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Lo que hay que saber antes de decidir conservar las células madre del cordón

Lo que hay que saber antes de decidir conservar las células madre del cordón
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No estoy segura de que siempre los padres tengan información completa antes de decidirse a conservar la células madre del cordón umbilical de sus hijos y, a veces, he constatado que los datos que se les dan solamente incluyen lo beneficioso que puede ser tenerlas, no lo perjudicial que es no permitir que llegue la sangre que fluye por el cordón a su hijo.

La sangre del cordón umbilical es una fuente de extracción de células madre en gran cantidad, especialmente de células madre hematopoyéticas, que tienen una gran poder de regeneración de la sangre y el sistema inmune, se replican muy bien y se multiplican más rápidamente que las de otra procedencia.

La leucemia, algunos cánceres y algunas enfermedades inmunes se tratan hoy en día con células madre. Hasta aquí, todo parece de color de rosa.

Tipos de usos y custodia de las células madre

El uso de células madre del cordón umbilical tiene aplicaciones médicas actualmente, donándola para que se pueda conservar en bancos públicos y sirva para ayudar a personas con enfermedades graves.

También existe el caso de los llamados “bebés medicamento“, nombre que me desagrada un poco, pero que seguro que todos entendemos. Si uno de los hijos padece una enfermedad tratable con células madre en algunos casos se recurre a las procedentes del cordón de un hermanito nacido tras seleccionar embriones adecuados y compatibles.

Es innegable la emoción de saber que un niño vivo ha podido curarse gracias a su hermano, y posiblemente todos, incluso quienes rechacen el uso de embriones para investigación, puede no sentirse cercano a esos padres aliviados. En esos casos, la extracción y la operación posterior suelen hacerse de forma muy rápida pues suelen ser casos además, en los que el receptor está en peligro.

Incluso hay empresas que ofrecen los servicios de criogenización de las células madre extraídas del cordón del bebé inmediatamente después del nacimiento y las conservan para un uso futuro en caso de enfermedad del donante.

Hasta ahora la autodonación no es garantía de curación en absoluto demostrada de manera general aunque se ha documentado algún caso y se ha usado muy poco, aunque las muestras si serían, obviamente, compatibles. Si queremos las células para uso exclusivamente privado deberemos guardarlas en otro país, pues en España no es legal el negarnos a compartirlas en caso de necesidad con un enfermo.

Si la sangre se conservase en un banco privado en España existirá la obligación de registrar la muestra en la Red General de Donantes. Esto, al fin y al cabo, preserva la sangre para el donante pero la pone a disposición de otras personas si alguien la necesitase de manera urgente para el tratamiento de una grave enfermedad como la leucemia.

Pero no es todo tan sencillo. Hay dilemas éticos de base en todo esto, además, de, claro está, el miedo a la enfermedad de un hijo aunque sea hipotética. Iré analizando ambas cuestiones.

Los riesgos de enfermedad en la vida infantil y como prevenirlos

Sin embargo hay un apunte que querría hacer. Ninguno de nosotros está libre del peligro de una enfermedad. Incluso, si nos esforzamos en darles a nuestros hijos la mejor de las vidas, ofreciendo una dieta saludable, sin pesticidas ni químicos; incluso si vivimos en mitad de la Naturaleza, con aire limpio y sin centrales nucleares cerca; incluso si tenemos la garantía de que el agua que bebemos no está contaminada con metales pesados y el pescado y la carne que comemos está libre de cancerígenos; incluso así el peligro de enfermar existe.

Por supuesto podemos preservar la salud de nuestros hijos mediante una vida sana, un ambiente limpio, una alimentación equilibrada y libre de contaminantes en lo posible, pero además, si queremos disminuir el índice de leucemia, basta con que amamantemos.

Dar el pecho hace que los índices de cáncer y leucemia infantil sean menores, no bastaría si en todo lo demás no nos preocupamos, y puede que dar leche artificial no sea definitorio si cuidamos todo lo demás, pero el simple gesto de amamantar al bebé ya lo protege de la leucemia. Es más seguro, estadísticamente hablando, dar el pecho que guardar la sangre del cordón.

Preocuparnos de que nuestro hijo tenga una alimentación sana, reciba aire puro, haga deporte, no se exponga a químicos o a niveles de contaminación altos y no esté obeso son también muy importantes datos a tener en cuenta. Es más seguro, estadísticamente hablando, mantener una vida sana que guardar la sangre del cordón.

Conservar las células madre del cordón

Decidir si conservamos las células madre del cordón es una decisión personal, en la que hay que valorar toda la información real sobre su utilidad, las diferentes maneras de guardarla, los aspectos de salud que inciden en las enfermedades y, como veremos en el siguiente tema, cuestiones éticas y de salud del recién nacido.

En Bebés y más | Beneficios del pinzamiento tardío del cordón, Plan Nacional de Sangre de Cordón Umbilical, Conservar las células del cordón umbilical, ¿esnobismo o prevención?

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