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Cómo sobrevivir a la etapa del caca-culo-pedo-pis... con humor
Consejos

Cómo sobrevivir a la etapa del caca-culo-pedo-pis... con humor

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Tu hijo, tu angelito, ese ser que desprende ternura en cada gesto, que te hace estremecer de emoción va y, para tu total y absoluto pasmo, empieza a gritar “¡Hoy vamos a comer caca! Caaaaaca. ¡Caca! ¡Que sale del culo!”. Enhorabuena, acabáis de entrar en la etapa del caca-culo-pedo-pis. ¿Por qué tienen esta fase los niños? ¿Por qué les hace tanta gracia? Y lo que a todos nos interesa: ¿qué podemos hacer para intentar que salgan del bucle caca-caca-caca-caca? ¡Qué divertida es la paternidad!

Tarde o temprano va a pasar, y entonces todo en la vida será caca, tendrá pis, parecerá un culo u olerá a pedo para tu hijo. Y lo dirá, para tu alegría, en tu casa, sí, pero también en grandes superficies como el supermercado, en la calle, en el pediatra… o en casa de tus suegros.

La etapa del caca-culo-pedo-pis

Entre los 3 y los 5 o 6 años tu hijo está perfeccionando ese lenguaje que recién aprendió, y como parte de esa mejora está el ir incluyendo vocabulario.

Nos gusten más o nos gusten menos, la realidad es que caca, culo, pedo y pis son palabras, unas que además probablemente le hayamos dicho unas cuantas veces: recuerda cuando dejó el pañal, ¿no es la etapa en la que más veces has dicho la palabra “pipí” de tu vida?

Además en estos años están en pleno conocimiento de su cuerpo… y de sus funciones, así que todo el proceso excretor les puede parecer fascinante. Ya puestos podrían interesarse más por otras partes como la vista o la parte alta del aparato digestivo, no el final, pero… así son ellos.

A medida que vayan creciendo su sentido del humor irá cambiando con ellos y esta etapa pasará… aunque no tengo buenas noticias para ti: puede que la caca deje de hacerles tanta gracia per se, pero vendrá el festival de las palabrotas. Suerte.

Niño riendo

¿Por qué les hace gracia el humor escatológico?

Porque es divertido

En casa seguro que hemos hecho alguna que otra broma con lo escatológico desde que es bebé: “Uy, ¡vamos a quitar ese pañal pestoso!” (acompañando la frase de una cara divertida y tapándonos la nariz, en una interpretación digna de un Óscar), o “¡Menudo pedo te has tirado, con lo pequeño que es tu culete!”… Y así mil ejemplos más. ¿Me equivoco?

Lo escatológico nos hace gracia a los humanos desde que el mundo es mundo, y si eso nos pasa a los adultos que algún que otro filtro tenemos, imagina a los niños, que filtran entre cero y nada.

La diferencia es que quizá a nosotros, adultos, lo escatológico nos haga gracia en el marco de un chiste, y a nuestros peques, qué bonitos, les basta con repetir, una y otra vez, y otra, y otra, la palabra caca mientras corren pasillo arriba, pasillo abajo.

Por nuestra reacción

Palabras hay muchas, pero que hagan que papá y mamá, la vecina, el portero y los abuelos reaccionen, no tantas.

No es que los niños vayan buscando incomodarnos, molestarnos, o sacarnos de nuestras casillas a posta, con un plan trazado (recuerda: son niños, no genios del mal), pero evidentemente nuestras reacciones modulan su conducta, tienen efecto en ellos.

Si la reacción a un “Esto huele a culo de vaca” es un enfado monumental, una reprimenda y un rato de incomodidad, ellos sabrán que han tocado diana, que esa palabra debe ser la mar de importante porque… “¡Mira cómo se han puesto mamá y papá cuando la he dicho!”

Caca Sonriendo

Qué hacer cuando nuestro hijo empieza con el caca-culo-pedo-pis

  • Lo primero es armarte de paciencia, porque este momento va a llegar hagas lo que hagas, y cuanto más “feo” te pongas, peor será.
  • No te indignes, no le regañes, no pongas el foco de atención en esas palabras porque entonces estarás perdido y el hilo musical de tu vida estará compuesto por versiones escatológicas de las canciones infantiles más populares.
  • No le digas eso de “Es que no es divertido” porque sí que lo es: para ellos es lo más tronchante del planeta tierra.
  • Recuerda que es una etapa de lo más normal, y que pasará.
  • Únete a la fiesta: si de vez en cuando tú también haces alguna broma de este tipo, si de tu boca salen estas palabras graciosamente, estarás quitándole el halo de glamour de lo prohibido. Si papá y mamá también se ríen de esto algunas veces ya no es algo prohibido, con lo cual pierde un poquito su atractivo.

Pero, ¿esto significa que debo dejarle decir lo que le venga en gana? No, claro que no. Con esto, como con muchas otras cosas, debemos no censurar, no enfadarnos sin sentido… pero explicarles que hay un momento y un lugar para cada cosa, y que determinadas palabras no son apropiadas en determinados sitios.

Más cacas... y más risas

Si a ti también te da risa todo esto y quieres normalizarlo y no convertirlo en un drama, aquí tienes algunos libros infantiles sobre cacas. ¡A disfrutar!

Fotos: Wikimedia.org; Pixabay.com

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