del bebé, pero también por el de la madre, más aún si se encuentra en pleno puerperio.

Vuestro pequeño núcleo familiar puede ser perfecto para una celebración tranquila, sin villancicos a todo volumen ni un bebé de pocos días pasando de unos brazos a otros y que, evidentemente, no entiende lo que ocurre ni el sentido de las fiestas. La calidez del recogimiento en vuestro hogar puede ser la solución perfecta si es que así lo deseáis.

Si ya es mayorcito y decidimos pasar estas fechas rodeados de nuestra familia extensa, quizá sea positivo optar por salir a celebrar a casa ajena en lugar de invitar a la nuestra. Si con un niño pequeño es difícil que nos sentemos a cenar tranquilamente un día de diario, más lo es el tener que preparar cena para los invitados y después tener que recoger. Además, si optamos por la casa de algún familiar, siempre podremos irnos cuando lo veamos oportuno.

¿Qué horarios serían los ideales para que el niño y nosotros no nos agobiemos?

Cada familia tiene sus horarios, sus costumbres. Lo ideal es intentar que las variaciones en la rutina no sean exageradas. En éstas fechas son comunes las cenas, en las que terminamos a horas intempestivas, por lo que una idea sería celebrar durante el almuerzo o adelantar bastante la hora de cenar y así, todos contentos.

¿Cómo podemos explicar a la familia que hemos decidido no ir a una celebración sin que se ofendan o minimizando su enfado si no son comprensivos?

Siempre con sinceridad, firmeza, tranquilidad y algo de mano izquierda partiendo de la base de que hemos de proteger al más débil, que en éste caso es el bebé. Seguro que están deseando veros y disfrutar de vuestro retoño, pero al fin y al cabo es vuestro hijo quien sufre y a la hora de la verdad somos nosotros los padres quienes tenemos que lidiar con las consecuencias, por lo que bastaría con una sencilla y clara explicación.

Si resulta que no muestran comprensión, nos quedaremos con algunos adultos contrariados, pero con un bebé tranquilo y feliz y unos padres coherentes con su instinto y que han hecho lo que creían que tenían que hacer. No me parece un mal balance.

Las reuniones familiares a veces son el momento en el que más críticas recibimos hacia nuestras opciones de crianza, ¿cómo nos aconsejas afrontarlas?

Con paciencia y sentido del humor. Parece que todo el mundo sabe cómo se debe criar a un bebé. Y al final, hagas lo que hagas, siempre habrá quien piense que lo estás haciendo mal. Cualquier estilo de crianza recibe críticas y mientras nosotras esperamos recibir apoyo por parte de nuestros seres queridos, que son precisamente con quien tenemos más contacto estas fechas, nos topamos con comentarios del todo innecesarios y en muchos casos hirientes.

Nuestra reacción variará si somos madres por primera vez, y qué decir si hace poco dimos a luz y continuamos con la emotividad a flor de piel. Ya con un segundo hijo o con un niño mayor, es más difícil que nos tambaleemos.

Existen dos pilares fundamentales: la información y el empoderamiento. Me explico: La información es poder, porque es el arma con la que logramos tomar decisiones sólidas siendo capaces de defenderlas posteriormente sobre una buena base. Y el empoderamiento, esa magnífica cualidad que estamos recuperando tantas mujeres, representa la capacidad que cada uno de nosotros tiene de tomar las riendas de nuestras vidas, de decidir y tomar responsabilidad de nuestras decisiones y de las consecuencias que se puedan desprender de ellas. De esta manera ganamos en seguridad y podemos responder a las críticas de forma asertiva porque no nos sentiremos atacadas: “Agradezco tu comentario, pero en mi casa preferimos hacerlo así” (sonrisa mediante).

Hay otras fórmulas como ignorar y asentir, dar la información justa, cambiar de tema, mencionar datos profesionales (las recomendaciones de OMS por ejemplo) en un monólogo larguísimo y complicado que acabe por aburrir al oyente…

Pero en caso de duda hay una que nunca falla: hacerse con unas cuantas respuestas absurdas a las preguntas o críticas más habituales (¿Duerme con vosotros? ¿Pero es que todavía toma el pecho? No le cojas tanto en brazos que le vas a malcriar y demás lindezas), con el fin de dejar descolocado al interlocutor sin que se ofenda, claro.

Le agradecemos a la psicóloga María López de Hierro esta entrevista en la que ha dado consejos muy lúcidos y asertivos para que podamos pasar una primera feliz Navidad con un bebé.

Imagen | Amalia Luput. Amaliaphotography En Bebés y más | "Los niños pequeños no entienden de crisis o de necesidad de ahorro". Entrevista a la psicóloga Mónica Serrano, "La asertividad es la herramienta para vencer las presiones familiares en Navidad". Entrevista a la psicóloga Lola Pérez Bravo

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