Me siento orgullosa de ti, hijo, pero tú también tienes que estarlo

Me siento orgullosa de ti, hijo, pero tú también tienes que estarlo
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Todas las personas buscamos la aprobación de los demás en algún momento de nuestra vida, sobre todo cuando somos pequeños. Y es normal hacerlo; los bebés y los niños aún no saben qué "se espera de ellos", o qué cosas se les dan bien, hasta qué punto pueden esforzarse para conseguir lo que quieren, etc.

Durante sus primeros años necesitarán a alguien que les guíe, o acompañe, en este camino, para poder recorrerlo solos cuando sean más mayores, sintiéndose orgullosos de sí mismos sin esperar (ni necesitar) que nadie lo esté.

¿Cómo demostrarle a nuestro hijo que nos sentimos orgullosos de él? Veremos cómo esto no es incompatible con fomentar su independencia y que él mismo, poco a poco, reconozca lo valioso que es y no necesite a nadie para sentirse así.

¿Cómo demostrarle que te sientes orgulloso?

Es bueno que les demostremos a nuestros hijos que nos sentimos orgullosos de ellos, pero siempre buscando el equilibrio entre decírselo cada día o no decírselo nunca. ¿Por qué?

Porque si se lo decimos (o demostramos) constantemente, existe el riesgo de que se vuelvan dependientes de esos comentarios para sentirse bien consigo mismos, así como el miedo a dar un paso sin nuestra aprobación.

Debemos encontrar el punto medio entre elogiar siempre y no elogiar nunca, para que el niño desarrolle una sana autoestima sin llegar a depender de los demás para sentirse bien consigo mismo.

Y si nos vamos al extremo opuesto (no decirlo nunca), estamos cayendo en el riesgo de que desarrollen una baja autoestima o piensen que no nos sentimos orgullosos de ellos.

Lógicamente, la autoestima depende también de otras variables, que no tienen que ver con esto, pero hacerles ver que nos sentimos orgullosos de ellos es un ingrediente importante que les ayudará en su desarrollo personal.

Pero, ¿cómo les demostramos que nos sentimos orgullosos de ellos, buscando ese "punto" medio? Podemos hacerlo de múltiples formas, ya sea a través del lenguaje, tanto verbal (con las palabras) como no verbal (con los gestos) y de las acciones, que también pueden ser diversas.

Incúlcales la importancia de sentirse orgullosos consigo mismos

Es importante decirles a nuestros hijos que nos sentimos orgullosos de ellos, sí, pero también inculcarles la importancia de sentirse orgullosos consigo mismos, con independencia de lo que opinemos los demás.

Por ello, es positivo para ellos fomentar la confianza en sí mismos (dejarles hacer cosas solos, pedirles pequeñas tareas, retos...), la independencia y la autoestima.

Elogia el esfuerzo, no la meta en sí

A la hora de demostrarles a nuestros hijos que nos sentimos orgullosos de ellos, es importante valorar el esfuerzo que hacen cuando quieren conseguir algo, y no si finalmente consiguen eso. Es decir, procura valorar el proceso que sigue tu hijo para conseguir lo que se propone, y no tanto la meta (o el logro, la victoria) en sí.

Cuida la forma de elogiar

Los elogios son positivos pero en su justa medida; evita elogiar por todo o exagerar los elogios, ya que eso podría enviar un mensaje erróneo al niño.

La forma en la que alentamos a nuestros hijos puede condicionar la percepción que tiene de sí mismo; cuidémosla, utilicemos palabras comprensibles para el niño y un tono natural a la hora de elogiar.

Evita frases que no puedan entender; concreta

Hay algunas frases que conviene evitar a la hora de demostrarles a nuestros hijos que estamos orgullosos de ellos, o de elogiarlos. Por ejemplo, cuando son bebés, no es recomendable que digas "buen trabajo!", cuando los niños adquieren una nueva habilidad, como empezar a caminar.

Puedes decirlo, sí, pero no van a entenderlo. ¿Qué crees que entenderá un bebé por "buen trabajo"? En lugar de esta frase, puedes decir "has caminado", y acompañar el mensaje con una enorme sonrisa, con el dedo pulgar hacia arriba, un beso, etc.

Cuando elogies a tus hijos, evita frases que no puedan entender. Concreta por qué lo estás elogiando y acompaña el mensaje con gestos, como una sonrisa, si los niños son pequeños.

Nombra aquello por lo que te sientes orgulloso

De esta forma, para facilitarles la comprensión del mensaje, procura nombrar aquello por lo que te sientes orgulloso, que sea algo concreto; por ejemplo, "me siento orgullosa de ti porque te has esforzado mucho para este examen" (independientemente del resultado), o "me siento orgulloso de ti porque te has adaptado muy bien a este nuevo curso".

Transmite emociones claras y positivas

Como reza el refrán, "a buen entendedor, pocas palabras". Así que, independientemente de si nuestro mensaje contiene palabras, usemos también los gestos y las emociones para expresar lo que sentimos.

El hecho de transmitir emociones claras y positivas hará que los niños perciban ese orgullo que estamos intentando mostrarles como padres. Las emociones se pueden transmitir de múltiples formas.

Primero, lógicamente, sintiéndolas de verdad (nunca exagerándolas), y segundo, acompañando el mensaje verbal con un lenguaje no verbal coherente a ese mensaje, adaptando nuestro tono de voz, las pausas, el lenguaje corporal, los gestos, etc.

Demostrarles que estamos orgullosos, pero que ellos también puedan sentirse así

Es importante demostrar este orgullo que comentábamos porque los niños pequeños aún se están formando en todos los sentidos; físico, emocional, social...

En cierta manera, y sobre todo en la infancia temprana, necesitan a los adultos para ganar seguridad y confianza en sí mismos, y para saber cuándo están haciendo las cosas de forma positiva.

Demostrarles que estamos orgullosos de ellos (sin hacerlo de forma constante por los riesgos que comentábamos) les ayudará a afianzar su identidad y su autoestima, y a saber que las cosas que hacen tienen un sentido especial para alguien.

Sin embargo, también es importante que se sientan orgullosos de sí mismos y que no busquen siempre esa aprobación para actuar. Darles independencia, confiar en ellos y enseñarles a ser capaces de apreciar sus fortalezas, son algunas cosas que podemos hacer como padres para cultivar ese amor propio que les conducirá a sentirse orgullosos por lo que son.

Fotos | Portada (Freepik)

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