Cómo poner gotas en los ojos de los niños, sin llantos ni agobios

Cómo poner gotas en los ojos de los niños, sin llantos ni agobios
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En esta época del año, gracias a la bendita alergia, me toca poner todos los días gotas en los ojos a mis hijas para aliviarles el picor. Me he vuelto una experta en ponerlas, pero no ha sido nada fácil al comienzo.

La tarea es bastante complicada porque los niños suelen resistirse a que les pongan algo en los ojos, como es normal. Cierran los párpados con fuerza, ponen las manos, lloran, gritan, y cuando por fin están dispuestos a colaborar y vamos a aplicar las gotas, instintivamente cierran los ojos y hay que volver a empezar. He pensado que es una oportunidad ideal para daros algunos consejos sobre cómo poner gotas en los ojos a los niños.

En primer lugar, debemos lavarnos muy bien las manos antes de comenzar. Mientras tanto, vamos preparando al niño en un tono tranquilizador para transmitirle confianza y abriendo el bote de las gotas que vamos a aplicar. Es importante que retiréis la arandela que queda en el bote, porque me ha pasado que estaba todo listo y se le ha caído en el ojo a la niña cuando estaba a punto de caer la gota.

Trucos para aplicar colirio en los ojos de los niños

La mejor postura es colocar al niño sentado o tumbado con la cabeza ligeramente hacia atrás y mirando hacia arriba. Sujetando la cabeza con la mano, con el dedo índice o pulgar baja suavemente el párpado inferior y con precisión deja caer la gota.

Eso es lo ideal si el niño colabora y no cierra los ojos. Pero como en la mayoría de los casos no abren los ojos, como es esperable, debemos sujetar el párpado superior con el dedo pulgar de la mano que sujeta la cabeza mientras le colocamos la medicina con la otra.

Otra técnica si cierra los ojos es, en la misma posición con la cabeza ligeramente hacia atrás, colocar un gota en el lagrimal y luego pedirle que abra el ojo para que entre, aunque aquí es más difícil controlar la dosis pues no entra la misma cantidad.

También podéis tumbar al niño de lado (como si fuera a colocar la gota en el oído) y aplicar la gota desde la parte externa del ojo, en el rabillo. A mi esa técnica me funciona bastante bien cuando las otras fracasan.

Tras aplicar la gota, pídele al niño que parpadee varias veces para que la medicina penetre y sécale el sobrante con un paño suave.

Por último, recordaros que los colirios son de uso individual y no pueden utilizarse tras la fecha de caducidad indicada en el envase.

Foto |virginia332 en Pixabay

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