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¿A quién se parece el bebé? Tenemos la respuesta perfecta

¿A quién se parece el bebé? Tenemos la respuesta perfecta
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Yo sé que lo que voy a comentar no es políticamente correcto ni socialmente aceptado, pero es que ya está bien de hacernos los entendidos en parecidos de bebés. Que si tiene los ojos del padre (¡pero si aún no los ha abierto!) y la boca de la madre (aunque sin dientes, claro), que si ha salido a la familia materna (y que no te oiga la paterna)…

Con el tiempo he aprendido a escabullirme de la preguntita de turno, “¿a quien se parece?”, haciendo alarde de diplomacia y sinceridad, en ese orden: “Tiene algo de los dos, aunque soy muy mala para los parecidos”. Al final queda muy bien apostillar con un “Además, cambian tanto…”.

Mejor decir esto que señalar que en realidad se parece a una cría de hámster, o que nos recuerda a una rana, que tiene cabeza de cono o que nos parece tan “abstracto” que esperamos que crezca rápido para tomar forma humana.

Con las palabras anteriores, más diplomáticas, no hemos dicho nada, y probablemente dejamos contentos a los orgullosos progenitores. Pero lo mejor es que no hemos dicho nada que no sea cierto. Porque algo de sus padres tiene, al menos las células primigenias que formaron un embrión. También afirmamos con sinceridad que somos malos para encontrar parecidos, al menos entre bebés y adultos.

Porque si me preguntan sobre parecidos entre bebés, ahí no voy a tener problema. Lo mejor, si son gemelos o mellizos: ¡cómo se parecen entre ellos! Claro, los dos tienen poco pelo, ojos cerrados, nariz achatada, están un poquito descoloridos, llevan pañales, gorro y pololos…

¿Por qué pensáis que en los hospitales se identifica a los bebés con pulseritas, o se les pone un gorrito especial…? ¿Y ese temor a que se confundan los bebés? Sería infundado si fueran tan diferentes entre ellos, y tan parecidos a los padres, ¿no os parece? Pero podemos asomarnos a los “nidos” de antaño y ver a todos los pajaritos igual, si no fuera por los nombres en las cunas…

Cuando se demuestre (y se acepte popularmente) que los bebés menores de un año se parecen más a la madre, la preguntita de turno dejará de tener tanto sentido, pero mientras tanto…

Por todo ello, cuando tuve a mis hijas, intenté reprimir esa pregunta acerca del parecido del bebé. Aun así, ¿pensáis que no he recibido opiniones? Desde las visitas al hospital hasta la actualidad, hay quien señala que una de las peques se parece más a mí o a su padre, incluso están las mismas personas que una semana dicen una cosa y a la semana siguiente la contraria. Vaya, que cambian rápido los niños, pero no tanto…

No obstante, confieso que cuando alguien, sin que yo lo pregunte, ve en alguna de mis hijas un poco de mí, algo se enciende en mi corazoncito. Razón de más para que, cuando me pregunten a quién se parece el bebé, conteste iluminando por igual al padre y a la madre: “tiene algo de los dos”, obviando que en realidad lo que más tiene es mucho de todos los recién nacidos.

Foto | BeautifulFreaks en Flickr
En Bebés y más | ¿A quién se parecerá mi bebé?, En la planta de maternidad: tipos de familias, Niños que se parecen a sus perros

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