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Lo absurdo de aconsejar que tu bebé duerma solo con un peluche, tu voz en una grabadora y algo que huele a mamá

Lo absurdo de aconsejar que tu bebé duerma solo con un peluche, tu voz en una grabadora y algo que huele a mamá
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Los bebés menores de 3 meses deben dormir, sí o sí, en la misma habitación que sus padres. Esto es una norma que tiene que ver con la seguridad del bebé, pues disminuye el riesgo de que le pase algo durante la noche. A partir de los 3 meses, son pocos los padres que deciden sacar a su bebé de la habitación, pero algunos lo hacen. Es sobre todo a partir de los 6 meses cuando muchos bebés "se van" ya a su habitación, y para ello los padres reciben o leen una serie de recomendaciones con el fin de conseguir que el cambio sea posible.

De lo de dejarles llorar ya ni hablo. Son numerosas las ocasiones en que os hemos expresado nuestra no adhesión a métodos que hacen sufrir a los niños en pro de una independencia que no necesitan, así que nos vamos a aquellas recomendaciones que tratan de ayudar a los padres a que sus hijos duerman solos, pero sin lágrimas. Hablo de ofrecerles un peluche que sirva como objeto transicional, de poner algún sistema con que pueda oírse la voz de mamá, como una grabación, y de dejarle alguna prenda de mamá, para que el olor le tranquilice. ¿Sirven? Quizás sí, pero a mi modo de ver son de lo más absurdo.

Son recomendaciones que hace unos días pude leer en el libro "La ciencia de ser padres", de Margot Sunderland (muy recomendable, aunque creo que está descatalogado), en que se explican como posible solución para aquellos padres que, sí o sí, quieren poner a su hijo a dormir solo. Algo así como "bueno, si os empeñáis, intentadlo, pero no le dejéis llorar, hacedlo así".

Un peluche al que abrazar

Lo primero que se comenta es lo de ofrecerle al bebé un objeto transicional, es decir, algo que ayude al bebé a separarse de sus padres, pero que no le deje totalmente solo. Suele ser un peluche, una mantita, un cojín,... algo que le acompañe y que el bebé tenga en cuenta como acompañante.

En lo personal, no soy muy amigo de ofrecer nada a los bebés, pero claro, es que en mi casa no ha habido separación y por lo tanto no ha hecho falta hacer ninguna transición. Cuando el mayor se fue a dormir solo tenía ya 6 años, así que no necesitó ninguna ayuda de ningún tipo, y cuando el mediano se fue a los 4 años compartía habitación con el mayor. Ojo, tienen sus muñecos y peluches en la cama, pero no tienen ninguna dependencia hacia ninguno de ellos.

Una grabación con la voz de mamá

Lo siguiente, una vez le has ofrecido algún acompañante que no le haga sentir solo (si es que a un peluche se le puede llamar acompañante), es lograr que el bebé se tranquilice oyendo tu voz. Por los estudios realizados con mamíferos se sabe que el simple hecho de escuchar la voz de mamá reduce los niveles de hormonas del estrés y le ayuda a tranquilizarse en caso de separación. Por eso se recomienda hacer uso de algún sistema que pueda reproducir una grabación con la voz de la madre, diciéndole cuánto le quiere, cantándole una nana o simplemente explicándole un cuento.

Una prenda con el olor de mamá

En la misma línea que la voz de mamá está el olor. Los bebés tienen un olfato magnífico y son muy capaces de reconocer el olor de mamá de entre varios olores. Por eso se recomienda darle alguna prenda que lleve impregnado el olor de la madre. Quizás hasta pueda ponérsele la prenda al peluche.

Un masaje antes de dormirse

Otra de las recomendaciones es la de darles un poco de contacto antes de dormir. Esto es acariciarles o bien hacerles un masaje relajante, porque les calma y les ayuda a dormir sintiéndose tocados, queridos, en contacto con mamá o papá. Hay hasta estudios hechos con niños de preescolar que demuestran que cuando reciben un masaje antes de dormir descansan mejor que cuando no lo reciben.

El invento perfecto para que el niño duerma: un clon de mamá

Después de haber leído todas las recomendaciones para lograr que el bebé duerma solo en su habitación sin lágrimas (o con lágrimas, pero haciendo todo lo posible por que no las derrame y se tranquilice), parece bastante claro que lo siguiente que debería inventar la industria de puericultura es una muñeca, una especie de clon de mamá a la que pudiéramos ponerle una camiseta con el olor de mamá, a la que le pudiéramos introducir una tarjeta SD con varias grabaciones de palabras bonitas de mamá que el bebé oiría antes de dormir y en caso de que se despertara con quejidos o llanto (la muñeca se activaría ante ello) y que fuera lo suficientemente suave y cálida como para actuar de objeto transicional.

De hecho, ni siquiera haría falta que fuera tan grande como mamá, pues las piernas y los brazos podrían obviarse. Incluso podría ser como a escala, más pequeña, porque total, las funciones seguirían ahí y los peluches que hoy en día acompañan a los bebés son más bien pequeños.

Absurdo, ¿verdad?

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Suena muy absurdo, ¿verdad? Dan ganas de decir "madre mía, ¿quién compraría algo así?", pero la realidad es que muchos, muchos padres, ya lo compran sin saberlo. Cuando le dan a su bebé un peluche para que haga de acompañante, cuando graban la voz de mamá en una grabadora que le habla para que se duerma, cuando le dan una prenda que huele a mamá, cuando le dan un poco de contacto para que se duerma. Cuando hacen todo eso ya están comprando a la sustituta de mamá (y cuando digo mamá, digo también papá).

Y si esto es así, si las recomendaciones para que un bebé duerma tranquilo es engañarle para que más o menos piense que está con su madre o que, como mínimo, sienta que está acompañado, cuando en realidad está más solo que la una, ¿no será que lo que un bebé en realidad necesita es estar acompañado?

Es decir, ¿por qué los padres sacan a su bebé a su habitación? Normalmente lo hacen porque alguien les ha dicho que es positivo para ellos, que lo necesitan, que les ayudará en su independencia, que les hará crecer y desarrollarse como deben, que deben ya cortar el cordón umbilical imaginario que le une con sus cuidadores para empezar a ser una persona independiente, todo ello porque es lo que el bebé necesita. Los padres, claro, se lo creen y temen que dejando al bebé en la misma habitación pueda convertirse en un niño mimado, consentido e insoportable, nada autónomo y poco valiente. Creen que lo que de verdad necesita es dormir solo, porque es lo que les han hecho creer.

Sin embargo, la verdadera necesidad de un bebé no es esa. La verdadera necesidad, si para que duerma bien tenemos que poner a su lado un sucedáneo de mamá a pedacitos, es estar con su madre y con su padre, acompañado por personas humanas de carne y hueso, de las que hablan si hace falta, de las que huelen siempre igual, con un olor que no se va en toda la noche, de las que respiran y de las que pueden hacerte un masaje para que te duermas y pueden acariciarte por la noche si vuelves a ponerte nervioso o, simplemente, porque quieren hacerlo. De esas que te dan un besito en la mejilla porque llevan varios minutos viéndote respirar y mover los ojitos de un lado a otro mientras sueñas en cosas bonitas.

Esa es la verdadera necesidad y lo que en realidad le hará al bebé dormir tranquilo y sin lágrimas, necesidad que, de estar cubierta, no perjudicará en nada su autonomía, su carácter ni su desarrollo. Mas al contrario, cuanto más querido, apoyado y tranquilo se sienta, cuanto más protegido se sepa, más valor tendrá a la hora de tomar la iniciativa en otras cuestiones. Son los bebés que no saben cuándo vendrás, si estarás con ellos o no, si les acompañarás en caso de equivocarse los que, con el tiempo, dejan de tomar riesgos de ningún tipo: ¿para qué investigar si quizás me pase algo y mamá no está aquí para tranquilizarme? Y lo peor, el sentimiento de no sentirte apoyado y en consecuencia incapaz de hacer muchas cosas por falta de autoestima: ¿para qué tratar de hacer algo que no sé, si seguramente no seré capaz?

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Vamos, sin irnos tanto por las ramas, repito la pregunta: ¿no será, si tenemos que poner trocitos de mamá junto al bebé para que duerma medianamente tranquilo, que en realidad lo que necesita un bebé es a su madre? ¿Y no será que a los padres también les beneficia tener al bebé cerca para pasar más tiempo con él, disfrutar de su compañía por la noche y enamorarse de nuevo cada vez que se lo quedan mirando, tranquilo, durmiendo a pierna suelta, con la confianza de que está seguro con ellos?

Fotos | iStockfoto, Thikstock
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