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Las enfermedades de transmisión sexual se disparan: qué deben saber nuestros adolescentes

Las enfermedades de transmisión sexual se disparan: qué deben saber nuestros adolescentes
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El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social ha alertado de un preocupante repunte de las infecciones de transmisión sexual entre los jóvenes. No en vano, según los últimos datos de Vigilancia Epidemiológica que recoge anualmente el Instituto de Salud Carlos III, enfermedades como la gonorrea o la sífilis han experimentado una subida de varios puntos porcentuales con respecto a años pasados.

Los jóvenes se han relajado con el uso del preservativo, especialmente los adolescentes de entre 15 y 18 años, y la falta de información parece ser un factor importante que debemos solucionar desde todas las esferas sociales, comenzando con la educación en el hogar.

¿Qué son las enfermedades de transmisión sexual?

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) o infecciones de transmisión sexual (ITS) son un conjunto de patologías infecciosas que se transmiten de una persona a otra a través de la relaciones sexuales, dando origen a enfermedades de diversos cuadros clínicos.

Las ETS más comunes son:

  • El Herpes Genital: recordemos que existen dos tipos de virus del Herpes Simple, el tipo 1 (VHS-1) que produce lesiones en los labios, nariz y zonas próximas (el herpes labial, del que ya hemos hablado), y el tipo 2 (VHS-2) que sería el responsable del herpes en la zona genital y anogenital.

  • La infección por tricomonas es la infección más frecuente entre los jóvenes que no utilizan métodos de protección de barrera, y está causada por un parásito que se contrae durante las relaciones sexuales.

  • El virus del papiloma humano o papilomavirus, es transmitido durante las relaciones sexuales, pudiendo ocasionar diferentes enfermedades tanto en hombres como en mujeres, desde benignas hasta muy graves. Recordemos que la vacunación en la adolescencia, tanto a niñas como a niños, es la medida más eficaz para proteger frente a las enfermedades provocadas por este virus.

  • La infección por clamidia y la infección por gonorrea son dos ITS provocadas por bacterias que, sin el debido tratamiento, pueden acarrear consecuencias graves para la salud a largo plazo, incluída la infertilidad femenina y una mayor tasa de embarazos ectópicos.

En el año 2017 se registraron 8.772 casos de gonorrea, frente a los 6.331 de 2016, siendo especialmente preocupante por la tendencia creciente que está experimentando esta enfermedad desde el año 2010. Aunque se tienen registros de esta ITS en adolescentes a partir de los 15 años, es la franja de edad situada entre los 25 y los 34 años la que más preocupa.

  • La sífilis también es una enfermedad provocada por una bacteria, que en caso de contraerla durante el embarazo, podría transmitirse al bebé. Si la sífilis no se trata, en uno de cada diez pacientes puede originar problemas de salud graves a largo plazo, como problemas neurológicos, osteoarticulares o cardíacos.

Según los datos de Vigilancia Epidemiológica, en el año 2017 se produjeron las cifras más elevadas de sífilis desde que existen registros: 10,61 casos por cada 100.000 habitantes, frente a los 2,57 registrados en 1995. La franja de edad que más preocupa son los jóvenes de entre 20 y 24 años.

  • Linfogranuloma venéreo: aunque se trata de una ITS especialmente presente en países tropicales, en los últimos años ha reaparecido en Europa, sobre todo entre hombres que mantienen relaciones homosexuales sin protección.
El Ministerio de Sanidad ha alertado también de 4.000 nuevos diagnósticos de VIH en 2017, que aunque se puede contagiar de varias maneras, en el 90% de los casos se produce al mantener relaciones sexuales sin protección.

Cae el uso del preservativo entre adolescentes y jóvenes

uso del preservativo entre adolescentes

Los pediatras llevan tiempo avisando sobre el importante repunte de las ETS entre adolescentes, así como de una cifra de embarazos no deseados entre menores de 19 años que, aunque en disminución continúa, sigue siendo elevada y roza los 10.000.

Estas alarmantes cifras se deben, según el Ministerio de Sanidad, a la caída que ha experimentado el uso del preservativo entre los jóvenes, especialmente entre los adolescentes de 15 a 18 años.

"Queremos saber por qué se están produciendo estas conductas de riesgo. Hay actitudes de relajación frente a las ITS, incluidas la infección por VIH. Hay ausencia de información y formación, y queremos seguir profundizando en ello" - apuntaba la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, el pasado mes de junio.

¿A qué se debe esta "relajación" en el uso del preservativo entre adolescentes?

  • Los adolescentes no se sienten vulnerables, y eso es algo que ya vimos hace unos meses cuando hablamos del repunte de ahogamientos en esta franja de edad. Esto ocurre porque la parte del cerebro que controla la toma de decisiones complejas aún está en desarrollo, lo que puede llevar a los adolescentes a subestimar determinadas situaciones de peligro, y a creer, erróneamente, que "eso jamás les sucederá a ellos".

  • También es frecuente caer en el error de pensar que por una vez no va a pasar nada. Pero puede pasar, por lo que es fundamental evitar siempre cualquier conducta de riesgo, aún cuando las relaciones que se tengan sean esporádicas.

  • Hay expertos que sostienen que cuando en las relaciones heterosexuales el chico no se hace responsable del uso del preservativo, su pareja no insiste en que se lo ponga, por miedo a perder la relación.

  • Por otro lado, también se alerta de un mal uso del preservativo, ya que muchos jóvenes solo recurren a él justo antes del coito por miedo a romper el romanticismo del momento, o temiendo que eso vaya a disminuir el placer.

Igualmente, se insiste en la importancia de adquirir este método anticonceptivo en farmacias o lugares de confianza autorizados, comprobar su fecha de caducidad y estado de conversación antes de utilizarlo, y manipularlo con cuidado para evitar fisuras.

  • El miedo a que los padres lo descubran, la creencia de que son caros y difícilmente accesibles, o los falsos mitos sobre sexualidad y salud que todavía circulan, son otros de los motivos que podrían llevar a los adolescentes a no utilizar preservativos.

¿Cómo educar a los adolescentes en el sexo seguro?

La adolescencia es una etapa especialmente relevante en lo que a materia sexual se refiere, y según los estudios, las primeras relaciones sexuales comienzan a una edad media de 16 años. Aunque los padres podamos pensar que es demasiado pronto, poco podemos hacer para evitarlo, pero sí comenzar desde muy temprana edad a inculcarles una educación sexual sana y segura.

Para ello es fundamental que antes de iniciarse en el sexo tengan muy claro que puede haber riesgo de embarazo no deseado y de contraer enfermedades de transmisión sexual si no se emplean los métodos anticonceptivos pertinentes. Y esto es algo que puede ocurrir tanto a chicas como a chicos, con independencia del tipo de relaciones que vayan a tener, ya sean puramente sexuales o románticas.

Pero además de la educación sexual que debemos dar a nuestros hijos en el seno familiar, desde otras esferas sociales también se debería contribuir; como por ejemplo, mediante charlas en colegios e institutos, y campañas públicas de concienciación e información.

En este sentido, la campaña "#SiemprePreservativo", puesta en marcha el pasado mes de junio por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, pretende concienciar a los jóvenes en el uso responsable del preservativo masculino y femenino.

La campaña cuenta con vídeos, carteles y banners que informan sobre cómo utilizar correctamente el preservativo y por qué es tan importante hacerlo. La difusión se está realizado principalmente a través de redes sociales y plataformas de contenido musical, así como en medios digitales con mayor incidencia entre los jóvenes.

Otra de las acciones enmarcadas en la campaña que se están llevando a cabo este verano es la distribución gratuita de preservativos en festivales, conciertos y espectáculos musicales, por tratarse de momentos en los que "las relaciones sexuales entre jóvenes aumentan".

Aunque sin duda este tipo de campañas informativas son importantes y necesarias para atraer la atención de los más jóvenes, no debemos olvidar el papel fundamental que jugamos los padres en la educación sexual de nuestros adolescentes. En este sentido, la información clara y la naturalidad a la hora de abordar estas cuestiones son fundamentales para prevenir conductas de riesgo que puedan poner en juego su salud y la de los demás.

Fotos | iStock

Más información | Campaña de prevención de las ITS en jóvenes - Ministerio de Sanidad

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