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12 cosas que no te da la maternidad, ni la paternidad

12 cosas que no te da la maternidad, ni la paternidad
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Nunca podré olvidar la primera vez que vi a mi hijo mayor. Tuve la suerte de estar en el parto y poder disfrutar de ese momento junto a su madre. Fue algo maravilloso, también recuerdo los días siguientes y las conversaciones con mi mujer cuando estábamos a solas.

Recuerdo hablar de nuestros sentimientos ahora que éramos padres, que no me lo creía, que a diferencia de mi mujer, no notaba ningún cambio en mi interior, no tenía ese sentimiento de ser padre que ahora tengo. Luego con el paso del tiempo me he dado cuenta que hay otras muchas cosas que, a pesar de la idea preconcebida que yo tenía, no son intrínsecas a ser padre o madre. Aquí exponemos 12 cosas que no te da la maternidad, ni la paternidad.

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La paternidad o maternidad no te cambia el nombre a papá o mamá, ni el apellido al nombre de tu hijo (la mamá de Carlos o el papá de Lucía)

Yo sigo siendo YO, el que era antes de ser padre. Es cierto que para mis hijos soy "papá", incluso "papi" y hasta les admitiría "papuchi" (eso si, en contadas ocasiones), pero sólo a ellos, para el resto sigo siendo yo y tengo un nombre o un par de motes, si tenemos mucha confianza. Lo mismo aplico a mi pareja.

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No, no tengo la respuesta a todo. Hay cosas que desconozco

Ha sido una de las cosas que más me está costando admitir. Al principio, con tu bebé de meses estás perdido, no sabes que hacer y eso te asusta aún más, tienes miedo y parece que estés 24 horas metido en la primera entrevista de trabajo o en tu primer día de oficina y todo pasa muy despacio. Pero poco a poco va pasando y al final aprendes un par de lecciones y algún que otro truco (que por supuesto sólo funciona con el tuyo y solo a veces) pero esa sensación de "qué hago, no se qué hacer" se va pasando...Hasta que tu hijo empieza a preguntar y entonces vuelven de nuevo las dudas. Admítelo, no eres perfecto y lo mejor de todo, eso a tu hijo no le importa. Para todo lo demás Google.

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No me ha convertido en alguien mejor que los demás

O al menos, no en alguien mejor que lo que era. No soy más o menos que nadie por ser padre. Olvidemos esa costumbre de pelear por ser los mejores en todo. Ser padre no es una competición, es la supervivencia diaria.

Mi tiempo no es más valioso que el de cualquier otro

Para nada, de hecho, si algo me ha enseñado la paternidad es que el día tiene muy pocas horas y que si hay algo valioso en esta vida, eso es el tiempo. Ser padre ha conseguido que apenas tenga ratos libres y cuando los tengo son casi por casualidad. Por eso, ahora valoro cada minuto del día y al tener eso en cuenta, valoro también el tiempo de los demás, sobre todo cuando es a mi o a mis hijos a quien se lo dedican.

No he dejado de soñar

Ser padre o madre te hace que tengas los pies en la tierra, ahora ya no eres tú o tu pareja los únicos en la ecuación. Ahora hay unos pequeños que requieren de vosotros para casi todo, pero no por ello he dejado de tener mis sueños, mis metas, mis ganas de conseguir cosas. La paternidad ha hecho que vaya por otro camino, pero la meta, en muchos casos, sigue siendo la misma.

No he dejado de tener intereses o hobbies

Es cierto que hay algunos hobbies que he tenido que dejar apartados y otros que sólo puedo disfrutar muy de vez en cuando, pero sigo teniendo mis propias distracciones a parte de mis hijos, siguen siendo mi pequeño rincón en el mundo.

La paternidad o maternidad no hace que prescindas de tus amigos

Estamos de acuerdo en que salir con los amigos no es lo mismo antes que después de la maternidad, pero tampoco es para dejar de tener contacto con ellos. Conozco a parejas que han dejado de salir, incluso hablar con sus amigos una vez han sido padres. Es verdad que al principio es muy duro y que algunas relaciones van a resentirse, pero no te hace menos padre el quedar con tus amigos y hablar durante un rato de algo que no sean pañales, mocos y ropa de bebé (eso si, fácil tampoco es).

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Me sigue gustando el sexo

¿Se acuerdan de cómo se hacía? Está claro que si son padres de más de uno la respuesta será afirmativa. Junto con la vida social, la vida sexual es una de las que dejamos en segundo plano, al principio porque la cosa no está como para andar jugando y luego la falta de sueño se va a convertir en el mejor anticonceptivo inventado por la humanidad. Pero a pesar de todo seguimos viendo a nuestra pareja como aquella persona que nos atrae, a la que deseamos y con quien disfrutamos de los ratos íntimos. Así que cuando algún bienintencionado amigo nos suelte eso de "olvídate del sexo durante una larga temporada" piensen que sólo hay que ponerle un poco más de imaginación.

No creo que mis hijos sean el único camino hacia mi felicidad

Nosotros quisimos ser padres porque éramos felices y deseábamos tener un hijo, pero ellos nunca han sido para nosotros una forma, un camino hacia una felicidad plena. El conjunto en si es lo que nos ha dado esa felicidad, pero yo no sería 100% feliz sin mi pareja o sin mis retos superados en el día a día, o sin mis sueños. Mis hijos son una parte importante en mi vida, una de las más importantes, pero no son la única parte.

Mi vida no se ha vuelto perfecta

Creo que se equivoca de pleno, aunque es mi modesta opinión, el que piense que la vida se vuelve perfecta en el momento en que uno es padre. Quizás sea al revés, pienso que al complicarse más, se hace más difícil conseguir esa perfección y por supuesto teniendo muy claro que jamás hay una vida perfecta. El día a día cuando eres padres cambia por momentos, lo que obliga a reajustarse casi a diario haciendo que pases los primeros años de tu vida en un continuo ajuste a la situación que te rodea.

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No soy un super-padre

Si eres una madre o padre que se maneje en este mundo 2.0 de la paternidad verás blogs y sitios llenos de actividades para hacer con los niños, manualidades para hacer en casa, 1001 sitios que visitar con tus hijos, como hacer un jersey para tus hijos de 325 maneras diferentes, tartas de cumpleaños, fiestas, decoración de habitaciones. ¿No os sentís los padres más inútiles del mundo? Para mi hacer un disfraz me lleva una semana y cualquier parecido con el original en el que me basé es mera coincidencia.

Por eso lo mejor es centrarse en aquello que se nos de bien y dejar que el resto fluya, lo importante no son las fiestas con tartas de cinco pisos, lo importante es el día a día con tus hijos, lo importante es su sonrisa.

No pienso dejar de valorarme

No hay padres ni madres de primera o segunda, uno no es mejor que otro por aquello que ha elegido, por eso seguiré valorándome a mi mismo sin medirme con nadie, salvo conmigo mismo.

Foto | ThinkStock
vía | parentdish En Bebés y Más | Cuatro cosas sorprendentes más que harás cuando seas madre, Una modelo posa desnuda un año después de ser madre con la condición de no usar Photoshop

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