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Nick Conneman: "debemos ajustarnos a las necesidades emocionales de los neonatos"

Nick Conneman: "debemos ajustarnos a las necesidades emocionales de los neonatos"
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Nick Conneman es un pediatra holandés que estuvo el pasado mes en Barcelona en unas jornadas internacionales sobre bebés prematuros y que está convencido de que todo cuanto ocurre en el momento de nacer y en los primeros días y meses afecta totalmente al cuerpo y la mente del recién nacido.

Hace 20 años se pensaba que los niños nacían insensibles y que por tanto no sufrían dolor. Los bebés eran intervenidos dentro de la barriga materna e incluso al poco de nacer sin ningún tipo de anestesia.

Ahora se sabe que pueden sentir dolor ya a partir del tercer trimestre de embarazo, que les molesta el ruido fuerte o desagradable, que las luces intensas les ocasionan "un estrés terrible" y que "la soledad forzada de los prematuros, intubados, alojados en incubadoras y separados de sus padres por seguridad" dan lugar a una "cascada de secuelas neurotóxicas, de tipo apoptótico cuyo resultado puede traducirse en el desarrollo de un cerebro alterado." Conneman defiende el uso del método "canguro" como ayuda al bebé para que empatice mejor con sus padres: "el simple contacto piel con piel libera oxitocina tanto en el organismo del bebé como en el de la madre" e incluso comenta que algunas complicaciones psiconeurológicas como el síndrome de hiperactividad y déficit de atención "pueden tener su origen en complicaciones durante los primeros días tras haber dado a luz."

En estudios realizados a niños que nacieron prematuros se ha observado que muchos de ellos registran trastornos en el aprendizaje y un rendimiento inferior. Hasta un 52% tiene problemas escolares y discapacidades emocionales debido a "defectos del procesamiento central, que obstaculiza el desarrollo de las habilidades para solucionar los problemas de integración, organización y, a la hora de priorizar, afecta a muchas otras áreas."

Según comenta esto podría minimizarse humanizando la atención de los bebés de manera individualizada con iniciativas como el método canguro, evitar el ruido en las unidades, los excesos de luz y todas aquellas medidas que eviten estrés o malestar en los bebés: "El objetivo de los cuidados de desarrollo individualizados del neonato pretérmino es mejorar el desarrollo del cerebro y, con ello, prevenir la sobrecarga sensorial tóxica inesperada en un sistema nervioso todavía inmaduro pero en rápido crecimiento."

Cada vez hay más indicios y estudios (y van...) que indican que lo que un bebé necesita, más que nada, es el contacto piel con piel con su madre, la calidez humana y el evitar situaciones estresantes. Parece que el "porque llore un rato no pasa nada" empieza a quedar atrás en la historia y los protocolos hospitalarios están marcando estas pautas abogando cada vez más por una mayor humanización y por permitir que el bebé esté en todo momento en contacto con su madre. Parece ser que se empieza a pensar en las necesidades de los bebés. Ya era hora.

Vía | Consumer En Bebés y más | Documental: El cerebro del bebé por Eduardo Punset, La química del apego seguro, El estrés infantil relacionado con desórdenes mentales en la edad adulta, Método Canguro: el calor de la madre para el bebé prematuro

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