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¿Deberían darnos permiso en el trabajo para acudir a las reuniones del colegio?

¿Deberían darnos permiso en el trabajo para acudir a las reuniones del colegio?
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Son cosas en las que no caes hasta que te das cuenta de que no tienes esa opción, pero probablemente tan necesarias como cualquier permiso que pueda darte tu empresa para hacer cosas personales.

Tenemos unas horas al año para ir al médico, podemos acompañar a un familiar si le van a operar de algo, tenemos unos días para asuntos propios, un día si tenemos que hacer la mudanza pero oye, si te llaman desde el colegio de tu hijo para que vayas a hablar con ellos, o si tienes una tutoría, no, eso no se contempla. Y yo pregunto, ¿no deberían darnos permiso en el trabajo para eso, para acudir a las reuniones del colegio?

El colegio, ese lugar donde nos guardan a los niños

Porque vamos a ver, el colegio que es, ¿el lugar donde los niños se quedan mientras los padres trabajan o un lugar al que aprender a ser personas y aprender cosas? Porque en teoría un colegio es lo segundo, pero si es eso estamos hablando de algo importante en la vida de nuestros hijos que requiere el tiempo y la dedicación de unos profesores y de unos padres que deben compartir experiencias, dudas e inquietudes con los profesionales de la educación con el fin de ayudar a que nuestros hijos sean, en el futuro, los que saquen adelante el país y el mundo. Vamos, que estamos hablando de algo muy delicado y, a la vez, muy importante.

Pero no, parece que la cosa no está orientada de ese modo. Primero, porque el gobierno se ha permitido el (absurdo) lujo de recortar partidas presupuestarias en educación. Eso, obviamente repercutirá en la calidad de la educación de nuestros hijos y quién sabe si no llegarán a ser una generación perdida. Y segundo, pues por lo mismo que estamos hablando. Nadie contempla (o nadie suele contemplar), y hablo del gobierno y las empresas, que un hombre o mujer, padre o madre de familia, puede necesitar acudir al colegio de su hijo a que le expliquen cómo va, en qué hay que incidir para potenciar algún talento o capacidad y en qué hay que insistir para ayudarle en las áreas en que esté más rezagado.

Nuestra sociedad son los adultos

Y es que nuestra sociedad son los adultos. Los niños sólo son diminutos adultos que no importan hasta que lo sean, a menos que sea para que consuman, entonces sí contamos con ellos. Los jóvenes sí interesan, pero oye, se quejan demasiado y además no tienen ni trabajo. Los adultos, los que trabajan, estos son los que cuentan. Estos son los que sacan adelante el país y estos son los que importan. No podemos poner delante de su capacidad de producción el bienestar de sus hijos, porque eso les apartará de lo verdaderamente importante: su trabajo y su capacidad de gastar el dinero que ganan en pro del capitalismo.

Por eso la conciliación familiar no importa a nadie, por eso seguimos llegando a casa cuando nuestros hijos están a punto de dormirse, por eso muchos padres les ven casi solo los fines de semana, por eso los padres acaban por abusar de regalos que sustituyan el tiempo que no han pasado con ellos y por eso al gobierno y a las empresas les importa una leche si tu hijo va bien o mal en el colegio. Hablemos de él, de tu hijo, cuando trabaje y produzca. Entonces él será el importante.

Tú, para entonces, serás probablemente un jubilado más y entonces pasarás a no importar a nadie, a menos que tengan que operarte o estés mal de salud, que mira, entonces tu hijo te podrá acompañar por eso de que no digan que no tenemos humanidad y que no cumplimos con las leyes, y a menos que toquen elecciones, entonces hasta iremos allí donde estés para que nos des un abrazo.

¿Y en Finlandia?

Sí, sé que soy cansino porque cada vez que hablo de educación acabo hablando de Finlandia, pero es que no puedo evitarlo. Un niño maltratado no sabe que está siendo maltratado hasta que se da cuenta de que muchos padres no son así. Entonces compara y entiende que su caso es excepcional y que ha tenido muy mala suerte. Pues para darnos cuenta de lo penosa que es nuestra situación social los padres tenemos que compararnos con otras realidades, y no puedo imaginar una más orientada a la infancia y a la educación que la finlandesa.

En el programa de Salvados, el día que hablaron de la educación en Finlandia, mucha gente se sorprendió cuando explicaron que ahí lo normal es que los padres tengan permiso para ir a las tutorías. De hecho, explicaron que aquellos padres que no van al colegio, los que están tan ocupados que no pueden, los que son tan importantes que delegan esa función en terceras personas, son los mal vistos y son los que acaban por ser investigados para tratar de vislumbrar si los niños pudieran tener alguna carencia a nivel educativo por la falta de compromiso paterno.

Esa es la diferencia, o una de ellas. Allí la educación está por encima de cualquier gobierno. Es un asunto en el que todos los políticos trabajan a una sin importar el partido al que representes. Aquí llega cualquiera, sin preparación suficiente, le cuelgan el título de Ministro y él solito, con sus extravagancias y manías, pone patas arriba la educación hasta que unos años después llega el siguiente y lo vuelve a poner todo según sus propios deseos.

Y así vamos, que ni p'alante ni p'atrás, con un fracaso escolar estrepitoso, con unos padres que tenemos que hacer mil inventos con la empresa para poder ir a hablar con los profesores y con unos profesores con camisetas antirecortes, hartos de tener que sacarse las castañas del fuego ellos mismos, porque nadie les apoya.

CONCAPA lo solicitó hace unas semanas

La Confederación Católica de Padres de Familia y Padres de Alumnos (Concapa) solicitó hace unas semanas que se contemple el permiso de dos horas por trimestre a los trabajadores para que puedan ir a las tutorías de sus hijos.

El gobierno no les ha contestado aún y no creo que contesten muy rápido. Somos muchos los que aún esperamos que las bajas maternales se alarguen a seis meses que para que las madres puedan hacer eso que toda sociedad científica médica recomienda, amamantarles seis meses con leche materna de manera exclusiva. Si eso no ha llegado todavía, lo de las dos horas para la tutoría de los hijos suena ya a chiste.

Supongo que la mente del gobernante debe decir eso de "sí, claro, hasta los seis meses en casa haciendo el vago con el bebé" y "sí, claro, dos horas cada tres meses para que luego no vayan a la tutoría igualmente y encima se escaqueen del trabajo". No sé, quizás me equivoque.

Foto | Photomatt28 en Flickr En Bebés y más | El sistema educativo de Finlandia en vídeo, No lo digo yo, lo dicen las “mentes brillantes”: el modelo educativo está acabado, Cada alumno es importante

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