Compartir
Publicidad

Papás preocupados y papás tranquilos

Papás preocupados y papás tranquilos
2 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Como os comentaba hace unos días cuando reflexionaba acerca de las mamás preocupadas y mamás tranquilas, los papás también se inscriben en alguna de estas tendencias a la hora de velar por sus hijos: hay papás preocupados o sufridos y papás tranquilos.

Lo ideal sería que los papás y las mamás se complementaran para no ser totalmente sufridos ni totalmente tranquilos, pero sobre todo para evitar algún que otro choque. Porque me parece que resultará bastante difícil enfrentarse continuamente a dos maneras de cuidar a los bebés.

El ejemplo que puse respecto a mi compañera de trabajo es bastante claro. Ella me insiste en que le ponga una chaqueta al bebé, que le lave las manos, que la cambie de sitio, que si no tendrá frío... Cuestiones que yo voy sorteando educadamente. Pero a ella sólo la he visto un rato en el trabajo con el bebé.

¿Os imagináis lo que tiene que ser si estuviéramos juntas todo un día o un fin de semana? Seguramente ni mis respuestas hubieran sido tan amables ni ella se hubiera mantenido tan al margen. Eso es lo que imagino que tiene que suceder cuando se juntan en casa un papá tranquilo y una mamá preocupada o viceversa.

El enfrentamiento es inevitable, aunque seguro que con el tiempo se liman las diferencias por el bien de la pareja, y del bebé, claro. Es lo que podemos denominar un proceso de "contagio mutuo", y también de aprendizaje, quer se lleva a cabo en común cuando lllega un nuevo miembro a la familia.

Todos, en mayor o menor medida, creo que lo hacemos a la hora de criar un hijo y no sólo en cuestiones de preocupación o tranquilidad. También se va llegando a acuerdos no escritos a la hora del estilo para vestir al bebé o decidir la mejor hora del baño por poner dos ejemplos bastante triviales.

¿Qué hacer si chocamos?

Si el papá es preocupado y la mamá tranquila o vicecersa, creo que lo fundamental para evitar enfrentamientos continuos sería ponerse en el lugar del otro en la medida de lo posible. Entender cuáles son las razones del otro para estar tan preocupado o tan tranquilo. O, si no se entienden, al menos escucharlas.

Hablar con sinceridad (la clave para cuaquier relación) de lo que nos preocupa o nos es indiferente, dando nuestras razones. Y, cuando digo hablar, digo escuchar, porque hacer oídos sordos como quien oye pasar un río no vale.

Y lo más importante creo que es pensar y darse cuenta de que ambos actúan de ese modo porque piensan que es lo mejor para su hijo. Por eso tal vez convenga ceder a los deseos del otro en más de una ocasión.

Si en la pareja tenemos los diferentes extremos, pasando del simple sufimiento o tranquilidad y llegando a la obsesión por un lado y a la inconsciencia por otro, el choque está asegurado y hay un campo de minas en el discurrir diario de la relación. Habrá que suavizar posturas si no queremos cabar en una batalla campal.

¿Hay más papás preocupados o papás tranquilos?

No creo que la preocupación o la tranquilidad vengan determinados por el género. Aunque en mi entorno conozco más casos de papás tranquilos, creo que pueden ser igualmente numerosos los papás preocupados a raíz de vuestros comentarios. Esto me lleva a recordar una divertida "clasificación" de los distintos tipos de papás en la consulta del pediatra.

Porque el "papá internet", aquel que lleva una lista de síntomas que ha visto por internet sería un ejemplo de papá preocupado, al igual que el "papá sufridor". Éstos son aquellos que se preocupan de leer y buscar toda la información posible para conocer, no sólo el desarrollo del bebé (en esto me apunto, creo que es importante y en su justa medida muy beneficioso) sino también cualquier anomalía que ellos piensan y que en realidad no hay.

En el otro extremo, tendríamos al "papá estatua" que no dice nada o al "papá mandado", que va a urgencias porque su mujer insiste ya que según él al hijo no le pasa nada. Ellos van bien tranquilos. Ahora bien, se puede ir tranquilo por desconocimiento o porque ya se ha pasado por una situación similar y los síntomas no son graves...

¿Qué perfil de papás abunda más? Sinceramente, no sabría decirlo, puede que el asunto esté bastante repartido y sea lo mejor para complementarse con las mamás preocupadas y tranquilas, que creo que también estamos repartidas...

En fin, que los matices son múltiples, y como en toda clasificación, puede que nuestras parejas y nosotros mismos nos inscribamos en uno u otro extremo según en qué situaciones. Por ejemplo, puedo ser tranquila si hoy mi hijo no tiene mucho apetito pero me preocupo en lo referido a que sus manos estén limpias en todo momento.

Pero sin duda todos conocemos ejemplos de papás preocupados y papás tranquilos, ¿vosotros qué creéis que es lo más habitual?

Fotos | Ed Yourdon (Flickr), jeanine&preston en Flickr En Bebés y más | En la planta de maternidad: tipos de papás y mamás, Tipos de familias

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio