Sigue a

biberon_zumo.jpg

Los zumos sustituyen en algunas ocasiones a la fruta natural, pero no son más nutritivos que la fruta. Todos los excesos son malos y abusar de los zumos, puede tener consecuencias negativas para la salud del bebé.

Como norma general, ofrecemos los zumos a nuestro bebé a partir de los 4-6 meses. Según los especialistas, es mejor no hacerlo antes de esta edad ya que los zumos son ricos en azúcares y son un alimento muy saciante. Por tanto, si le das un zumo unas horas antes de la toma, el bebé llegará con poco apetito a esta toma y por tanto ingerirá menos de la que necesita.

Hay que tener en cuenta que en su primer año y sobre todo en sus primeros meses, la leche materna es el alimento más importante de su dieta. Aunque se tomen los zumos recién exprimidos para que así, conserven todas sus vitaminas y minerales, estos no son equivalentes a las frutas naturales, ya que concentran mayor cantidad de azúcar y son carentes de fibra. Además otro inconveniente es que no estimulan la masticación, y este es un aspecto muy importante en esta etapa de su edad.

Un abuso con los zumos de fruta en los pequeños puede provocar diarrea crónica, sobretodo si se abusa de los zumos de manzana o de pera. Estas frutas tienen una elevada proporción de fructosa y sorbitol, estos son azúcares que el bebé aún no es capaz de digerir. Este tipo de zumos son arrastrados a través del intestino delgado y llegan al colon. Aquí fermentan y producen flatulencia y dolor abdominal además de la mencionada diarrea.

Pero no queda todo ahí, además provoca caries dental, el azúcar y el ácido de la fruta pueden llegar a dañar el esmalte de los primeros dientes y sobretodo cuando el bebé pasa un buen rato con el biberón de zumo que está en contacto con las encías.

Existen estudios médicos que asocian el abuso de los zumos con el retraso del crecimiento y riesgo de la obesidad, pero estos resultados no son concluyentes y se sigue investigando.

Lo mejor es que, cuando introduzcas la fruta en la alimentación de tu bebé, empieces con unas cucharaditas de zumo de naranja (es mejor que otros zumos) para que se acostumbre al nuevo sabor y seguidamente empieza a ofrecerle sus primeras papillas a base de manzana, pera o plátano triturado, y cuando ya esté preparado, dale frutas chafadas con el tenedor y más adelante a trocitos.

Se recomiendan tres raciones diarias de fruta, pero procura que sólo una sea de zumo y siempre como merienda o postre, pero no lo utilices para calmar la sed, ya que lo mejor para esto es el agua.

Más información | Guiainfantil
Más información | Educacioninfanil

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

1 comentario