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Sin pinchazo no hay juego: Australia decide negar la plaza de la escuela infantil a los niños no vacunados

Sin pinchazo no hay juego: Australia decide negar la plaza de la escuela infantil a los niños no vacunados
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Hace cosa de dos años el gobierno de Australia decidió implantar una polémica medida con el fin de aumentar los porcentajes de vacunación de los niños. Dicha medida, cuyo lema era "Sin pinchazo no hay paga", consistía en no dar, a los padres que no vacunan, las ayudas que se suelen percibir al tener un bebé (las familias con niños reciben unos 10.800 euros al año por hijo para sufragar los gastos derivados de su cuidado).

Ahora han decidido dar una vuelta más de tuerca con una nueva medida llamada "Sin pinchazo no hay juego", por la que los niños que no estén vacunados no podrán tener plaza en las escuelas infantiles.

Quieren aumentar las coberturas vacunales

Australia es uno de los continentes donde más padres han decidido dejar de vacunar a sus hijos, y eso hizo que durante unos años las coberturas vacunales descendieran a cifras cercanas al 90%. Se considera que la mejor cobertura, por ser la que provoca inmunidad de grupo, está en el 95% de niños vacunados (o más, claro).

Según leemos en ABC, ahora están en cifras del 93%, muy cerca de ese 95%, y por eso el gobierno ha querido apretar un poco más para que más niños reciban las vacunas previstas en el calendario de vacunas.

Una vez se logre esa cifra se considerará que la vacunación es suficiente para proteger a los bebés que aún son pequeños para ser vacunados y a los niños alérgicos a algún componente de la vacuna, o que, por estar enfermos, no pueden recibirlas.

¿Qué culpa tienen los niños?

Las voces discordantes no han tardado en aparecer, tal y como explican en NewScientist: profesionales de la educación han declarado que aunque la iniciativa podría ser útil para aumentar las coberturas vacunales, muchos niños, hijos de padres que no quieren vacunar, se perderán la posibilidad de recibir una educación infantil formal de calidad.

Asimismo, muchos niños procedentes de familias desfavorecidas, con menor probabilidad de tener todas las vacunas, podrían quedar todavía más aislados al no tener acceso a la educación.

Por eso se sugiere que se sigan haciendo esfuerzos por recordar la importancia de que los niños estén vacunados, así como enviar recordatorios a los padres para que tengan constancia de que a sus hijos les falta alguna vacuna, pero no dejarlos sin plaza.

¿Y qué método sería más efectivo? Pues es difícil saberlo. Lo que está claro es que cuantos más niños haya vacunados, mejor salud general tendrán los niños, al no padecer enfermedades importantes que llevan tiempo sin sufrir, precisamente gracias a las vacunas.

Y cuando una parte de la población ha decidido no ponerlas, no debe ser fácil lograr que las coberturas asciendan, no sólo para proteger a esos niños, sino también a los que no pueden vacunarse por otras causas.

Foto | iStock
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