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"Tenemos que colocarnos detrás de nuestros hijos adolescentes para ayudarles a despegar", hablamos con Josep López Romero

"Tenemos que colocarnos detrás de nuestros hijos adolescentes para ayudarles a despegar", hablamos con Josep López Romero
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Sin duda alguna la adolescencia de nuestros hijos es la época más complicada como padres. Hay que entender que para ellos también es muy difícil: el vaivén hormonal, los cambios físicos que no les da tiempo a asimilar, la indeterminación de ideas que les posiciona en un lado y a los pocos días justo en el contrario...

Lo que parece que sí tienen claro es que tienen que actuar y pensar diferente a sus mayores y llevarnos la contraria parece ser uno de sus hobbies favoritos. ¡No quieren escucharnos!

Por eso, me ha encantado la idea de Josep López Romero de escribir 'un legado a sus hijos', que pueda serles útil cuando ellos decidan que ha llegado el momento. Porque tiene claro que "el papel de los padres es colocarse detrás de sus hijos, porque a su lado ya tienen a sus amigos".

Quiero dejar claro que esta es mi opinión personal, y que seguro que hay madres que no están de acuerdo conmigo porque no tienen enfrentamientos con sus hijos: los hay, pero por desgracia son unos pocos afortunados.

Pero si algo aprendemos los padres es que es una época, que nosotros la pasamos hace siglos (pero también, aunque parezca imposible) y que llegará un día en que nuestros adorables hijos entren de nuevo por la puerta de casa y dejen atrás a esos desconocidos que se encerraban en su cuarto y que no nos dirigían la palabra si no era para protestar.

Deben cometer sus propios errores

De adolescencia sabe Josep López Romero, 'periodista de formación' y Coach literario, autor de varios libros de crecimiento personal y, por supuesto padre. Preocupado por la educación de sus hijos comenzó a escribir 'El pequeño libro para mis hijos adolescentes' con la idea de dejar un legado para Martí y Rita (que hoy tienen 18 y 14 años) y se convirtió (según asegura sin pretenderlo) en "una especie de brújula para orientarse por la gran aventura de la vida".

Así cuenta que página a página fue desgranando su opinión sobre los grandes temas que preocupan durante la adolescencia (una etapa que asegura cada vez se alarga más en el tiempo) y, por tanto, también a los padres de esos adolescentes. Por eso, al final, "puede ser útil para esos jóvenes que se encuentran en las puertas de la edad adulta y para sus progenitores, que necesitan una guía para comprenderlos".

Pensando en Martí y Rita plasmó en papel sus reflexiones sobre el amor, la pareja, la familia, el trabajo, el sentido de la vida... Una especie de manual para nuestros jóvenes porque:

"Parece que no nos escuchan, pero simplemente necesitan encontrar su referente en el mundo, su lugar, por ellos mismos, aunque eso suponga equivocarse".

Pero Josep López lo tiene claro:

"les llegan muchas más cosas de las que pensamos y, cuando se convierten en adultos se parecen a nosotros más de lo que les gusta reconocer".

Por eso, asegura: "vale la pena plantar una semilla en sus vidas para que la recojan cuando la necesiten".

Eso sí, no espera que sus hijos (ni cualquier otro adolescente) se lea el libro por completo pero que "sí abran el capítulo que habla de amor o de amistad (o de lo que sea), cuando les surjan dudas sobre estos temas (que los tendrán) y busquen asesoramiento para gestionarlos". Y, seguramente a sus padres no preguntarán, porque ¿qué sabrán ellos?

La experiencia vital de los padres

Madre hablando con su hijo adolescente

Aunque en la difícil adolescencia no van a entenderlo, "la experiencia vital de un padre es el mejor ejemplo y la mejor guía par un hijo". Eso es lo que opina este coach literario, que además cuenta con el bagaje extra de otros libros que ha asesorado y muchas lecturas que ha realizado sobre el tema.

"Las conclusiones a las que he llegado son fruto también de la convivencia con otra gente, del aprendizaje y conocimientos que he ido adquiriendo a lo largo de mi vida".

Llama la atención la visión que tiene sobre el dolor y sufrimiento y con la tranquilidad que se enfrenta al tema, y que intenta contagiar a sus hijos:

"Todos experimentamos dolor, porque todos vamos a sufrir pérdidas en algún momento. Lo que hay que saber es distinguirlo del sufrimiento, que no es otra cosa que recrearse en ese dolor. Saber diferenciarlos, ayudará a los jóvenes a enfrentarse a sus miedos"·.

Pero si con algo nos quedamos (repito, es mi opinión personal) es con la idea de que al llegar la adolescencia los padres tenemos que cambiar el lugar en el hemos estado colocados hasta ahora:

"Ya no tenemos que ejercer de protectores con ellos, ya no necesitan que estemos encima (algo muy propio de nuestra naturaleza). Con esto le hacemos un flaco favor, porque no les dejamos cometer sus errores, vivir sus experiencias (prueba-error)".

Tenemos que colocarnos detrás de ellos para ayudarles a despegar, a desplegar sus talentos y sus ganas de vivir".

Fotos | iStock

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