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Los antivacunas no tendrán beneficios fiscales en Australia

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Nos lo comentaba Armando hace unas semanas, y hemos querido profundizar en las implicaciones de esta noticia que nos lleva al otro lado del mundo con un hecho que bien podría darse en otros lugares en el futuro.

Ante el fenómeno de la antivacunación y la amenaza que supone para todos, con el repunte de enfermedades que estaban controladas en nuestro contexto, hay gobiernos que se han decidido a actuar allí donde más duele: al bolsillo de las personas. Las personas que no vacunan a sus hijos no tendrán derecho a determinados beneficios fiscales en Australia a partir de este año.

Se trata de un castigo fiscal que tal vez haga pensarse a más de uno si no vacunar a sus hijos, aunque en este caso vaya en contra de la supuesta libertad de vacunación. Vamos, seguirá siendo libre no vacunar, pero habrá un perjuicio económico. En cierto modo tiene sentido, pues los casos de niños no vacunados que contagian a otros suponen un gasto económico “extra” en sanidad que de otra manera no tendría lugar.

La medida fue anunciada a finales de noviembre, como consecuencia de que el 11% de los menores de cinco años australianos no está vacunado por voluntad paterna y que esa actitud supone un riesgo para el conjunto de la población. Así, el Gobierno ha decidido que quienes no inmunicen a sus hijos no tendrán derecho a los beneficios fiscales que se aplican hasta que los menores cumplen cinco años años.

Los beneficios suponen en total unos 2.100 dólares australianos (unos 1.700 euros) por hijo que se pagarán a las familias, a partir de ahora, en tres plazos (al año, a los dos y a los cinco) tras comprobar que el pequeño ha recibido todas las vacunas prescritas.

Los responsables de Sanidad y Familia en Australia sostienen que, además de animar a las familias a vacunar a los niños y que no se pongan en peligro más vidas, esta medida supondrá, en términos económicos, un ahorro de 209 millones de dólares australianos (168 millones de euros).

Recordemos que la antivacunación está en el origen del repunte de enfermedades como el sarampión, la rubéola, la difteria y las paperas en varios países: España, Holanda, Francia, Australia, Estados Unidos…

El aumento de niños no vacunados pone en riesgo la salud de todos: de los lactantes, de aquellos pequeños que no pueden ser inmunizados por circunstancias particulares, de quienes nacieron antes de las campañas de vacunación masivas y no pasaron la enfermedad, y de quienes han perdido o tienen debilitadas las defensas ante el virus…

Aun así, investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han constatado que la mayoría de las personas que contrajeron el sarampión en el país en 2011 no estaban vacunadas contra la enfermedad.

El Comité Asesor de Vacunas (CAV) de la Asociación Española de Pediatría (AEP) advierte de que la cobertura vacunal contra el sarampión ha bajado en nuestro país a un 80% u 85%, cuando se solía llegar al 95%. En España no ha habido muertes por esta causa (sí en el conjunto de Europa), aunque sí complicaciones.

En definitiva, no vacunar a los niños hace peligrar la salud de toda la población y no sé si que los antivacunas no tengan derecho a determinados beneficios fiscales como sucede ya en Australia es la mejor solución, preferiría que la gente se concienciara mediante una buena información. Aunque también sabemos que en este tema hay mucho dogma y es difícil hacer cambiar posturas.

Vía | El Correo
Más información | ABC News
Foto | Unicef Sverige en Flickr CC
En Bebés y más | ¿Qué pasaría si dejamos de vacunar a nuestros hijos?, Los efectos adversos de las vacunas, Por qué estar a favor de las vacunas infantiles, Las diez prácticas de crianza más controvertidas: la vacunación

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