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El mejor lugar para ser madre es Noruega

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La Fundación Save the Children publicó hace poco el informe sobre El estado de las mujeres en el mundo, en el que se valoran diversos temas acerca de la vida de la mujer y en el que se declara que Noruega es el mejor país para ser madre (y probablemente el mejor país para las mujeres).

Los noruegos demuestran en dicho informe que tienen muy en cuenta a los hijos y la posibilidad de conciliar trabajo y familia, ya que las mujeres tienen una baja por maternidad de hasta 56 semanas (16 en España) y destaca también por el nivel educativo de la mujer, la baja mortalidad infantil, una elevada tasa de fecundidad y pocas diferencias de salario entre mujeres y hombres.

Con respecto a la baja maternal, una noruega puede escoger una baja de 46 semanas percibiendo el 100% del sueldo o bien una baja de 56 semanas cobrando el 80%. Los hombres, por su parte, tienen derecho a 10 semanas cobrando el 100% de su salario (frente a los 15 días de España). Si con esto se os están poniendo los dientes largos, seguid leyendo, que aún hay más.

Políticas sociales pensadas en la maternidad y la igualdad

En el año 2008 Noruega batió récords de construcción de guarderías y desde el año 2009 se garantiza por ley una plaza. Por esta razón el 90% de los niños de uno a cinco años asiste a un jardín de infancia, ya sea público o privado, siendo el coste máximo de 280 euros.

Con estas políticas el país se asegura unas tasas de fecundidad que aseguren el reemplazo generacional evitando que el país envejezca. Cada acción que realizan es estudiada para valorar qué consiguen. Por ejemplo, uno de los estudios realizados les demuestra que cuando el padre coge la baja paternal con su primer hijo las probabilidades de tener un segundo son más altas. El año pasado 3 de cada 5 padres estuvieron 6 o más semanas de baja por paternidad y nacieron 61.000 niños, que es la cifra más elevada en el país desde 1972.

La alarma social que hizo que todo empezara a cambiar sonó el año 1977. La mujer empezó a trabajar (años atrás), los niños iban al colegio con las llaves de casa, los hogares requerían dos sueldos y el empleo era incompatible con la crianza. No había guarderías y había que elegir entre trabajar o cuidar a la familia y por ello la fecundidad descendió alarmantemente llegando casi a tener 1,5 hijos por pareja. En la actualidad se sitúa en casi dos hijos de media, sólo superada por Francia, Islandia e Irlanda. En España tenemos una tasa de 1,4 y no parece que suenen demasiadas alarmas.

En 1986, la primera ministra Gro Harlem Brundtland nombró un gobierno con un 44% de mujeres. Desde entonces no se ha bajado del 40% y Save The Children considera esto como un punto a favor, ya que de ese modo las medidas relacionadas con la igualdad de género y las de maternidad están siempre presentes entre los mandatarios. En España las mujeres forman el 37% del gobierno, sin embargo (y esta es mi percepción), no parece que trabajen demasiado en pro de una mejor conciliación laboral y familiar.

La igualdad absoluta es imposible

Sin embargo hay cosas que, socialmente, siguen siendo como antaño y siguen mostrando que la igualdad absoluta es, por el momento, difícil de conseguir. Es cierto que en Noruega las mujeres suponen casi la mitad de los trabajadores (47%), hay poco paro y hay más universitarias que universitarios, pero la maternidad sigue suponiendo un punto en el que la desigualdad se hace más o menos evidente.

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El trabajo de la mujer se centra en un 69% en el sector público. Si miramos por ejemplo el número de ingenieros trabajando, sólo un 12% son mujeres, frente al 97% de profesores de guarderías y colegios. El 43%, además, tiene empleo a tiempo parcial frente al 13% de los hombres. Se puede decir que cuando la mujer tiene hijos empieza a trabajar a tiempo parcial mientras el hombre empieza a dedicar más horas al trabajo.

Con el tiempo, cuando las ahora estudiantes crezcan y trabajen es muy posible que el tipo de trabajo entre hombres y mujeres sea más parecido. De todas maneras, es evidente que la diferencia siempre existirá por una razón: las mujeres pueden ser madres y los hombres no. Las mujeres tienen una baja maternal 5 veces más larga que la del hombre y ello también crea una diferencia y, lo que es más importante, hay que tener en cuenta que muchas parejas eligen que uno de los dos trabaje a tiempo parcial para cuidar de los hijos y normalmente es la mujer la que quiere hacerlo o bien ambos deciden que así sea (vamos, que no siempre es una acción obligada).

Impuestos elevados

¿Y cómo puede ser que tengan estas políticas?, os preguntaréis. Muy simple, pagando muchos impuestos. Noruega es uno de los países donde más impuestos se paga, sin embargo los ciudadanos suelen pagarlos a gusto, porque observan que su dinero se les retorna en forma de beneficios sociales (e incluso económicos, ya que, por ejemplo, cobran 120 euros al mes por hijo, hasta que cumplen 18 años).

La lactancia es mayoritaria y los partos muy diferentes

En Noruega la lactancia es casi cuestión de Estado. Las madres lo viven como algo normal, algo que, simplemente, tienen que hacer. Ya en el hospital las madres reciben indicaciones y ayuda para poder hacerlo de manera exitosa, incluso un vídeo en las habitaciones explica cómo, por qué y hasta cuándo amamantar.

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Las matronas, que allí reciben el nombre de jordmor, palabra que une los conceptos de madre y tierra, atienden solas el 70% de los partos, habiendo cerca de 3 por cada 100 partos (1,3 en España, menos de la mitad).

El dolor del parto se intenta calmar en una bañera de agua caliente o con acupuntura, tratando de evitar la epidural, que la acaban usando el 24% de las mujeres. La episiotomía se realiza a 9 de cada 100 mujeres. La cesárea no es una opción, sino una elección en caso de emergencia. La ratio de cesáreas es del 17%, cerca del 15% que la OMS considera normal (España tiene una ratio del 22% en hospitales públicos y 36,6% en los privados). Curiosamente, o quizás no tanto, la mortalidad infantil es de las más bajas de los países desarrollados.

¿Y España?

España ocupa el puesto número 13 de los 43 países desarrollados evaluados, puesto que no está nada mal, pese a diferenciarse mucho de lo que sucede en Noruega (no quiero imaginar qué sucede en los que están peor posicionados).

Sin embargo dudo bastante que mejoremos dicha posición (de hecho, el año pasado estábamos en la posición 11), porque dudo mucho que el país se mueva hacia políticas donde se valore la crianza de los hijos y la conciliación del trabajo con la familia. Para que un gobierno cambie de dirección el pueblo debe cambiar primero y, en un país donde no se consiguen las firmas necesarias para una baja maternal de seis meses, donde las ayudas por maternidad son ridículas o donde las ministras no llegan a agotar su baja maternal, la maternidad parece quedar relegada a un segundo plano.

Más información | Save the Children (informe completo en inglés) Vía | El País Fotos | mskogly, mskogly, Ersnt Vikne En Bebés y más | Estado Mundial de Madres 2009: la atención a los menores de cinco años, Si quieres tener un hijo espabílate tú: España es el país europeo que da menos ayudas, Estado Mundial de las Madres 2008: España desciende al puesto 12, Estado Mundial de las Madres 2007, España se mantiene

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