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¿Os costó mucho encontrar el nombre del bebé?‏

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En el momento en que una pareja se entera de que van a ser padres empiezan a pensar en el nombre que le pondrán a su bebé. Hay padres que ya tienen pensados los nombres antes incluso del embarazo (yo diría que las madres suelen pensar más en ello que los padres), pero la mayoría dispone de unos 8-9 meses para consensuar el nombre.

En ese periodo de tiempo hay quien decide rápido y se queda con el nombre hasta el final y hay quien, como nosotros, elegimos uno, que va variando a medida que pasan los meses.

Es por esta razón que pregunto: ¿Os costó mucho encontrar el nombre del bebé?

Nuestro primer hijo

A nosotros nos costó más encontrar el nombre del primero que el del segundo. O mejor dicho, dudamos bastante más con el primero, ya que llegamos a decidir un nombre que luego cambió.

Recuerdo que en un primer momento se llamaría Jan en caso de ser niño y Júlia en caso de ser niña (muy comunes en Catalunya, donde se pronuncia la “j” igual que en inglés).

Sin embargo al ir pasando los meses y al ir explicando a la gente que se llamaría Jan o Júlia, fuimos sintiendo que los nombres se “desgastaban”, tanto al decirlos nosotros como al oírlos en otros niños con el mismo nombre (aquí son dos de los más utilizados).

Entonces nos enteramos de que nuestro hijo sería niño y nos dimos cuenta de que Jan no era el nombre que queríamos para él. Buscamos por internet las típicas bases de datos con cientos de nombres y, finalmente, encontramos uno muy parecido, pero mucho más exclusivo en estas tierras: Jon.

Enseguida nos gustó, por diversos motivos (yo ya lo conocía, pues soy riojano, vecino del País Vasco) y decidimos que se llamaría así.

Nuestro segundo hijo

Con nuestro segundo hijo hicimos el mismo ejercicio, buscamos nombres de niño y niña y enseguida los decidimos. El de niña no lo digo, porque no quiero “desgastarlo”, ya que lo tenemos reservado por si algún día viene una niña. El de niño ya lo conocéis: Aran. Nos pareció precioso, exclusivo y muy de esta tierra (por el valle de Arán) y además me gustó porque en Sindarín (el idioma élfico inventado por Tolkien) significa “rey” (friki que es uno).

Con el segundo, como digo, costó bastante menos, quizás por aquello de que con el segundo las cosas van siempre más rápidas, al no ser un hijo exclusivo, a saber.

Y a vosotras, ¿os costó mucho encontrar el nombre de vuestros hijos?

Foto | meemal en Flickr
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