Cuando el bebé está inquieto, tiene mucho sueño, pero no se puede dormir: qué hacer
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Cuando el bebé está inquieto, tiene mucho sueño, pero no se puede dormir: qué hacer

Dormir las horas recomendadas es muy importante durante la infancia, pues un buen descanso es necesario para el sano desarrollo de bebés y niños. Sin embargo, y en el caso de los más pequeñitos, conciliar el sueño puede ser algo difícil de lograr en algunas ocasiones.

Hoy te hablamos de esos momentos en los que a pesar de tener sueño, tu bebé está inquieto y no se puede dormir: por qué sucede y qué puedes hacer.

¿Por qué mi bebé no se puede dormir si tiene sueño?

Tenemos que recordar que los patrones y las necesidades de sueño de los bebés son muy diferentes a los nuestros. Por ejemplo: nosotros, como adultos, sabemos que cuando estamos cansados o tenemos sueño debemos dormir.

Un bebé, en cambio, es alguien que apenas está aprendiendo y que a diferencia de nosotros no sabe identificar cuándo se siente cansado ni que necesita dormir, y es precisamente por este motivo que en ocasiones parecen tener sueño pero no logran dormirse.

Por ejemplo, no poder diferenciar ni identificar que necesita descansar muchas veces hace que el bebé quiera continuar haciendo otras cosas más divertidas, como jugar, cuando en realidad lo que necesita es descanso.

Por otro lado, hay que tomar en cuenta el entorno. Hay bebés que tras recibir una visita o hacer una actividad diferente se sienten sobreestimulados, permaneciendo inquietos después de ello y con problemas para relajarse y conciliar el sueño.

Entonces, ¿cómo ayudamos a un bebé inquieto para que pueda dormir?

Sé paciente

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Es un consejo básico pero uno de los más importantes: mantén la calma y sé paciente. Habiendo experimentado esa situación en la que mi bebé no logra dormirse a pesar de tener sueño, sé lo desesperante que puede llegar a ser.

Sin embargo, debemos recordar que los niños son muy sensibles y receptivos de las emociones de los demás, por lo que desesperarnos o querer dormirlos rápidamente solo empeorará las cosas. Respira y sé paciente, para que puedas transmitirle esa calma a tu bebé.

Elimina todos los posibles estímulos

Si nuestro bebé está inquieto o sobreestimulado, nuestro objetivo debe ser ayudarle a tranquilizarse, por lo que habremos de alejarle de cualquier cosa que pueda estimularle o distraerle, como ruidos, luces o pantallas.

Prepara el ambiente adecuado

Además de eliminar aquellas cosas que puedan ser estimulantes, habremos de preparar el ambiente para que se convierta en un entorno acogedor y tranquilo en el que nuestro bebé pueda relajarse y eventualmente dormirse.

Atenuar las luces, hablarle con voz suave, poner música relajante o cantarle una nana y templar la temperatura de la habitación son cosas básicas que le ayudarán a sentirse más tranquilo.

Revisa que esté comodo

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No olvidemos algo sumamente importante: los bebés no pueden hablar, y por lo tanto, no pueden comunicarnos claramente si hay algo que les moleste. Asegúrate de revisar su pañal para verificar que esté limpio, así como de revisar que su ropa sea la adecuada (que no tenga calor, ni que le moleste algún doblez o etiqueta, por ejemplo).

Brazos y acompañamiento

Muchos bebés necesitan la presencia de mamá o papá para poder quedarse dormidos, y en el caso de un bebé que está inquieto la necesitan aún más. Las caricias, los brazos y el contacto físico no solamente son una necesidad del bebé, sino que también funcionan como un tranquilizante (y lo dice la ciencia).

Una práctica que casi siempre funciona para calmar a un bebé es mecerlo en brazos, algo que la ciencia ha confirmado a través de diversos estudios, y si lo hacemos estando de pie, es aún más efectivo.

Crea una rutina y apégate a ella

Uno de los principales motivos por los que un bebé que tiene sueño no puede dormirse es porque nos hemos pasado de su hora habitual de sueño. La antesala a la hora de dormir es sumamente importante para los bebés, pues es la que les ayudará a prepararse para tener un buen sueño y te evitará momentos como el que hoy tratamos.

En Bebés y más proponemos una sencilla rutina en cinco pasos para ayudar a que el bebé duerma mejor:

  • Un baño relajante
  • Sesión de masajes y caricias
  • Ponerle el pijama
  • Darle de cenar
  • Mimos, abrazos, ¡y a dormir!

El orden no tiene que ser necesariamente éste (puede cenar antes del baño si es que bañarse le relaja tanto como para quedarse dormido, así no se duerme sin cenar), pero sí es importante que se convierta en un pequeño ritual de todos los días antes de ir a la cama.

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