Las nueves lecciones imprescindibles sobre educación vial que debemos enseñar a nuestros hijos desde pequeños

Las nueves lecciones imprescindibles sobre educación vial que debemos enseñar a nuestros hijos desde pequeños
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Hoy se celebra el Día Mundial de la Seguridad Vial, una fecha para concienciar a peatones, ciclistas y conductores sobre la importancia de circular atendiendo a las normas de seguridad y mejorar nuestras relaciones y conductas viales.

La educación vial es algo que los niños deben aprender desde que tienen uso de razón. De hecho, saber cómo desplazarse de forma segura es uno de los aspectos fundamentales a la hora de cuidar su cuerpo y velar por su salud y su integridad física.

Aunque cada vez más colegios integran la educación vial como parte de sus actividades educativas, es labor de los padres preparar a nuestros hijos y enseñarles las normas básicas para circular seguros; tanto si van caminando, como si lo hacen en bici o en coche.

Entender cómo funcionan los semáforos

semáforos

En materia de educación vial, el funcionamiento del semáforo es una de las primeras cosas que los niños aprenden. La idea de que cambien de color y que cada luz signifique algo diferente les resulta especialmente divertida, y enseguida comprenden la importancia de respetarlos, tanto si son peatones, como si van en coche.

En este sentido, los adultos jugamos un papel fundamental, pues en demasiadas ocasiones los pasamos por alto (cruzando la calle cuando está en rojo y no viene nadie, por ejemplo) sin darnos cuenta de que cualquier niño podría estar observándonos y aprendiendo de nuestro mal comportamiento. Lo mismo ocurre cuando vamos en el coche con nuestros hijos: respetemos siempre los semáforos y no tratemos de apurar los últimos segundos para pasar.

Usar siempre los pasos de peatones

Los niños deben aprender desde pequeños que la carretera solo hay que cruzarla por pasos de peatones debidamente señalizados y con buena visibilidad.

Al igual que decíamos en el punto anterior, es fundamental que los padres seamos muy conscientes del ejemplo que damos a los niños en materia de educación vial, pues no han sido pocas las veces que he visto a adultos cruzar con sus hijos de la mano por sitios indebidos.

Cruzar la carretera con precaución

paso de peatones

Pero el paso de peatones no lo es todo a la hora de cruzar una carretera. Así, el niño debe aprender que no puede cruzar la calle de cualquier forma o en cualquier momento, sino que tiene que hacerlo tras haber mirado a ambos lados varias veces y cuando los coches se hayan detenido por completo para cedernos el paso.

Además, la carretera no se debe cruzar corriendo ni de forma distraía, y el niño siempre debe dar la mano al adulto que lo acompañe.

Caminar tranquilamente por la acerca

Al hilo del punto anterior, debemos enseñar a los niños la premisa de que las prisas y la seguridad vial son incompatibles. Por eso, es necesario que aprendan que cuando caminan por la calle deben hacerlo tranquilamente, sin correr, siempre por la acera, prestando atención a lo que nos rodea y dando la mano al adulto que le acompañe cuando sea preciso.

Circular por el carril bici cuando vayamos en bicicleta

carril bici

Cuando los niños circulen con la bici, y siempre que sea posible, utilizaremos como vía preferente el carril destinado para tal fin. Cada vez son más las ciudades y municipios que disponen de este tipo de vías, facilitando la circulación de los ciclistas y la convivencia con peatones y conductores.

No obstante, los carriles bici tienen unas normas de circulación que debemos cumplir, siendo especialmente importante respetar el sentido de la circulación, señalizar las maniobras que vayamos a hacer y no cruzarnos en el camino de otros ciclistas.

Respetar el carril bici cuando somos peatones

Pero al igual que los ciclistas deberían circular por el carril bici, los peatones no deberíamos invadirlo cuando caminamos por la calle. Y es que a veces carril bici y acera transcurren de manera paralela, por lo que es fácil pasar de uno a otro sin darnos cuenta de que podemos obstaculizar el paso del ciclista o incluso provocar un accidente.

Llevar casco siempre que circulemos en bici

bicicleta

Si somos una familia activa, seguramente la bicicleta formará parte de nuestro tiempo de ocio y los niños la utilizarán, primero como pasajeros y después como conductores.

Los pequeños ciclistas deben circular en bicicletas adecuadas a su tamaño y altura, utilizar elementos reflectantes que aumenten su visibilidad, usar calzado adecuado que no entorpezca o dificulte el pedaleo y sobre todo, proteger su cabeza con un casco, pues es la mejor forma de evitar heridas o traumatismos craneoencefálicos en caso de caídas.

Es obligatorio que los niños lleven casco siempre que montan en bici, incluso los más pequeñitos. El casco debe estar homologado, ser adecuado a su talla y el niño tiene que aprender a ponérselo correctamente.

En el coche, los niños siempre deben ir en la silla

seguridad vial

Aunque lógicamente es responsabilidad de los padres disponer de sistemas de retención homologados a la talla y peso del niño y utilizarlos correctamente cada vez que viajemos con nuestros hijos en carretera, los peques deben aprender cuanto antes que no tienen que viajar en coche si previamente no se han sentado en su silla y les han abrochado el cinturón.

Esta norma es fundamental, pues a veces los adultos nos confiamos y cometemos la imprudencia de no colocar a nuestro hijo en su sillita, ya sea por pereza o porque se trata de un trayecto corto y creemos que no pasará nada. Sin embargo, no debemos olvidar que la mayoría de niños fallecidos en accidente de tráfico no va sujeto al sistema de retención infantil, por lo que es vital que esta lección nos la grabemos a fuego, tanto adultos como niños.

Abrocharnos el cinturón en cuanto subimos al coche

cinturón de seguridad

Conforme los niños van creciendo y dejando atrás la sillita, muchos padres tienden a relajar las medidas, permitiendo que viajen en el asiento delantero sin haber alcanzado la estatura recomendada o incluso obviando el uso obligatorio del cinturón de seguridad. Pero el cinturón del vehículo es el elemento más importante para la seguridad pasiva ya que actúa como freno del cuerpo en caso de impacto; y por supuesto, en los asientos traseros también es imprescindible.

Ni qué decir tiene, la importancia de dar ejemplo a nuestros hijos y abrocharnos el cinturón antes de arrancar el vehículo, pues solo así asumirán este sencillo gesto como una norma básica e imprescindible a la hora de viajar.

Cuando enseñamos a nuestros hijos educación vial nuestro ejemplo es lo más importante. Pero también podemos ayudarnos de otros recursos lúdico-educativos como cuentos, vídeos, aplicaciones para móvil o actividades virtuales que les ayudarán a aprender mientras se divierten. Así mismo, también deben aprender a reconocer y respetar a los agentes o guardias de tráfico, y acudir a ellos siempre que lo necesiten.

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