Pruebas médicas durante la lactancia materna: ¿cuáles son compatibles y cuáles no?

Pruebas médicas durante la lactancia materna: ¿cuáles son compatibles y cuáles no?
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Puede suceder que una madre lactante se encuentre en la necesidad de realizar determinadas pruebas médicas, como es el caso de una resonancia magnética, una tomografía computerizada o una radiografía y tenga dudas sobre si debe suspender el amamantamiento.

En todos los casos citados, incluso si se usan productos de contraste, la lactancia puede continuar sin contraindicaciones. Explicaremos todo más detalladamente y hablaremos de las pruebas a evitar durante la lactancia.

Rayos X (radiografía) y lactancia materna

Al suponer un riesgo para el embarazo, también se suele creer que lo es para la lactancia. Pero no es así. Los rayos X no permanecen en el cuerpo, por lo que no se transmiten al bebé a través de la leche materna, sin importar la parte del cuerpo donde sea realizada, aunque afecte al tórax.

La radiación X no altera los niveles de prolactina.

Mamografía y lactancia materna

La mamografía, como cualquier radiografía, no está contraindicada durante la lactancia, ya que la radiación ni permanece en la mama ni se excreta por la leche.

Tomografía computarizada y lactancia materna

La tomografía, al igual que otras exploraciones con radiaciones X, como las mamografías y la radiografías hechas a la madre, no afectan a la leche ni a la lactancia. Los rayos X empleados ni permanecen en el cuerpo, ni se excretan por la leche.

rayosx-lactancia

Los diversos contrastes para estas exploraciones (yodados o no) son compatibles con la lactancia por ser inertes, metabolizarse rápidamente sin liberar yodo, no excretarse por la leche y ser inabsorbibles por vía oral.

Resonancia Magnética Nuclear (RMN) y lactancia materna

Según e-lactancia.org, sitio de referencia elaborado por expertos profesionales sobre las compatibilidades de medicamentos y pruebas médicas durante la lactancia, el riesgo de la resonancia magnética nuclear es muy bajo. Es seguro, compatible y tiene un mínimo riesgo para la lactancia y el lactante.

Asegura que el campo electromagnético y las ondas de radiofrecuencia generados por la RMN no causan alteraciones nocivas en la composición de la leche.
Inmediatamente después de esta exploración se puede amamantar sin problemas.

Contrastes radiológicos yodados y de gadolinio

Los protocolos y revisiones publicadas en los últimos años sugieren, a la luz de los datos existentes hasta el momento, que los contrastes yodados y los compuestos de gadolinio son seguros, tanto para la madre como para el lactante, por lo que la lactancia puede continuar con normalidad tras la administración de este tipo de contraste.

En cualquier caso se debe informar a la madre de que una muy pequeña cantidad de contraste puede pasar al niño a través de la leche, permitiendo que sea ella quien elija la actitud a tomar. En este sentido hay varias opciones:

  • Continuar la lactancia con normalidad.
  • Amamantar inmediatamente antes de la inyección de contraste con vistas a alejar la siguiente toma.
  • Extracción de la leche antes de la inyección para dársela en las horas siguientes a la realización de la prueba.
  • Interrupción de la lactancia 12-24 horas tras la prueba. En ningún caso se debe interrumpir la lactancia más de 24 horas.
  • También se debe recordar que, si se administra un contraste yodado, el sabor de la leche puede alterarse de forma transitoria en las siguientes horas a la realización de la prueba.

Contrastes radiológicos radiactivos

Las pruebas que deben evitarse durante la lactancia son las pruebas médicas donde se introducen sustancias marcadas con isótopos radiactivos en el organismo para explorar diferentes órganos, como por ejemplo las gammagrafías. La mayoría de los radionúclidos, no sólo son captados por los tejidos enfermos, sino también por los sanos, lo que incluye también el tejido mamario.

La exposición del lactante a la radiación va a depender, por una parte del tiempo que el radionúclido permanezca en el organismo (vida media biológica o semivida de eliminación, que es variable según la sustancia marcada por el radionúclido y puede variar entre individuos), por otra, de su vida media radioactiva o física que es constante y, finalmente, de la concentración que alcance en leche, señala e-lactancia.org.

Según la AEPED, de forma ideal se debería posponer el estudio hasta el fin de la lactancia. Si no se puede demorar, se suspenderá la lactancia durante el tiempo que dure el radionúclido en el cuerpo de la madre y su periodo de semidesintegración (ver a continuación), extrayendo la leche para desecharla y habiendo acumulado reservas de leche extraída previamente para suplir ese periodo. De la misma forma, se evitará el contacto estrecho entre madre e hijo.

Radionúclido utilizado y cese de la lactancia:

  • COBRE-64: 50 horas
  • FLUDESOXYGLUCOSA 18 F, Fluor 18 (Fluotracer, Fluorscan): 24 horas
  • GALIO-67 CITRATO 7 Mbq (0,2 mCi): 1 semana
  • 50 Mbq (1,3 mCi): 2 semanas
  • 150 Mbq (4,0 mCi: 4 semanas
  • INDIO-111, IN-111M, Satumomab Pendetido (OncoScint CR 103): 24 horas
  • 20 Mbq (0,5mCi): 1 semana
  • SODIO-RADIOACTIVO: 16 días
  • TALIO-201: 2 semanas
  • TECNECIO TC-99M: < de 24 horas
  • XENON -133, XENON -127: Pocos minutos
  • YODO -123: 36 horas
  • -125: 12 días
  • -131: 14 días
  • YODO-HIPURATO-SODICO I-123, I-131 (Hipuran): 24 horas

En caso de tener que interrumpir la lactancia tras la exploración, conviene extraerse la leche y ofrecer, en su lugar, leche previamente extraída y almacenada en frigorífico antes de la prueba.

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