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Si pudieras enviar un mensaje a tu "yo" del pasado antes de tener un bebé ¿qué le dirías?

Si pudieras enviar un mensaje a tu "yo" del pasado antes de tener un bebé ¿qué le dirías?
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Ayer publicamos una carta ficticia de una mujer que se escribía una carta a sí misma. La autora de la carta, ya madre, decidió escribirse a sí misma días antes de dar a luz para explicarle un poco cómo iba a ser todo, con bastante humor y una buena dosis de "mala leche".

Me pareció un ejercicio muy interesante y por eso he pensado hacer algo parecido, no tanto por mí, sino por y para los futuros padres y las futuras madres y, de paso, pediros a vosotros que lo hagáis también. A continuación os dejo con la carta que yo me escribiría a mi mismo antes de ser padre y os paso el testigo: si pudieras enviar un mensaje a tu "yo" del pasado antes de tener un bebé ¿qué le dirías?

Querido Armando:

Estás a días de ser padre por primera vez y, la verdad, te veo bastante tranquilo. Aunque esto no es novedad. Ya sabemos que hace falta bastante para que pierdas los estribos. El caso es que te veo, quizás, demasiado tranquilo para lo que se te viene encima. ¿No deberías haber leído un poquito acerca de esto de ser padre? ¿No deberías haberte informado un poco? Que vas a ir al hospital pensando que por ser enfermero lo llevas todo controlado y de eso nada. ¡Si ni siquiera habéis hablado todavía de cómo se va a alimentar! Mínimo, estaría bien que supieras cómo son los partos normales para que, una vez allí, estés un poco preparado para tomar las decisiones pertinentes y apoyarle un poco.

Por cierto, llévate algo de comer. Ya sabes que cuando llevas muchas horas sin comer te pones amarillo y la gente se preocupa porque creen que te está pasando algo terrible... lleva comida (unas galletas, barritas energéticas, cosas así), que como le sugieras salir un momento a tomar algo te la va a liar.

Llegará el día en que seas padre. Tampoco has leído nada al respecto, pero no te preocupes, en este sentido a veces vale más no leer nada que leer según qué, porque cuando te ofrecen uno de esos libros que describen con pelos y señales cómo lo debes hacer, la sensación de que no serás capaz de hacerlo bien crece tanto que pierdes toda seguridad.

Haz lo que sientas. Si sientes que debes cogerle, hazlo. No te preocupes. Te dirán que no, que no es bueno, que lo estás acostumbrando, y te harán dudar. Pero no lo hagas, no dudes. Si llora, si necesita estar contigo, con vosotros, cogedlo. Un bebé no puede acostumbrarse a algo para lo que ya está acostumbrado, y los bebés ya nacen esperando los brazos de sus padres, así que en este sentido, lo único a lo que le podrías acostumbrar es a lo contrario, a estar solo, a no cogerle en brazos, y eso solo sucedería si le dejaras llorar mucho, sintiéndose muy solo. Así que, por su bien, no le dejes llorar, que se acostumbran.

¿Que te apetece jugar a fútbol con los amigos como hacías antes de tener a tu hijo? Bien, puedes ir. De hecho, sé que irás. Puede resultar duro a veces darte cuenta de que tu vida ha dado un giro de 180º, pero ten en cuenta que tu hijo crecerá y que en el futuro podrás volver a jugar a fútbol, incluso con los padres del colegio (y no se te dará mal, ya lo verás). Vamos, que luego no me digas que no te lo dije, irás unos días y luego te sentirás tan tonto yendo, que lo acabarás dejando, porque preferirás estar con tu hijo pequeño antes que irte a darle patadas a una pelota (repito, cuando sea más mayor, volverás a ir). Ah, y lo mismo hasta puede que te dé por salir a correr y hacer algunas carreras... te lo dejo caer para que lo vayas pensando. Pero tranquilo, antes tienes que cuidar y criar a tu(s) hijo(s). Sí, tendrás más de un hijo, por si te lo preguntas.

¿Que habrá días que le preguntes a Dios y a todos los astros qué quiere y por qué llora? Es normal. Le pasa a todos los padres. No es fácil entender a los niños porque no te lo explican. Ellos solo lloran y tú tienes que hacer lo posible y lo imposible por saber qué quieren, muchas veces a riesgo de perder la paciencia. En este sentido no sufro mucho, sé que tienes bastante, pero creo que puede ayudarte lo siguiente: ponte en el lugar del bebé, siempre. Es difícil, pero inténtalo. Cuando te des cuenta de que detrás de su llanto hay un sufrimiento no desearás que se calle de una vez, sino que desearás encontrar el modo de ayudarle (que parece lo mismo, pero no lo es).

Ah, y vigila con la paciencia cuando cierres la "fábrica", con un hijo es muy fácil tener una paciencia ejemplar. A más hijos, más probabilidades de irla perdiendo. Solo te lo dejo caer, de nuevo, para que te vayas preparando.

Te dirán que lo importante es que el tiempo que pases con él sea intenso, de diálogo, cariño y compartir. De estímulo, de leerle cuentos y de jugar con él, sin ser necesario que sea mucho tiempo. Vamos, te dirán que con media hora es suficiente y te sugerirán que lo lleves a la guardería. Lo del tiempo no es cierto, aunque no hará falta que te lo diga yo. Vamos, que lo ideal es que compartáis mucho tiempo juntos, de calidad o de no calidad, tiempo juntos. Lo de la guardería, ni te lo plantees. No lo hagas porque si no acabarás yendo a varias guarderías y te quedarás con cara de "no me siento a gusto dejándole ahí". Te lo digo porque no tenéis necesidad de llevarle. Podréis cuidarle en casa y entonces no tendrá sentido. Ya tendrá tiempo de conocer niños, jugar con ellos, compartir, pelearse y todas esas cosas que hacen los niños, incluso cuando tienen más de dos años.

No sufras tampoco demasiado por hacerle tanto caso en todo. Sé que a ojos de los demás parecerá que os maneja como a títeres, pero todo responde a unas necesidades que tendrá entonces que luego irá perdiendo. Vamos, que cuando tenga 9 años le explicarás las cosas que hacía de pequeño y ni él mismo se las creerá. Por si te lo quieres ir mirando, tu hijo podría ser uno de los llamados "bebés de alta demanda".

Quiero recordarte también que aunque tu padre intentó educarte con las palabras y las órdenes, lo más importante es el ejemplo. El diálogo, por supuesto, es indispensable. En este sentido, deberías olvidar el ejemplo autoritario de tu padre para aferrarte a uno más tranquilo, más pausado y más negociador. Ni "porque lo digo yo", ni "paso de ti, hijo, haz lo que quieras". Hay un término medio que sé que puedes hallar. Pero tranquilo, no te pongas nervioso ahora. Todo llega con el día a día y hay una técnica que ayuda mucho en este sentido: pasa mucho tiempo con él. Si pasáis mucho tiempo juntos, todo se hace mucho más fácil y apenas es necesario pensar en límites, enfados u otras técnicas educativas. Solo con hablar de las cosas, explicarlas, si hay buena relación, todo fluirá.

Con el segundo hijo la cosa empieza a costar un poco más, pero es normal. Ya no es el hijo único y no podrás dedicarle tanto tiempo como al primero. Además, los niños no son nunca iguales y lo que funciona con uno no tiene por qué funcionar con el otro. Eso sí, sigue tratando de pasar tiempo con ambos, diálogo y mucho cariño.

En definitiva, tienes que tratar de ser la persona que quieres que tu hijo sea. No quiere decir que acabe siéndolo, pero al menos habrá tenido un ejemplo y una referencia a la que aferrarse cuando se sienta perdido o dubitativo.

Creo que no me dejo nada... si acaso, recordarte que no es fácil, pero tampoco difícil, que el cariño mueve montañas, que los consejos que recibas no son más que consejos, que puedes seguir o no, según te plazca y que los hijos llegan al mundo para ser felices y libres. Lo de libres parece complicado en el mundo en que vivimos, pero lo de felices puede serlo si nosotros, como padres, lo somos también. Trata de serlo, trata de serlo cada día, disfruta de ellos y de la vida, y todo será mucho más fácil.

Un abrazo enorme,

Yo.

Os toca

No os pido algo tan extenso como lo que he hecho yo, que no tengo freno, pero a modo de síntesis, ¿qué os gustaría haber sabido antes de dar ser padres, que aprendisteis con el tiempo?

Foto | Thinkstock

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