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Muere un niño de siete años al decidir sus padres rezar por él e irse a una boda y evitar a los médicos

Muere un niño de siete años al decidir sus padres rezar por él e irse a una boda y evitar a los médicos
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En la actualidad, gracias a los avances médicos, a la higiene y a que tenemos a nuestro alcance la posibilidad de llevar a cabo una dieta equilibrada, son muchas las enfermedades que cursan con unos días de convalecencia y que acaban por curar solas.

Muchas, pero no todas, y por eso siguen existiendo vacunas y siguen existiendo fármacos y profesionales capaces de ayudar a sanar enfermedades que décadas atrás eran incurables. Pero eso sucede, claro, si el enfermo acude a esos profesionales.

Su nombre es Seth Johnson y tenía siete años cuando cayó enfermo hace unas semanas. Sus padres prefirieron rezar por él, por su salud, en vez de llevarlo a urgencias, y hace unos días falleció.

Tenía una pancreatitis y una sepsis

Tal y como explican en The Independent, el niño padecía una pancreatitis que derivó en una sepsis aguda (una inflamación generalizada como respuesta a una infección importante).

Al parecer, como llevaba semanas enfermo y los padres confiaban en que pronto estaría mejor, decidieron seguir con su día a día y acudir, tal y como habían planeado, a una boda a la que les habían invitado.

El fin de semana de la muerte del pequeño, sus padres dejaron al niño al cuidado de su hermano de 16 años y se fueron los dos días para poder asistir a la celebración del evento.

Ahora ambos, Timothy y Sarah Johnson, de Plymouth, Minnesota, deberán comparecer ante los tribunales acusados de negligencia en el cuidado de su hijo. Mike Freeman, abogado del condado de Hennepinhan, explica así su parecer al respecto.

No podemos comprender cómo un padre deja a un niño de siete años muy enfermo al cuidado de un niño de 16 años para poder irse un fin de semana. Tampoco podemos comprender cómo los padres se negaron a regresar a casa el domingo por la mañana para cuidar de su hijo enfermo cuando se les notificó de su grave condición. Tampoco podemos comprender por qué los padres no llamaron a una ambulancia el domingo por la noche para obtener inmediatamente ayuda médica cuando finalmente llegaron a casa. Los Johnson, por supuesto, se creen inocentes. Pero vamos a usar todos nuestros recursos para demostrar que son culpables.

Tenían problemas con los médicos

En las semanas anteriores a su muerte, el deterioro del niño fue a más. Había noches que no dormía, tenía temblores, ampollas en las piernas y apenas podía comer. Sin embargo, los padres decidieron que sería suficiente con rezar por su salud y curar sus lesiones con una pomada antibiótica y "miel medicinal", pues preferían evitar los médicos, con quienes tenían problemas de algún tipo.

Ese fin de semana, como hemos explicado, los padres se fueron de boda. El hijo mayor les llamó el domingo para explicarles que Seth ya no quería ni comer y que estaba "letárgico y flácido". Esto no fue suficiente para ellos, pues no volvieron; pero tampoco fue suficiente verlo en ese estado por la noche, porque se limitaron a bañarlo, a rezar de nuevo por su salud, y a acostarlo a dormir.

Pero el niño murió. Murió porque no eran rezos lo que necesitaba, sino unos médicos. Murió porque era en ellos, precisamente, en quienes debían creer sus padres en un momento de enfermedad grave, y era a ellos a quien se deberían dirigir sus peticiones y sus esperanzas. Como tantos padres que no confían en la medicina y lo pagan muy caro.

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