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"Que no se tire más comida en perfectas condiciones de los comedores escolares" entrevista a Cristina Romero
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"Que no se tire más comida en perfectas condiciones de los comedores escolares" entrevista a Cristina Romero

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¿Cuánta comida se tira a diario en los comedores escolares de nuestro país? Demasiada, sin duda. ¿Cuánta de esa comida que se tira está en perfecto estado para ser consumida? Casi toda, seguro.

Dos preguntas a las que se respondió Cristina Romero con un “¿y por qué no lo hacemos?” y creó una petición para solicitar a la autoridad responsable que por favor, no se tire más comida en perfectas condiciones en los comedores escolares españoles. Porque es inmoral habiendo miles de personas en este país que cada día no tienen un plato de comida con el que subsistir y porque esto también es educación para los niños que cada día acuden a comer a su centro de estudios.

Según datos estimados de la FAO un tercio de todos los alimentos que se producen en nuestro planeta se pierde o se desperdicia. Es una macro-cifra tan brutal que no somos conscientes de lo que realmente significa en un planeta finito, como el nuestro.

Aterrizando de esa macro-cifra a nuestro entorno resulta que algo tan común como el comedor del colegio, no es una excepción a este desperdicio de comida sin sentido. Se tiran a la basura toneladas de alimentos desde los comedores escolares de nuestro país mientras que todos sabemos que hay familias a nuestro lado o quizás mucho más cercanas, que no pueden alimentarse como debieran.

Una realidad que se puede cambiar

Y eso es lo que ha hecho Cristina Romero, una madre de Girona que ha creado una acción en la plataforma Change.org por la que está recogiendo firmas para tratar, entre todos, que los comedores escolares no sean un enorme cubo de basura para toneladas de comida a diario.

Mi iniciativa surge después de asistir a una reunión el mes de Octubre pasado en el colegio donde estudia mi hijo, con la empresa de catering que les ofrece sus servicios. La responsable comentó que las raciones que sirven son las mismas para un niño de 3 años que para otro de 12 y al preguntar que qué hacían con lo que sobraba, respondió que siguiendo la Ley de Seguridad alimentaria debían tirar el excedente de comida.”

Cristina consiguió que la empresa llevara a cabo una evaluación interna en el mes de Noviembre del año pasado para comprobar porqué se tiraba comida, en Febrero ella misma asistió a la comisión de evaluación y pudo comprobar que en la actualidad no se tira prácticamente nada. “Esto para mí ya es una victoria” nos reconocía Cristina con la que hemos tenido la suerte de poder hablar sobre su idea e iniciativa.

Tiene claro, porque lo ha visto en su propio colegio en el que estudia su hijo que “El operativo para aprovechar ese excedente de comida ya manipulado (es importante hacer hincapié en este punto) sería envasar, etiquetar, congelar y posteriormente distribuirlo conservando la cadena de frío a entidades sociales”

Los alimentos envasados o no elaborados, como yogures, fruta, verdura sin cocinar o envases que no se hayan abierto, se pueden dejar en los mismos colegios para su posterior distribución.

Comedores

Actuar en local...

Es un operativo sencillo y barato que se está implementando ya en colegios independientemente de su tamaño, que lo llevan cabo por iniciativa propia y con sus propios recursos.

Cristina Romero ha dirigido su petición a través de Change al Ministerio de Sanidad, al de Agricultura y a la Agencia Española de Consumo para que “revisen esta Ley de Seguridad Alimentaria (Ley 17/2011) y faciliten el aprovechamiento de ese excedente de comida”. Ella está ya “en contacto con expertos en la materia para averiguar de qué manera sería sin tener un gran impacto económico y por supuesto que no afectara a los usuarios de los comedores escolares.”

Estamos hablando de que la realidad es que desde los comedores escolares de nuestro país van directamente a la basura toneladas de alimentos en perfectas condiciones de consumo. Cristina Romero está tratando de aplicar un poco de sentido común a ese gasto, a ese derroche, a ese desperdicio injustificado.

...pensar en global

“Mi entorno ha tenido una reacción positiva y colaboran y apoyan mi causa. De hecho, empecé a difundir mi petición vía whatsapp, correos electrónicos y Facebook a amigos y familiares, posteriormente empecé a enviar correos a colegios de toda España y por último comedores sociales de toda España.”

Actualmente (en el momento de escribir este post) la campaña que ha lanzado Cristina ha recogido 200.000 firmas, lo que ella traduce como una respuesta muy positiva “el hecho de que en el cole de mi hijo ya ha habido ese cambio positivo, es ya un logro pero ¡hay que seguir!”.

Personalmente durante muchos años comí en el comedor del cole, de los distintos colegios en los que estudié y en todos ellos me enseñaron a que la comida del plato no se tiraba nunca.

Mis padres siguieron con esa enseñanza y ahora yo intento inculcarles a mis hijos también el respeto y el sentido común a la hora de sentarnos a la mesa y no puedo evitar que me duela el corazón cada vez que no pueden terminarse lo que hay en su plato, por poco que sea y hay que tirarlo a la basura.

Tirar la comida siempre me ha parecido una aberración, hasta el punto de no gustarme ni que se utilice la comida para jugar o para pintar, sí, lo mismo es un poco excesivo pero cada uno es cada uno.

Fotos | iStockphoto
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