Sobreexcitación en niños: cómo ayudar a tu hijo a controlar la euforia y las emociones fuertes

Sobreexcitación en niños: cómo ayudar a tu hijo a controlar la euforia y las emociones fuertes
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Los niños son inquietos y emocionales por naturaleza: saltan, gritan, corretean, ríen a carcajadas, estallan en rabietas... Forma parte de su esencia y es absolutamente normal que así sea. A medida que van creciendo en edad, también irán madurando emocionalmente y aprendiendo a regular sus comportamiento y sus emociones. 

En este proceso, el acompañamiento respetuoso y positivo por parte del adulto es fundamental. En este sentido, mucho se ha escrito sobre cómo manejar las frustraciones infantiles o cómo acompañar al niño que está teniendo una rabieta

Pero, ¿qué pasa cuándo la emoción que desborda al niño es una -mal llamada- "emoción positiva"? ¿Cómo manejar la euforia desbordada y la sobreexcitación?

Euforia y sobreexcitación: ¿cómo se manifiestan?

La euforia es un estado de ánimo que nos hace estar especialmente alegres, emocionados o excitados. Es normal que los niños sientan euforia ante situaciones que se salen de lo cotidiano y que resultan particularmente atractivas para ellos, como la celebración de su cumpleaños, una excursión con amigos, la llegada de los Reyes Magos o asistir al estreno de su película favorita.

Esta excitación puede provocar en algunos niños cierto nerviosismo que se manifiesta de múltiples formas, siendo habitual:

- el exceso de energía (a menudo observamos que el niño está inquieto, se mueve mucho, salta, corre de un lado a otro, le cuesta permanecer sentado...)

- insomnio o dificultad para conciliar el sueño (algunos niños llegan a expresar verbalmente estar tan emocionados con un plan o idea propuesta, que les cuesta dormir)

- otros comportamientos como gritar cuando hablan, impulsividad en sus actos, interrumpir las conversaciones de los demás...

Como decimos, este comportamiento es habitual y normal en muchos niños, pues su naturaleza vehemente, apasionada, optimista y enérgica, unido a su falta de madurez para autorregularse emocionalmente, les puede llevar a "sentir intensamente".

Este tipo de comportamientos también se observa en niños con alta intensidad emocional y niños con TDAH, ya que a menudo tienen dificultad para autocontrolarse y regular su impulsividad cuando algo les gusta o les motiva mucho. Por otro lado, cuando esta euforia de la que hablamos es especialmente exagerada y mantenida en el tiempo, podría ser síntoma de un trastorno bipolar.

Cómo acompañar la euforia

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Es importante mencionar que ser especialmente enérgico, entusiasta y alegre no es nada malo o negativo que debamos corregir. Ahora bien, como sucede con cualquier otra emoción, cuando la euforia o alegría nos desbordan hasta el punto de afectarnos o afectar a nuestras relaciones con los demás, es necesario saber cómo actuar.

Si como madre o padre las situaciones descritas te resultan familiares, te explicamos cómo puedes acompañar a tu hijo para gestionar esa euforia de forma positiva:

No castigues ni avergüences al niño

Jamás castigues, regañes ni avergüences al niño por sentir como siente. Tampoco le compares con otros niños, juzgues su forma de sentir o la menosprecies (el clásico: "¡no te pongas así, que tampoco es para tanto!").

Y es que con frecuencia, los padres sabemos cómo manejar de forma respetuosa emociones como la rabia, la frustración o la ira, pero damos de lado o subestimamos las emociones opuestas. Sin embargo, el niño también puede necesitar nuestra ayuda para aprender a regularlas.

Destaca sus fortalezas

Pero el hecho de que el niño necesite ayuda para regular sus emociones no significa que deba ocultarlas. Ser optimista, entusiasta y divertido es muy bueno. También lo es emocionarse con algo que le gusta y disfrutar de ese momento de forma especial.

Valoremos su pasión y su entusiasmo (y de paso, aprendamos más de los niños y de su maravillosa forma de ver el mundo).

Identifica qué situaciones sobreexcitan al niño

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Es recomendable identificar las situaciones que sobrexcitan al niño, y así podremos ayudarle a prepararse para enfrentarse a ellas. Observa a tu hijo, analiza sus comportamientos y sobre todo habla con él/ella y pregúntale cómo se siente.

Ayuda a tu hijo a identificar su estado emocional

Para ayudar al niño a gestionar esta emoción es necesario que aprenda a identificar los "síntomas" que experimenta en su cuerpo cuando esta se sucede (nudo en la barriga, cosquilleo, ganas de reír todo el rato, necesidad de estar en constante movimiento, pensamientos que se agolpan en la mente y que están relacionados con aquello que le produce euforia...)

Explícale que cuando estamos emocionados con algo es normal tener ganas de gritar, saltar, reír muy alto o actuar de forma impulsiva. Pero también háblale de la importancia de controlar esta impulsividad y esos nervios, para así poder disfrutar más plenamente de aquello que tanto le agrada.

Herramientas que pueden ayudarle a relajarse

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La anticipación resulta especialmente útil en el caso de niños un poquito más mayores que ya son capaces de entender lo que va a pasar e identificar las emociones que van a sentir, pero aún necesitan ayuda para aprender a gestionarlas.

Por ejemplo, puedes decirle "mañana es tu cumpleaños y sé que la idea de celebrar una fiesta con tus amigos te pone especialmente nervioso. ¿Qué puedo hacer para ayudarte a relajarte y que así disfrutes de tu fiesta de forma más consciente?"

Si al niño no se le ocurre nada, puedes proponerle algunas ideas como hacer respiraciones pausadas  en el momento en que empiece a sentirse sobreexcitado, o practicar ejercicios de meditación guiada antes de que tenga lugar el evento en cuestión, para así rebajar los niveles de ansiedad y nerviosismo.

No obstante, si esta euforia desbordada os afecta especialmente, perjudica sus relaciones sociales o el comportamiento de tu hijo te genera alguna duda, no dejes de consultarlo con un especialista.

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