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Por qué no hay que añadir ni una pizca de sal ni de azúcar a los alimentos de los bebés

Por qué no hay que añadir ni una pizca de sal ni de azúcar a los alimentos de los bebés
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No hay duda: el primer año del bebé influye significativamente en el resto de su vida. La mente y el cuerpo tienen memoria y también los futuros hábitos alimenticios del niño pueden verse determinados por su primer año de vida.

Diferentes estudios concluyen que los patrones alimenticios persisten en el cerebro mucho tiempo. De hecho, la alimentación de los niños durante sus primeros años de vida definirá gran parte de su desarrollo, por lo que es importante inculcarle buenos hábitos alimenticios desde que son muy pequeños.

Por eso, esas primeras comidas sólidas deben ser sanas y no incluir aditivos, como la sal y el azúcar, que resultan perjudiciales para el bebé, pero que también deben consumirse de manera controlada en la infancia e, incluso, en la edad adulta.

María Dolores Iniesta, responsable de Comunicación Científica del Instituto Hero de Nutrición Infantil, nos explica por qué no debemos incluir ni una pizca de sal ni azúcar en la preparación de la comida de nuestros hijos antes de que cumplan un año de vida.

Leche materna en exclusiva hasta los seis meses de vida

'Las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría' sobre la alimentación complementaria, hablan de la importancia de mantener la lactancia materna (LM) de forma exclusiva durante los seis primeros meses de edad y, a partir de ese momento, añadir de forma paulatina el resto de los alimentos. En lactantes no amamantados, los sólidos "pueden introducirse entre el cuarto y el sexto mes, cuando el pequeño muestre signos de que está preparado para comenzar".

Este consejo tiene su razón de ser: para poder ingerir alimentos diferentes a la leche, es conveniente que el organismo tenga la maduración necesaria a nivel neurológico, renal, gastrointestinal e inmune. Y según la AEP, se considera que un bebé está preparado cuando adquiere las destrezas psicomotoras que permiten manejar y tragar de forma segura los alimentos, algo que suele ocurrir en torno al sexto mes (aunque cada niño tiene su tiempo de desarrollo).

Se sabe que ha llegado el momento si:

  • Presenta un interés activo por la comida.

  • Ha desaparecido el reflejo de extrusión (expulsión de alimentos no líquidos con la lengua).

  • Es capaz de coger comida con la mano y llevarla a la boca.

  • Se mantiene sentado, con apoyo.

Los pediatras explican que una introducción muy precoz de la alimentación complementaria puede conllevar riesgos como:

Ni una pizca de sal

Alimentacion Ninos

El sistema renal de los bebés es aún inmaduro para procesar grandes cantidades de sodio, así que no hay que agregar nada de sal en su comida cuando se empieza a introducir la alimentación complementaria.

El sodio es un mineral necesario para el organismo, pero no en grandes cantidades ya que un exceso puede afectar seriamente la salud de las arterias a largo plazo aumentando el riesgo de enfermedades como hipertensión arterial o aumento del colesterol.

Los riñones del bebé aún son muy pequeños para manejar grandes cantidades de este mineral, por lo que los alimentos que le ofrecemos deben ser lo más naturales posibles, sin conservantes y sin agregado de sal. Porque, tal y como explica la experta en nutrición, María Dolores Iniesta:

"El sodio que contienen los alimentos cubren las necesidades diarias de este mineral, valores que fácilmente se pueden superar si se agrega sal o conservantes industriales a la dieta del bebé".

Además, si acostumbramos a nuestros hijos desde pequeños a las comidas saladas irán desarrollando cada vez una mayor apetencia de sal. En cambio, si su paladar se acostumbra a alimentos naturales, esto repercutirá en una mejor calidad de vida en la edad adulta. De ahí que la recomendación de los pediatras y expertos es que nada de sal en la comida del bebé.

El azúcar, bajo control

Alimentos Bebe

La Asociación Española de Pediatría recomienda evitar los azúcares añadidos en la dieta de los lactantes. Con esta denominación nos referimos a aquellos que, a diferencia de los azúcares naturales, no son propios de un alimento, sino que son agregados durante su procesamiento.

Explica la experta en nutrición que "suelen tener poco o nulo valor nutricional, no sacian y sí aumentan el riesgo de padecer sobrepeso y obesidad o incluso diabetes".

Por eso, se desaconsejan "cereales y productos específicos para lactantes que contengan miel o azúcares añadidos en su composición".

De la misma opinión es la experta en alimentación de Hero Baby, que explica por qué han eliminado los azúcares de sus cereales. "No solo no añadimos ningún azúcar extra, sino que evitamos que se produzcan, ya que los bebés ya consumen el azúcar que precisan pro la composición natural de algunos alimentos, como las frutas".

Para lograrlo, han eliminado el proceso de la hidrólisis en su elaboración, para evitar que también se produzcan. Se trata de un proceso químico industrial en el que se añaden unas enzimas cuya función es romper el almidón de los cereales infantiles y durante el que se generan azúcares como la glucosa. Esto provoca que la mayoría de los cereales, les añadan azúcares de manera artificial o no, acaban teniendo azúcar.

Se pensaba que hidrolizar los cereales era necesario para convertirlos en más digestibles para los niños, pero:

"no es un proceso necesario y lo único que consigue es que tengan un sabor más dulce y por tanto resulten más agradables al paladar de los niños. Eliminar la hidrólisis de la ecuación en realidad lo único que hace es que los cereales sean menos dulces, pero es un producto menos procesado, que se disuelve igual y que el bebé digiere exactamente igual".

Así lo explicaba María Dolores Iniesta, en la presentación de la nueva campaña de Hero Baby "Solo lo que ves", con motivo del lanzamiento de sus nuevos tarritos que no contienen almidón, aceite de palma, conservantes ni colorantes, ni azúcares y sales añadidos.

Fotos | iStock

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