
Cuando hablamos de “doble excepcionalidad” nos referimos a un niño que une dos características especiales: es superdotado y además tiene un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.
Esta doble situación puede influir notablemente en el desarrollo escolar del niño, pues, debido a que tiene dificultades de concentración o atención, no logra los resultados que su inteligencia haría esperar, aunque, sin duda, esta es una característica que comparte con muchos niños superdotados que no logran encontrar en el sistema escolar una atención adecuada a sus intereses y capacidades.
Estos niños perciben, además, que, aunque se sientan capaces de realizar algunas tareas, la ejecución final de estas quedará por debajo de sus expectativas, si bien, la superdotación si puede ayudarles a conseguir mayor concentración y facilidad en el aprendizaje si los estímulos que recibe son lo suficientemente interesantes para conseguir que trabaje de forma productiva gracias a su dotación intelectual.









