Los 11 hábitos para padres que también benefician a sus hijos, según la inteligencia artificial

Los 11 hábitos para padres que también benefician a sus hijos, según la inteligencia artificial
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Tener buenos hábitos y cuidar de nosotros mismos no solo mejora nuestra calidad de vida, sino que también nos ayuda a establecer un ejemplo positivo para nuestros hijos y, al mismo tiempo, a crear un ambiente familiar más saludable.

Hemos consultado la inteligencia artificial para definir cuáles son algunas de las cosas que podemos hacer para nosotros mismos y que puedan impactar de forma positiva en nuestra crianza. Te compartimos 11 hábitos para padres que también benefician a nuestros hijos, según la inteligencia artificial, y avalados como expertas en Bebés y más, desarrollando cada uno de ellos.

Practicar el autocuidado

El hábito número uno en nuestra lista (y del que hablamos con frecuencia en Bebés y más) es el autocuidado, algo que muchas veces solemos dejar para lo último de nuestra lista pero que también debe ser prioridad. Practicar el autocuidado consiste básicamente en ser conscientes de nuestras propias necesidades como individuos.

Dedicar tiempo para cuidar nuestra salud física, emocional y mental, además de ayudarnos a sentirnos mejor, nos ayuda a estar en un estado más óptimo para la crianza y el cuidado de los hijos, así como para manejar las demandas de la vida cotidiana.

Mantener aficiones y pasatiempos

¿Qué te gustaba hacer antes de tener hijos? ¿tenías algún pasatiempo en particular? Es natural que cuando nos convertimos en padres nuestras aficiones individuales queden de lado, pero lo ideal es que esto sea solo de forma temporal.

Dedicar tiempo a nuestros intereses y pasatiempos personales, ya sea leer, hacer crochet, jugar videojuegos, bailar o ver películas de un género en particular, no solo nos hace felices, sino que modela la importancia de mantener un equilibrio entre las responsabilidades y el tiempo de ocio o placer.

Priorizar el descanso

Una de las cosas que inmediatamente brilla por su ausencia tras convertirnos en padres es el descanso. Con la llegada del bebé, nuestro sueño se ve afectado de manera severa, convirtiéndonos en auténticos zombies y obligándonos a sobrellevar los días con solo un poco descanso.

Pero priorizar el sueño y descansar adecuadamente es necesario: tanto para que funcionemos adecuadamente y estemos más alerta, como para estar mejor enfocados y emocionalmente disponibles para nuestros hijos. Además de ser algo que nuestro cuerpo necesita, un buen descanso nos ayuda a aumentar la paciencia y tener más energía para las demandas de la crianza.

Tener tiempo en pareja

Sí, somos padres pero antes de serlo fuimos pareja. ¡Y seguimos siéndolo! Dedicar tiempo a solas para nosotros, ya sea solo para conversar mientras bebemos un café, tener citas para dialogar sobre nuestra relación o salir de vez en cuando a ver una película, concierto u obra de teatro, hacernos tiempo para tener esos momentos es importante.

Recordemos que nosotros somos el ejemplo más grande que nuestros hijos tendrán sobre las relaciones de pareja: hagamos que sea una donde exista la comunicación, el respeto y el tiempo juntos.

Seguir aprendiendo

Continuar con nuestros aprendizajes, ya sea a través de la lectura, anotarnos a un curso de algo que nos interese o explorar nuevos temas, nos ayuda a seguir creciendo como personas (no solo como padres) y además enseña a los niños la importancia del crecimiento personal.

Ejercitarse

Los beneficios de mantenernos activos son bastante conocidos, por lo que no hay mucho más que decir aquí sobre ellos. Como padres puede ser difícil encontrar tiempo para todo, pero hay cosas pequeñas que podemos hacer para ejercitarnos por lo menos un poco cada día, como salir a caminar o hacer una rutina de 20 minutos en casa.

Recordemos que mantener una rutina de ejercicio físico no solo mejora nuestra salud física y mental, sino que también establece un ejemplo de hábitos saludables para nuestros hijos.

Llevar una alimentación equilibrada

Un hábito que indudablemente beneficia a toda la familia: alimentarnos de forma saludable. Mantener una dieta equilibrada y nutricionalmente rica no solo beneficia nuestra salud, sino que también enseña a nuestros hijos la importancia de comer bien. En este hábito en particular, el ejemplo es muy importante.

Reflexionar o meditar

Practicar la meditación, la respiración profunda o simplemente tener momentos de tranquilidad, ayuda a reducir el estrés y a mantener la calma en situaciones desafiantes (y vaya que con la crianza de los hijos podemos encontrarnos muchos de esos momentos).

Practicar técnicas de manejo del estrés, como la respiración profunda o el ejercicio, nos permitirá manejar las presiones cotidianas y las responsabilidades como padres de manera más saludable.

Celebrar logros personales

Ser conscientes de nuestro crecimieto o avance en ciertas áreas no siempre es fácil, y en el caso de las madres suele ser algo común, especialmente si hablamos de la carga mental que supone ese trabajo invisible que realizamos día con día. Pero las cosas que logramos y cumplimos, sea por responsabilidad o por pasatiempo, importan.

Reconocer y celebrar nuestros logros personales -por pequeños que sean- favorece nuestra autoestima, nos motiva a seguir esforzándonos y también enseña a nuestros hijos la importancia de establecer metas y perseguir nuestras pasiones.

Mantener relaciones personales

Cultivar amistades y relaciones fuera de la familia es otro hábito que beneficia a padres e hijos. Por un lado, nos ayuda a desconectar de la rutina que a veces puede suponer la crianza, hablando con personas de otros temas diferentes a los del día a día. Y por otro lado, hacerlo demuestra a nuestros hijos la importancia de la amistad y de mantener conexiones sociales significativas.

Buscar apoyo cuando sea necesario

Finalmente, pero no por ello menos importante, un hábito que en ocasiones como padres (y sobre todo madres) puede costarnos trabajo: buscar apoyo cuando lo necesitemos.

No debemos tener miedo de pedir ayuda o apoyo, ya sea a través de amigos, familiares o incluso profesionales, cuando sintamos que la presión está aumentando o cuando no sepamos con certeza el proceso a seguir. Además de aligerarnos la carga, esto demuestra a los niños que está bien buscar ayuda cuando se enfrentan desafíos.

Foto de portada | William Fortunato en Pexels

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