Niños con mucho carácter: cómo tratarlos

Niños con mucho carácter: cómo tratarlos
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Ser padres no es una tarea sencilla para nadie, y esto se complica un poco más cuando nuestro hijo tiene mucho carácter o un carácter complejo.

Pero esto no tiene por qué ser algo malo, y mucho menos agobiante, pues te ofrece la posibilidad de probar estilos de crianza diferentes a los que conoces (bien sea porque te criaron así o tú mismo los has aplicado con otros hijos).

Por el contrario, ¡puede ser una gran aventura! Pero, ¿cómo lo hacemos? ¿Cómo tratar a un hijo con mucho carácter?

“Tus hijos necesitan que pongas todo de ti para que los ames tal como son, no para que pases todo el tiempo corrigiéndolos”.
-Bill Ayers-

Carácter vs. temperamento

Es importante aclarar qué significa tener mucho carácter. Para empezar, vamos a diferenciar el carácter del temperamento. 

El temperamento engloba una forma de ser y unos rasgos innatos; se hereda en gran parte y su origen es genético. El temperamento no puede ser cambiado por los actos, la educación o el ambiente. 

En cambio, el carácter es adquirido (aprendido), aunque también está influido por la genética. En este caso, el carácter sí puede ser modificable, es decir, es educable.

¿Qué significa tener mucho carácter?

Cuando hablamos de tener mucho carácter, a grandes rasgos, y en el lenguaje coloquial, nos referimos a una gran intensidad emocional, unida a dificultades para controlar o gestionar esas emociones.

Es un concepto diferente al hecho de "tener un carácter fuerte"; al final del artículo aclararemos estas diferencias. Pero, ¿cómo tratar a los niños con mucho carácter?

El juego como estrategia

Ten en cuenta que para todos nosotros es mucho más fácil aprender y sentirnos cómodos cuando estamos a gusto. Pues lo mismo aplica a tu hijo, y, ¿qué es lo que más le gusta a un niño? La respuesta más probable es simple: jugar.

Entonces, en lugar de castigarlo y prohibirle jugar, utilízalo como un recurso para modelar su conducta y para que pueda aprender a reconocer y  a expresar sus emociones asertivamente.

Verás que al usar el humor, la risa y la diversión para explicarle lo que esperas de él, tendrás mejores resultados que con una reprimenda.

No recurras a las comparaciones

Cuando vemos a niños que tienen un comportamiento más fácil de gestionar que el nuestro, muchas veces nos vemos tentados a comparar y a decir frases del tipo: ¿por qué no te portas como "tal niño"? O, deberías ser como X  que se porta bien.

Esto no sirve de nada, salvo para hacer que tu propio hijo se sienta muy mal y se frustre al no poder (y seguramente no querer) ser como los niños con los que le comparas.

Mamá, papá y la familia en general, deben ser fuente de relaciones seguras, donde el niño siempre se sienta amado. Compararlo con otros solo genera un gran dolor y tristeza.

Ponte en su lugar

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La empatía es fundamental en el momento de tratar con cualquier niño, no solo con los que tienen mucho carácter. Esta cualidad nos permite ponernos en sus zapatos y comprender cómo viven las situaciones.

Nunca desmerezcas sus sentimientos, escúchale e invítale a que te explique lo que le pasa.

No trates de restarle importancia a  lo que piensa o siente. Utiliza frases como: "yo me he sentido así también", "comprendo cómo te sientes", "a mí me ha pasado"...

“Los niños son educados por lo que el adulto es y no por su charla”.
-Carl Jung-

Involúcralo

Una de las maneras en las que puedes tratar a tu niño con mucho carácter para que gestione mejor su intensidad es involucrándolo en lo que haces. Esto le va a ayudar a sentirse tenido en cuenta, además de que le permitirá aprender a colaborar y a cooperar.

Y no solo se trata de involucrar a tu hijo sino también a ti mismo. En lugar de pedirle que haga cosas, únete tú también y dile frases como: ¡Vamos a cepillarnos los dientes!, en lugar de mandarlo solo a cepillarse, por ejemplo.

No olvides explicar las razones

Explícale a tu hijo el porqué de las cosas; no basta con decirle lo que debe hacer o lo que esperas que haga. Es necesario que tu niño comprenda la razón de esto.

Por ejemplo: en lugar de decirle a tu hijo que debe permanecer sentado en un restaurante, sin más explicaciones, puedes decirle que es un sitio donde todos quieren comer tranquilos y que alguien corriendo sería molesto; incluso, puedes preguntarle: ¿no lo crees? Así es más probable que modifique su conducta.

Siempre da opciones

Para los niños con mucho carácter puede que una crianza basada en una estricta disciplina no funcione. De hecho, es posible que esto devenga en una conducta mucho más desafiante.

Entonces lo que debes hacer es darle opciones siempre que sea posible; déjale un espacio para decidir qué hacer. Puedes negociar con él; de esta manera será su decisión y no una imposición tuya, por lo que estará más comprometido en ello.

¿Qué hacer ante las rabietas?

Las rabietas son situaciones muy complicadas de vivir para cualquier padre, e incluso, son el peor temor de muchos. Y es que a nadie le gusta atravesar momentos así, pero suceden y es mejor que sepas que hacer en estos casos:

Prevenir

Lo primero que puedes hacer es prevenir las rabietas; ¿cómo hacerlo? Evitando lugares o situaciones que puedan ser disparadores de las mismas, por ejemplo. También puedes distraer su foco de atención o darle opciones para elegir, si es posible.

Mantener la calma

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Sabemos que resulta muy difícil mantener la calma frente a una rabieta, pero recuerda que tu hijo te verá como un ejemplo a seguir, y si estás calmado, le será más fácil calmarse.

Mantén la calma con la rabieta de ser posible, acompáñalo y proporciónale contención emocional, abrázalo, dile que lo vas a ayudar a calmarse, acúnalo, etc.

Ser coherente

Lo más importante es ser coherentes con nuestros hijos; no podemos negarles algo, o marcarles un límite, y acabar cediendo para evitar una rabieta.

Así, si por ejemplo les ponemos un límite y les explicamos la consecuencia de pasar dicho límite, luego debemos aplicarla (¡ojo! no hablamos de castigos, sino de consecuencias).

“Los hijos deberían ser los modelos a seguir de nosotros los padres, ya que están revestidos del espíritu del cual salieron: limpios, inocentes, rebosantes del deleite de la vida”.
-Gerry Spence-

Tener un carácter fuerte... ¡También tiene su lado bueno!

No siempre hablamos de tener mucho carácter, sino también, de tener un carácter fuerte, que no es exactamente lo mismo. 

En este segundo caso, puede ser que tu niño te cuestione todo y siempre quiera hacer las cosas a su manera; pues bien, esto no tiene por qué ser nada malo. Por el contrario, puede significar que tiene un gran deseo de experimentar su propia vida.

Además, los niños con un carácter fuerte, suelen tener una buena autoestima, y tener muy claro lo que quieren y lo que no, en qué deben enfocarse para conseguir sus metas, etc.

Si te cuesta mucho que tu hijo deje de hacer cualquier cosa para que te haga caso, ve el lado positivo de la situación; quiere decir que enfoca toda su energía en lo que hace y esto resulta ser algo muy bueno.

Así, que tu hijo tenga mucho carácter no significa que será un niño difícil, quizás solo debas probar diferentes métodos para acercarte a él y explicarle las cosas. Es muy probable que, con paciencia y mucho amor, ¡lo puedes lograr!

“Mientras tratamos de enseñar a nuestros hijos todo acerca de la vida, nuestros hijos nos enseñan de qué trata la vida”.
-Angela Schwindt-

Fotos | Portada (freepik), Imagen 1 (pexels), Imagen 2 (pexels)

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