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pescadoazul

En la introducción al pescado en la alimentación infantil explicábamos que hay bastantes divergencias a la hora de establecer la edad a la que se puede añadir el pescado a la comida del bebé.

Pero en lo que sí había más consenso es en que el pescado azul se ha de introducir después que el blanco, hacia los 18 meses de edad. Sobre todo su contenido en grasa, así como su sabor más fuerte, no lo hacen adecuado para los bebés menores de 18 meses.

La Asociación Española de Pediatría en su “Manual Práctico de Nutrición en Pediatría” nos dice que a partir de los 2 años se ha de “Fomentar el consumo de pescado y mejor si es azul”.

Ahora veremos cuáles son los pescados azules, qué propiedades nutricionales tienen y cuál es el mejor modo de preparación para el niño.

¿Cuáles son los pescados azules?

El concepto de pescado azul (denominado también pescado graso) alude a la proporción de grasa inserta entre los músculos del pescado. El pescado azul o graso es un grupo de pescados que contiene más de un 5% de grasa, mientras el pescado blanco o magro, como vimos, contiene aproximadamente sólo un 2%.

La cantidad de grasa influye en la coloración, así que gran parte de los pescados grasos tienen coloración externa con tonos azules, de ahí su nombre. Los pescados azules son generalmente de aguas profundas y frías.

El pescado que entra en esta categoría es menos sedentario que el considerado blanco, de ahí su mayor necesidad de grasa. Por la misma razón, los pescados azules tienen una cola o aleta caudal mucho más potente que los blancos, con un borde superior ahorquillado (en los pescados blancos es redondeado).

Los principales pescados azules son: atún o bonito del Norte, sardina, boquerón o bocarte, arenque, salmón, salmonete, anguila, jurel o chicharro común, pez espada (emperador o albacora), lamprea, verdel, caballa, palometa, trucha marina, cazón…

El bacalao en salazón se considera, a nivel nutricional, un pescado azul, ya que el proceso de salazón aumenta considerablemente su concentración de grasa. Pero este tipo de alimento no nos interesa para la dieta del bebé por su alto contenido en sal.

Respecto al rodaballo y el congrio, hay clasificaciones que los incluyen entre los pescados blancos y otras entre los azules. Ante la duda, yo no los recomendaría como las primeras opciones para ofrecer al bebé, sino que las retrasaría.

Beneficios del pescado azul

salmon

El pescado azul es bajo en grasas saturadas y una fuente muy importante de ácidos grasos omega-3, que en los últimos años se perfilan como unos nutrientes con múltiples beneficios para la salud, ya desde el embarazo y por supuesto también en la infancia.

Los ácidos omega-e ayudan a controlar la presión arterial, reduce la tasa de colesterol y mejoran las funciones cardíacas.

Todas las variedades de pescado azul contienen omega-3, ya sea fresco, ahumado o enlatado, aunque para la alimentación del niño escogeremos los productos más anos, los pescados frescos para cocinar como veremos en el siguiente apartado.

De las fuentes de proteína, el pescado representa el alimento por excelencia. También aporta calcio, hierro, vitaminas A, B1, D y E, cinc…

Además el consumo de pescado azul de mar (como del blanco) aporta a los niños el yodo necesario para el desarrollo de sus sistema nervioso central.

Modo de preparación del pescado azul

Respecto a la elección del pescado azul para la comida de los niños, no hay demasiadas diferencias en cuanto al pescado blanco. Nos habremos de fijar en que los ojos y la piel estén brillantes y la pieza no desprenda mal olor.

Podemos escoger pescado fresco o congelado (más barato y con las mismas propiedades), y si nos decantamos por variedades locales el precio también será menor.

Muchos de los pescados azules se comercializan enteros, aunque en la pescadería o nosotros mismos podemos separar los filetes que no lleven espinas (o al menos con menos riesgo de que lleven, siempre hemos de revisar y desmenuzar la carne del pescado).

Eso sí, en algunos pescados como las sardinas la espina es muy difícil de sacar, y aunque para un adulto resulta fácil separarlas e incluso sin traga las más blandas no pasa nada, es mejor que los niños no coman trozos con espinas.

Los filetes de atún y de emperador están libres de espinas (excepto si lleva la parte central, grande, que se puede separar), aunque estos pescados si son grandes tienden a acumular mercurio, por lo que es mejor escoger ejemplares pequeños.

Respecto a su preparación sí hay diferencias. Como el niño ya tiene 18 meses o dos años, el pescado azul no lo introduciríamos en papilla, sino que se puede preparar hervido, al horno o a la plancha, añadiendo un poco de sal yodada después de cocinarlo y se sirve en el plato junto al acompañamiento correspondiente (patata, verduras, sopa, pasta…).

Los ácidos omega-3 se reducen con una cocción prolongada, pero no hasta el punto de perder su eficacia y grandes beneficios.

Puede que al principio, debido a su característico sabor y a su textura más grasa, el niño rechace el pescado, aunque si no ha tenido problemas para aceptar el pescado blanco, más suave, es probable que tampoco los tenga ahora.

Aún así, hemos de estar atentos ante cualquier reacción adversa, y empezar por poca cantidad. Poco a poco aprovecharemos las múltiples posibilidades de preparación del pescado azul para ir incorporándolo a la dieta del niño junto a la de toda la familia.

Fotos | Tomás Fano y www.bluewaikiki.com en Flickr
En Bebés y más | Alimentación complementaria: el pescado, Trucos para que los niños disfruten del pescado, El pescado en la alimentación infantil

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