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arroz

El cereal con el que se suele empezar la alimentación complementaria es el arroz. Se trata de un alimento muy completo y que será básico en la alimentación de los niños a lo largo de toda su infancia, por su facilidad de preparación, su versatilidad y, muy importante, porque suele gustarle a los niños en muchas presentaciones, desde primeros platos hasta postres.

Los bebés amamantados deberían, según la OMS, mantener la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses, pero en algunos casos se puede introducir la alimentación complementaria a partir de los cuatro meses, siempre bajo recomendación del pediatra.

En los bebés amamantados, si la madre debe trabajar y no puede extraerse leche, se puede incluir el cereal sin gluten a partir de los cuatro meses, mejor que la leche artificial, que es más alergénica. En los bebés que toman biberón se valora también, en casos concretos, la introducción precoz de los cereales.

Vamos a detallar información sobre su cultivo, historia, composición, preparación, variedades y propiedades nutricionales a continuación:


Cultivo

El arroz pertenece a la familia de las gramíneas. Está extendido su consumo en todo el mundo y se produce en zonas húmedas y templadas. Su cultivo se realiza en zonas inundadas de agua.

Se trata del segundo alimento más consumido en el mundo y para un tercio de los seres humanos, se trata de la base de su alimentación, especialmente en Asia.

China es el mayor productor del mundo, pues cultiva un 30% del arroz mundial. Entre China y la India producen la mitad del arroz mundial, y también son sus mayores consumidores pues concentran una tercera parte de la población. Brasil es el primer productor no asiático y entre los países europeos, es Italia el que más cantidad produce.

Origen del arroz

El arroz es originario de Asia tropical y su cultivo se extendió a toda Asia muy antiguamente. Los árabes lo introducen en Europa durante la Edad Media, perviviendo en España zonas de gran tradición arrocera desde entonces.

Introducción del arroz en la alimentación

Bajo recomendación del pediatra puede introducirse el arroz, como cereal sin gluten, a partir de los seis meses y en casos concretos a partir de los cuatro, nunca antes, pues la maduración del sistema digestivo del bebé previamente solo admite, sin riesgos, la leche materna o el sucedáneo adecuado.

Para introducir el arroz hay diferentes posibilidades. Existen papillas preparadas, con cereal hidrolizado, que, mezcladas con leche materna, leche artificial, o simplemente agua si el niño toma la leche de otro modo, que son seguras y cómodas. Sin embargo hay que vigilar la composición de dichos preparados y evitar, siempre que sea posible, los que tienen azúcar añadido, prefiriendo, en esto y en todos los alimentos, los que provengan de agricultura ecológica, que nos aseguran fiabilidad y ausencia de pesticidas y otros químicos en su producción.

Si optamos por el cereal natural la preparación es también muy sencilla. Podemos usar arroz blanco cocido, sin sal, y pasarlo mucho para luego batirlo. También podemos molerlo y luego cocerlo o comprar, directamente, sémola de arroz en las tiendas habituales, siendo importante asegurarnos en la etiqueta que nos aseguren que no puede tener contaminación o contacto con cereales con gluten en la fabricación.

Propiedades nutricionales

El arroz contiene hidratos de carbono, vitaminas, minerales y aminoácidos. Su contenido en proteínas es bajo y su poder calórico, al no tener grasas apenas, es bajo. No contiene, como decía, apenas grasas, ni tampoco sodio ni colesterol.

Es muy digestivo y además no es alergénico ni contiene gluten, una proteína de los cereales que puede provocar alergías o intolerancia, sobre todo si se incluye en la dieta antes de que sea recomendado por el pediatra. Los celiácos, que no pueden tomar gluten, pueden tomar arroz.

Además, el arroz, tiene en general muy buenas propiedades en los casos de diarreas y para asentar el estómago en todos los casos, por lo que suele usarse especialmente en caso de enfermedades gastrointestinales.

Como había explicado, para una parte importante de los seres humanos es la base de la alimentación y podemos comerlo a diario incluso, sin ningún problema. Los japoneses y los chinos lo comen todos los días e incluso en el desayuno, usándolo como nosotros usamos el pan u otros derivados del trigo.

Preparación

El arroz puede prepararse de muchas maneras. Cocido en mucha agua y luego lavado, queda suelto y se mezcla con otros alimentos sin quedar apegotado. Cocido con la cantidad exacta de agua quedará más o menos compacto según el tiempo de cocción. También puede freirse el grano en grasa antes de cocerlo, con lo que queda más suelto y retiene los sabores.

Podemos tomarlo como primer plato, en sopas, paellas, arroces caldosos y mezclado con legumbres. Como segundo plato son deliciosas las croquetas y las hamburguesas, vegetales o con carne, de arroz. Como postre, como arroz con leche, es un delicioso dulce.

Composición

El componente principal del arroz es el almidón, un hidrato de facil digestibilidad y que aporta unas 350 calorías por cada 100 gramos. Su contenido en proteínas es bajo, de un 7% como máximo.

El contenido en minerales, fibra y vitaminas es mayor en el arroz integral, que, aunque sea poco habitual en nuestra cocina, tiene propiedades nutricionales muy interesantes por ese motivo y, tan pronto como nos lo permita el pediatra, podremos dárselo a los niños, siendo conveniente también que los adultos lo consumamos.

El almidón, como carbohidrato, supone la principal fuente de energía de nuestra dieta. Se recomienda que la mitad, como poco, de nuestra energía provenga de los hidratos de carbono. Se trata de un carbohidrato complejo y es el compuesto con el que las plantas almacenan la energía. En el caso del arroz, el 90% de sus calorías provienen de los hidratos.

El arroz contiene fibra, un componente de la dieta de gran importancia para prevenir muchas enfermedades como las cardiovasculares y el cáncer, por lo que no hay que olvidarlo en la alimentación infantil. El hábito de una alimentación sana se cimenta en la infancia, y por eso, el uso de cereales integrales es muy conveniente. El arroz blanco contiene solamente 0.3 gramos de fibra por media taza pero el integral aumenta la proporción a 1.8 gramos de fibra en la misma cantidad de alimento.

La cantidad de proteína y grasa del arroz es baja pero contiene acído linoléico, uno de los compuestos grasos más importantes, ya que el cuerpo no es capaz de sintetizarlo.

El arroz también contiene tiamina (vitamina B-1) y este compuesto, que el cuerpo necesita para usar la glucosa y para mantener el cerebro y el corazón en buen estado, no puede ser almacenada por el cuerpo, por lo que es importante incluirla en la dieta diaria. El arroz, contando media taza, nos ofrece aproximadamente entre el 6 y el 7% de la tiamina necesaria para el organismo.

La niacina también se usa para el procesamiento de la glucosa y podemos obtener entre un 6 y un 8% de la necesaria diariamente en media taza de arroz, dependiendo de la variedad.

El arroz, siempre en mayor cantidad si es integral, contiene hierro, vitamina B-2, fósforo, calcio y vitamina E.

Variedades

El arroz tiene muchas variedades pero estas se dividen en arroz de grano largo, medio y corto. Los primeros son aromáticos y quedan sueltos, por lo que se suelen usar para ensaladas y platos orientales. Los más conocidos son el basmati y el jazmín, ambos deliciosos.

El arroz de grano medio, como el bomba, tiene un tiempo de cocción intermedio, y en el caso del que menciono, tiene la peculiariedad de retener mucha agua sin romperse.

El de grano corto, como el glutinoso, tiene mucho almidón y se queda meloso y suave, por lo que sirve para preparar platos como el risotto italiano y sopas cremosas.

Siempre, además, podemos optar por los arroces integrales o los vaporizados, que conservan más vitaminas y minerales que los que han perdido su capa protectora.

El arroz salvaje, delicioso y crujiente, no es un arroz verdadero, por lo que lo trataremos en otro tema.

Conclusión

El arroz, en todas sus variedades y presentaciones es un alimento básico para los niños, rico en hidratos y con una interesante composición de otros nutrientes.

En Bebés y más | Especial sobre alimentación infantil en Bebés y más, Alimentación complementaria: los cereales, Alimentación complementaria: los cereales (II)

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