
Seguro que más de una vez habéis leído que los bebés nacen con un cerebro muy poco desarrollado. Pues bien, es cierto.
Los pulmones y el corazón, por ejemplo, necesitan funcionar a pleno rendimiento nada más nacer y por eso están ampliamente desarrollados, sin embargo otros órganos, entre ellos el cerebro, acabarán de crecer y madurar fuera.
Esto quiere decir que el desarrollo del cerebro se lleva a cabo, en su mayor parte, una vez que el bebé ya ha nacido y, por lo tanto, los padres podemos ayudar a que se desarrolle de una manera lo más correcta posible.
Los bebés nacen con el cerebro inmaduro
Hay autores que explican que los bebés deberían nacer, como mínimo, con 12 meses de gestación, teoría que explicaría lo difícil que suele ser para los niños la adaptación al medio (a la vida, a la luz, al ruido, al entorno,...) en los tres primeros meses, cuando muchas tardes lloran desconsoladamente porque sus cerebros dicen “hasta aquí he llegado” (fenómeno que hasta hace un tiempo se conocía como cólico del lactante).








