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El humor de la SEGO a debate

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Hace unos días publiqué un artículo sobre el sentido del humor del que hace gala la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia y la queja pública que, al respecto, ha hecho la Asociación El Parto es Nuestro.

Los chistes, publicados en el Boletín oficial de dicha sociedad, que representa al colectivo de ginecólogos que atienden a las mujeres en sus embarazos, sus partos y las enfermedades relacionadas con su aparato reproductivo, han despertado una intensa polémica en la red.

Polémica que se lee en los comentarios de los lectores y que ya ha saltado a la opinión pública en general gracias al eco que la noticia ha tenido en los principales medios de comunicación.

Analicemos primero los chistes. En todos los que he visto, excepto en uno, la burla no se hace sobre el propio colectivo médico, sino de sus pacientes. Las mujeres, pues son mujeres sus pacientes, aparecen reflejadas como incultas, vacas, feas, ignorantes, objetos sexuales o prostitutas.

Sus enfermedades y sus derechos, como es el fundamental derecho a ser informada y dar su consentimiento a los actos médicos, son ridiculizados hasta un límite que solamente puedo calificar de denigrante.

Es cierto que si hay un chiste sobre un ginecólogo, a quien, en la caricatura se puede reconocer incluso como uno de los más importantes defensores del parto natural no intervenido. De él si se ríen, y sería quizá el chiste menos grave, pues está dirigido hacia una corriente de atención y no contra un paciente, que debería ser algo sagrado.

Sin embargo, el que el chiste sobre un médico se refiera al que atiende partos naturales (fumando y bebiendo repanchingado sin prestar apoyo a las parturientas, todo hay que decirlo) demuestra la falta de conocimiento y de aceptación de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y de la Estrategia de Atención al Parto Normal del Ministerio de Sanidad Español. Un parto normal, no patológico, no debería ser intervenido si no hay necesidad médica.

Poco me importan los protocolos obsoletos de algunos hospitales, las opiniones de algunos directores de Hospital que niegan a sus pacientes un parto natural, esto, para un médico responsable, debería ser algo contra lo que luchar, no una norma que acatar. Los médicos hacen un juramento, respetar a sus pacientes y aprender de manera continua los adelantos que mejoren la atención. Es su deber. Su deber es aprender a atender según las investigaciones más adelantadas, no repetir las malas prácticas.

Pero volviendo al tema más grave, la burla denigrante de sus pacientes, me gustaría exponer con detalle las razones por las que estos chistecitos merecen la repulsa, la queja y la denuncia pública de los pacientes y, específicamente de las mujeres y de quienes se posicionan contra el machismo.

Son chistes machistas donde se presenta una imagen degradante de la mujer. Podemos aceptar, cosa que sigo sin entender, que algunos encuentren graciosos los chistes machistas, pero no que lo hagan los médicos que atienden a las mujeres, como no aceptaríamos que UNICEF publicara en su boletín chistes sobre niños hambrientos o CARITAS sobre la pobreza. O el boletín de los urólogos mostrando hombres a cuatro patas en una exploración, con un micropene o riéndose de sus problemas de erección.

Además, son chistes donde se degrada al paciente, su inteligencia, sus sentimientos, sus sufrimientos y preocupaciones. Algo inaceptable, en mi opinión y no solamente en mi opinión, como veremos más adelante.

Un médico quizá haga burla del sufrimiento de sus pacientes en el bar con los amigotes, aunque, la verdad, no creo que fuera el médico que lo eligiría para atenderme, pues quiero ser respetada cuando estoy delante y cuando no lo estoy. Pero desde luego que una sociedad médica oficial considere merecedor de ser publicada en su boletín un humor basado en la denigración del paciente me parece repugnante.

Y, no lo olvidemos, estos chistes los hacen personas con poder sobre las mujeres en procesos especialmente delicados y sensibles: sus embarazos, el nacimiento de sus hijos, su vida sexual. De ellas, no de los ginecólogos, es de quienes se burlas, haciéndolas aparecer como seres a los que ni se respeta y con los que no se empatiza.

Son chistes de médicos sobre sus pacientes, no cualquier otra persona y su gracia radica en reirse de la inteligencia, los derechos, la sexualidad y el dolor de sus pacientes.

Pare terminar, lo más sangrante es que estos chistes no se limitan a hacerlos en privado, descaradamente los hacen públicos y encima lo hacen en un boletín oficial de la asociación profesional de médicos ginecólogos.

La falta de sensibilidad hacia las mujeres que acuden a ellos es notoria, aparecen, como decía, como genitales deformes, personas sin inteligencia, a las que no se respeta, que no merecen un mínimo de sensibilidad y que, además, merecen incluso un trato denigrante si su vida sexual es activa, si es atractiva o ejerce la prostitución. Misoginia, machismo y denigración del paciente, eso es lo que me parecen estos chistes.

Pero, como decía, mi impresión podría ser calificada de algo personal. Sin embargo, los medios de comunicación, ginecólogos, el Defensor del Paciente y el Observatorio de la Mujer ya se han pronunciado como os cuento en el tema siguiente. Mientras, la SEGO, sigue en silencio.

En Bebés y más | ¿Humor de ginecólogo?

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