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Diez frases que no deberíamos decir a una madre que da biberón a su bebé (II)

Diez frases que no deberíamos decir a una madre que da biberón a su bebé (II)
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Ayer iniciamos un decálogo con las diez frases que no deberíamos decir a una madre que da biberón a su bebé, pero por la extensión de la entrada sólo os ofrecimos tres de esas frases. La intención es poner un poco de verdad sobre algunas de las frases que se oyen, que son matizables y, sobre todo, pedir para toda madre el respeto que merece en sus decisiones.

Está claro que cada decisión comporta unas consecuencias, y que para cada elección hay gente a favor y gente en contra, lo importante, para los que estamos cerca de mujeres que acaban de ser madres, es que hablemos en caso de que nos pregunten, o en caso de que sean ellas las que inicien el debate, pero sin caer en juicios de valor o en medias verdades (difícil no caer en ello, ¿eh?). Hoy, para continuar con la entrada de ayer os explicamos tres frases más.

¡Pero si los niños que toman leche materna son más inteligentes!

Este es un ejemplo de media verdad, o lo que es lo mismo, de media mentira. Los bebés se gestan en el vientre de su madre durante un tiempo determinado: unas 40 semanas, más o menos, en las que el bebé se desarrolla de manera limitada. Nacen con pocas defensas, nacen muy pequeños y nada autónomos y nacen con muy pocas capacidades, totalmente dependientes de sus padres. Su cerebro es tan sólo el 25% de lo que será en la edad adulta, así que tiene que seguir su evolución, crecimiento y desarrollo en el exterior.

La naturaleza, que lo tiene todo pensado, proveyó a las mujeres de una herramienta que ayudara a ello: la leche materna. Como los bebés nacen terriblemente inmaduros y la placenta no "acaba" el trabajo, las mujeres tienen sus glándulas mamarias que actúan de "placenta externa" y siguen con ello. Le pasan al bebé defensas, le nutren y le proveen de sustancias que hacen que su cerebro siga creciendo y desarrollándose correctamente.

¿Qué pasa cuando un bebé no es amamantado? Pues que no tiene placenta externa y lo tiene un poco más difícil en esos aspectos: no recibirá más defensas, sí recibirá nutrientes, pero los nutrientes que ayudan al desarrollo del cerebro del bebé no serán exactamente los mismos. Como consecuencia, el cerebro no se desarrolla igual y hay estudios que lo demuestran.

¿Quiere esto decir que los niños que toman leche materna son más inteligentes? No. Ni tampoco quiere decir que los niños que toman leche artificial sean menos inteligentes. Lo que quiere decir es que si un bebé toma leche artificial su desarrollo cerebral no será igual que si tomara leche materna y, en consecuencia, podría decirse que habría sido un pelín más inteligente de haber tomado leche materna. Como yo, que tomé sobre todo leche artificial y de haber sido amamantado más tiempo ahora sería un pelín más inteligente. Pero... ¿cuánto es ese pelín? Lo recomendable es dar pecho hasta al menos dos años, pero a partir de los dos años el cerebro de un niño sigue creciendo y madurando, y aún le queda mucho por crecer, así que incluso en los niños amamantados, gran parte del desarrollo cerebral se produce en ausencia de leche materna (si por ejemplo de los dos a los seis años no mama).

O sea, que la diferencia existirá, pero por eso digo que es una media verdad o una media mentira, porque parece que con esa frase se diga que los bebés que toman biberón son menos inteligentes que los que toman leche materna, y esto es falso: un niño que toma leche materna es un poco más inteligente que si hubiera tomado leche artificial, pero no necesariamente más listo que nadie.

Quizás no lo intentaste lo suficiente

Si una mujer da biberón por decisión personal, obviamente no hay nada que decir. Sin embargo, si la primera opción fue la leche materna pero, por la razón que sea, todo desembocó en acabar con leche artificial, hay ahí una historia personal de cada madre con su bebé que sólo ella sabe.

Lo que no se debe decir a una mujer que da biberón

Claro, algunas mujeres dicen antes de dar a luz algo así como "yo le daré leche materna, pero si no puedo, pues biberón, sin problema", que en el fondo no deja de ser lógico, porque si un bebé no puede ganar peso con la leche materna, sí o sí tendrá que tomar biberón. Ahora bien, ¿qué significa "pero si no puedo"? Porque el poder es muy variable y ahí ya entran muchos factores. Hay mujeres que empiezan a dar el pecho y cuando ven que tienen que hacerlo cada hora u hora y media dicen "yo así no puedo" y hay mujeres que dan el pecho mordiendo lo que sea, llorando de dolor y suplicando que, por favor, con esa toma, tenga para al menos dos o tres horas, sudando cada vez que su bebé gime porque sabe que le va a tener que dar de comer otra vez, y que al final dicen "yo así no puedo".

Entre esos "no puedo" hay un abismo de diferencia y eso lo sabemos todos, pero, ¿es acaso esto de la maternidad, o de alimentar a un bebé, una competición para ver qué madre es más sufridora o qué madre es más luchadora? Porque, que yo sepa, no existe un ranking de madres coraje donde la que más se entrega a la causa recibe un reconocimiento. Entonces, no existiendo, nadie tiene la autoridad moral de decirle a nadie "no lo intentaste lo suficiente". Hay madres que pueden aguantar días y semanas maldurmiendo y sufriendo por tratar de afianzar su lactancia y hay mujeres que con unos pocos días tienen suficiente para estar peor que las primeras. Y nadie es mejor que nadie porque, como digo, esto no va de ver cuál lo lleva mejor o cuál sufre más, esto va de expectativas (a veces la cosa va por aquí, que nadie ha sabido explicar a una mujer que la lactancia materna puede ir mal, y que en caso de que vaya mal tendría que buscar alguien que le ayudara) y va de felicidad, de querer ser feliz con tu bebé, disfrutando de él y él de ti.

Todas las mujeres saben, en el momento, o con el paso del tiempo, si en caso de volver a estar en esa situación lo harían de otra manera o lo harían exactamente igual. No hace falta que venga alguien externo a cuantificar el sufrimiento que ha vivido y a ponerlo por encima o por debajo de lo que considera aceptable.

Pues yo le di el pecho a mi bebé más de un año y nos ha ido súper bien

Siguiendo un poco con el punto anterior, hablando del ranking de mujeres más o menos sufridoras, parece que hay también el ranking de las buenas y las malas madres, o de las buenas y las malas prácticas. Muy a menudo, cuando dos mujeres se juntan, tienden a establecer comparaciones, de esas de "ah, pues yo lo hago así y me va súper bien", que según el contexto pueden sonar pedantes.

Una cosa es que alguien te diga: "Y tú, ¿cómo alimentaste a tu bebé?", y respondas "Yo le di pecho más de un año y nos fue muy bien, estoy muy contenta, repetiría,..." y otra que te vean dando un biberón y te digan "¿No le das pecho? ¡Pero si es lo mejor! Yo le di a mi bebé más de un año y nos ha ido súper bien".

En el segundo caso no te han preguntado, tú ya estás diciendo lo bien que lo hiciste y lo bien que te ha resultado y, ya de paso, estás opinando sobre lo que hace otra persona que no ha pedido ningún consejo y que sí, ya sabe que es lo mejor, y a la que muy probablemente le importe bien poco que a ti te haya ido bien. Además, ¿qué te hace pensar que a ella le va a ir mal? Porque se ven a diario niños de biberón con una salud envidiable, ¿no?

Y mañana, más...

Y de nuevo cortamos aquí para seguir mañana con la última entrada (que podéis leer aquí) en la que os ofreceremos las cuatro últimas frases que no deberíamos decirle a las madres que dan biberón a sus bebés.

Fotos | Thinkstock
En Bebés y más | ¿Es obligatorio colechar y dar el pecho seis años para educar con respeto a los niños?, Las madres que no pueden más, Cómo ser testigo pasivo del fracaso de una lactancia

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