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El déficit de yodo afecta al desarrollo psicomotor e intelectual (y en España hay déficit)‏

El déficit de yodo afecta al desarrollo psicomotor e intelectual (y en España hay déficit)‏
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Desde hace un tiempo se recomienda a las embarazadas tomar ácido fólico el primer trimestre y yodo durante todo el embarazo para evitar que el feto tenga malformaciones, sordomudez, cretinismo o deficiencia mental. Además, si la mujer lacta al bebé, se le recomienda que siga tomando un suplemento de yodo para que bebé y madre no tengan carencia.

El problema viene cuando el bebé deja de mamar, porque en ese momento empieza a comer comida sólida y la cantidad de yodo que tome diariamente dependerá de la ingesta del mismo, y digo problema porque España es uno de los países en que se considera que los niños tienen déficit de yodo y esto afecta, entre otras cosas, a su desarrollo psicomotor e intelectual (según la OMS, la carencia de yodo es la principal causa de lesiones cerebrales en la infancia).

El yodo es un mineral que tiene mucho que ver en la formación de las hormonas tiroideas. Tener carencias de yodo provocará una formación inadecuada de dichas hormonas y en consecuencia una gran variedad de efectos nocivos para los niños.

Por comentar algunos síntomas del déficit de yodo, los niños que tienen carencias pueden padecer bocio, hipotiroidismo, retraso del crecimiento, estrabismo y deterioro intelectual. Como veis son consecuencias lo suficientemente importantes como para detenernos a pensar sobre ello, sobretodo porque solucionar la carencia es algo relativamente fácil.

España, país con déficit de yodo

Mapa de déficit de yodo

Es difícil asegurar que España es un país con déficit de yodo porque los datos disponibles no son todo lo actuales que quisiéramos. Como veis en la siguiente tabla, las fechas de los estudios son de hace 20 a 30 años, aunque sospecho que mucho mejor no estaremos en la actualidad.

Tabla de yoduria en España

Lo interesante es mirar el porcentaje de bocio de los niños (lo ideal sería que no hubiera más de un 5% de niños con bocio y resulta que en todas las comunidades hay muchos más) y la yoduria, sabiendo que lo ideal es que los niños tuvieran una yoduria de entre 100 y 200 μg/l.

A partir de estos estudios muchas comunidades autónomas hicieron programas de sensibilización y trataron de conseguir que todas las familias pudieran comprar sal yodada (que hubiera en todos los comercios), para que fuera esa la sal a utilizar en casa.

Mi impresión es que en aquellos tiempos los niños comían más pescado que ahora, pese a no tener acceso a la sal yodada del mismo modo que ahora. En el presente podemos comprar sal yodada en cualquier sitio y algunos estudios parecen confirmar que gracias a esta sal el porcentaje de niños con déficit ha disminuido, sin embargo hoy en día son muchos los niños que apenas toman sal porque son muchos los padres que apenas la utilizan (yo mismo casi ni la pruebo porque no me emociona demasiado) porque el consumo elevado se asocia con la obesidad infantil y con trastornos cardiovasculares y óseos.

Además, muchos de los niños de hace décadas veían mejorar su yoduria por culpa de la povidona yodada, que al aplicarla a los niños se produce una absorción bestial de yodo a través de la piel. Ahora, precisamente por eso, no se recomienda utilizarla con niños, siendo la clorhexidina el antiséptico que más se utiliza actualmente.

¿Volvemos a tomar sal, comemos más pescado?

Pues sí, si queremos que nuestros hijos no tengan carencias de yodo y déficits intelectuales fácilmente evitables deberemos utilizar sal yodada en las comidas y fomentar el consumo de pescado de manera regular: 2-3 veces a la semana, por decir algo, más algún bocadillo de atún, que a los niños les suele gustar.

También es recomendable tomar leche a diario, ya que es una buena fuente de yodo (la mayoría de niños la toman, pero tengo la sensación de que cada vez hay más niños que no la prueban, al ser un alimento que, como la sal, tiene sus detractores).

El uso de la sal, pues como todo, con moderación no tiene por qué ser peligrosa. El problema es abusar de ella. Con estas dos medidas es más que probable que nuestros hijos tomen la cantidad de yodo necesaria para que su sistema hormonal funcione correctamente y para que su desarrollo psicomotor e intelectual no se vea afectado.

Con respecto a la povidona yodada, es mejor olvidarnos de ella. Como hemos comentado, la cantidad de yodo que se absorbe a través de la piel es descomunal, excesiva para un momento muy concreto, y por eso no es recomendable utilizar este antiséptico con niños ni embarazadas.

Más información | Ministerio de Sanidad y Consumo
Foto | javcon117 en Flickr
En Bebés y más | Es imprescindible tomar un suplemento de yodo durante embarazo, La importancia del yodo durante el embarazo y la lactancia, Prevención del déficit de yodo en el embarazo
http://www.msc.es/profesionales/saludPublica/prevPromocion/docs/yodoSEEN.pdf

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