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Lo que de verdad me hubiera gustado que me trajeran los Reyes Magos

Lo que de verdad me hubiera gustado que me trajeran los Reyes Magos
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Que conste que no me quejo de los regalos de este año. He de decir que ha habido de todo, cosas que necesitaba y cosas que de ninguna manera me hubiera comprado, esos que solemos llamar "caprichos" y que para mí son los verdaderos regalos. No me entiendan mal, sobre todo tal como está el patio agradezco cualquier regalo, pero esos que son justo ese caprichito que no te compras porque hay demasiadas cosas antes, o porque ya tienes varios similares y tu pareja ha amenazado con el divorcio como vuelva a ver otro, ya saben, ese tipo de regalos.

Pero hay otros que son aquellos soñados, aquellos que sabes que la probabilidad de recibirlos es casi nula, aquellos que sueñas y por qué no, aquellos que sólo existen en tus sueños. Pues aquí os hablaré de aquellos con los que yo sueño un día sí y al otro también. Lo que de verdad me hubiera gustado que me trajeran los Reyes Magos

La maquina del tiempo

Ya a estas alturas de la película me conformo con una que simplemente me lo retrase un poco y me deje arañar unas pocas horas a cada día, unas horas para descansar, para estar un poco más con mis hijos sin estar pensando en las 18 cosas que aún me quedan por hacer, esos cinco minutos más antes de empezar el día y sí, lo reconozco, tampoco estaría mal que alguna tarde se pudiera adelantar la hora de los peques de irse a la cama y que por fin llegue la calma a mi salón.

Un juguete que se recoja solo

O quizás algún sistema que haga que una vez llega la hora de acostarse la habitación quede recogida sin peleas, sin amenazas de castigos hasta que lleguen a la universidad, sin llantos, etc. Así, en silencio, cada cosa a su sitio y el suelo libre de minas anti-persona de piezas de Lego, ruedas de coches, pinturas y varios trozos plásticos de múltiples formas imposibles ya de identificar. Había pensado en una aspiradora industrial, pero no tengo sitio en casa.

Una lavadora que quite las manchas a la primera

Basta de promesas, basta ya de publicidad engañosa. Quiero algo muy simple, meter una prenda sucia y después de un tiempo prudencial sacarla limpia. Algo sencillo, ¿verdad? Podría pedir que saliera planchada pero no quiero abusar, con dejar de ver las camisetas llenas de lamparones o poder recuperar los baberos después de una papilla de frutas me conformo.

Una casa con mar y jardín

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Una de esas que sólo se ven en las películas y que prefiero pensar que son decorados, una de esas cuyo jardín se mide en número de campos de fútbol que se pueden hacer dentro y no en el número de macetas que puedes colocar bordeando la vaya. Y mar, profundo y salvaje. Me da lo mismo si no hay playa, pues no me gusta la arena y el sol y yo nunca hemos sido muy amigos, pero el placer de una siesta cerca del mar o el de un atardecer de verano seguro que me libra de todo el mal humor acumulado en los últimos 30 años.

Una máquina capaz de convertir cualquier comida en salchichas o en pasta con tomate

Que hoy toca pescado, pues lo metemos en la máquina y ya tenemos unas magníficas salchichas, por supuesto con sabor a cerdo. Que han traído coliflor, directa a la máquina y la convertimos en unos macarrones con tomate. Una máquina así significaría el fin del 70% de las discusiones en mi casa.

Una alfombra-perro siempre hambrienta

Que por supuesto colocaríamos debajo de la mesa para que se fuera comiendo las migas, el medio plátano que siempre resbala, la media docena de cucharadas de lentejas que siempre terminan volcadas fuera de la boca de mis hijos. Los trescientos pedacitos de papel en los que el pequeño ha convertido su servilleta y que estoy seguro que si los volviera a juntar me saldrían media docena de servilletas del mismo tamaño que la original.

La agenda inteligente

Una agenda que tu le digas la cita o la tarea que hay que hacer y ella busque el mejor hueco posible o directamente llame para cancelar esa cita a la que todos sabemos que ni de coña te va a dar tiempo a ir.

El teletransporte

Se acabaron los atascos, las prisas, los despertadores sonando tres horas antes del trabajo o de llevar a los niños al colegio, los llantos por no poder ver a los abuelos, a los tíos, primos y demás familia. Que nos apetece ver al abuelo, llamada de aviso para que vaya preparando las natillas y todos a la máquina.

Manual de instrucciones del bebé

Creo que sobran explicaciones, quiero el manual de usuario del bebé y a poder ser su versión extendida con los anexos Preadoslescencia, adolescencia y veinteañeros. No me importa si está inglés, de hecho, como si está en checoslovaco, que alguien me lo regale que ya me encargaré yo de traducirlo.

Estos han sido mis más profundos deseos, lo que de verdad me hubiera gustado ver debajo del árbol las pasadas Navidades. ¿Y vosotros? ¿Qué es lo que de verdad hubierais querido estas Navidades?

Foto | ePi.Longo, TheAlieness GiselaGiardino²³ En Bebés y Más | Deseos cumplidos: las emociones positivas ayudan a los niños enfermos, Los sueños del bebé en bonitas fotografías

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