Harvard explica por qué los pesimistas viven menos. Así puedes alargar la vida (y disfrutarla más) con una actitud optimista

Harvard explica por qué los pesimistas viven menos. Así puedes alargar la vida (y disfrutarla más) con una actitud optimista
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Una verdad de la vida: nuestra actitud ante las cosas impacta enormemente en cómo las disfrutamos, padecemos y vivimos. No vamos a decir que pensar en positivo soluciona todo, pero no hay duda en que sí puede influir de manera importante.

La salud mental y física están fuertemente interconectadas, influyendo una en la otra y viceversa, como en repetidas ocasiones lo ha comprobado la ciencia al estudiar diversas enfermedades. ¿Pero pueden influir también la actitud y forma de pensar en nuestra longevidad?

De acuerdo con un estudio de Harvard, sí.

Ser optimista alarga la vida

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Foto | Anna Shvets en Pexels

Este es el resultado del estudio realizado por parte de Harvard, en el que participaron 159.255 mujeres estadounidenses a quienes se les dio seguimiento durante 26 años. De acuerdo con su análisis, mayores niveles de optimisto estaban asociados con una esperanza de vida más larga y una mayor probabilidad de lograr una longevidad excepcional en general y en todos los grupos raciales y étnicos.

De todas las participantes, el 25% más optimista tenía probabilidades de tener una esperanza de vida un 5,4% más larga y una probabilidad un 10% mayor de vivir más de allá de los 90 años, comparadas con el 25% menos optimista.

Pensar positivo y esperar resultados favorables es bueno para tu salud

Pero este no es el único estudio que ha encontrado que nuestra actitud ante la vida puede impactar considerablemente la salud física. De hecho, esta investigación está basada en otros estudios más pequeños realizados previamente, que encontraron resultados similares sobre la longevidad no solo en mujeres, sino también en hombres.

Como comentábamos al inicio, son muchas las investigaciones que encontrado una relación entre ser optimista y tener una buena salud, que van desde reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares e incidentes de hipertensión, hasta aumentar las probabilidades de tener una "longevidad excepcional".

Cómo ser optimista (y vivir más)

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Foto | Dayne Topkin en Unsplash

El optimismo es un atributo psicológico caracterizado como la expectativa general de que sucederán cosas buenas. Dicho de otro modo, las personas optimistas tienden a esperar resultados favorables, mientras que las personas menos optimistas tienden a esperar resultados desfavorables.

Sin embargo, no pienses que ser optimista equivale a estar feliz todo el tiempo. Aunque ambos están relacionados, no son lo mismo. Mientras que es cierto que las personas optimistas suelen caracterizarse por tener una actitud más positiva o alegre, también tienen la capacidad reconocer y aceptar las adversidades y las cosas negativas que suceden en sus vidas.

Estas son algunas de las cosas y pequeños cambios que puedes hacer en tu vida si deseas ser más optimista:

Confía en ti. Creer en uno mismo es una de las cualidades más claras de una persona optimista. Convéncete de que puedes lograr lo que te propongas con perseverancia y determinación (y recuerda que nadie nace sabiendo hacer las cosas ni nos van a salir perfectas a la primera).

No te culpes cuando las cosas salen mal. Es imposible que las cosas sean perfectas: todos en algún momento tenemos un mal rato, una mala noticia o una mala experiencia. No cargues culpas que no te corresponden y acepta que a veces simplemente hay cosas fuera de tus manos.

Todo es temporal. Recuerda que no hay mal que dure cien años. La mayoría de las cosas son pasajeras y nada en esta vida es definitivo. Sé fuerte en los momentos difíciles y espera que el futuro traiga cosas positivas para ti.

Practica la gratitud. Observa y reconoce lo positivo en tu vida. Que un contratiempo, adversidad o mal rato no anule todas las demás cosas buenas que te rodean.

Dime con quién andas... Hablando de las cosas que te rodean, observa con detenimiento las personas con las que sueles convivir. El entorno en el que nos desenvolvemos también influye en nuestro estado de ánimo y nuestra forma de pensar. Rodéate de personas positivas y que aporten a tu vida.

Filtra lo que ves, lees y escuchas. Es complicado ser optimista cuando los medios de comunicación constantemente nos muestran malas noticias, así que ser selectivo en este sentido es importante. Si no puedes evitarlas, intenta compensar su impacto haciendo o practicando una actividad positiva después de verlas.

Recuerda finalmente que ser optimista no implica sonreír todo el tiempo ni pretender que no ocurren cosas malas, sino ser una persona que -a pesar de las cosas negativas- no pierde la esperanza de que siempre habrá cosas buenas y positivas por venir.

Foto de portada | Andrea Piacquadio en Pexels

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