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Historias de madres: "Lo amamos porque es la razón de nuestras vidas"

Historias de madres: "Lo amamos porque es la razón de nuestras vidas"
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Un día más os traemos una de las historias de madres que nos estáis enviando con motivo de la celebración del Día de la Madre.

Hoy es el turno de Yavery, madre de Alexander, mamá de Alana, que nos explica cómo fue su llegada a este mundo.

Mi historia empieza un 12 de enero del 2010. Ese día fue mi chequeo semanal, yo estaba feliz porque cada día era un paso más para conocer a mi bebé. Me revisaron y me dijeron que tenía la presión alta, que tenía que irme al hospital porque tenía que seguir más controles. Nos fuimos al hospital a las 8 de la noche, donde me prepararon para revisarme, me sacaron sangre y más sangre y mi marido y yo estábamos nerviosos, pero muy felices.

Esa noche nos hicieron volver a casa y nos dijeron que pidiéramos hora con el ginecólogo para inducir el parto. Mi marido le llamó al día siguiente y el ginecólogo nos dijo que debíamos ingresar ese mismo día en el hospital porque nuestro bebé tenía que nacer ya. Nos fuimos al hospital a las 6 de la tarde de ese día, me ingresaron en una habitación y me hicieron todo lo necesario para la gran llegada de nuestro Alexander. Fueron 16 horas esperando a que mi bebé bajara y tuviera los 10 cm de dilatación para empezar la labor de parto, pero íbamos muy lentos. A las 11 de la mañana llegó el ginecólogo diciéndome que me rompería la bolsa y, desde ese momento, se sucedieron contracción tras contracción. Yo ya no aguantaba ni un segundo más y le dije a mi marido que llamara a la enfermera para que me pusieran la epidural. Y así fue, me pusieron la epidural y me relajé tanto que me entraron hasta ganas de comer, pero no quisieron darme. Llevaba ya 17 horas sin comer ni dormir, pero nada de eso me desanimaba en la espera. Mi madre y mi hermana llegaron a las tres de la tarde del 14 de enero, yo ya llevaba varias horas de espera y tenía mucha ansiedad porque no llegaba ese momento tan especial. A las cinco de la tarde empecé a sentir dolor. Un dolor que se hacía cada vez más intenso. Llamamos a la enfermera y ella nos confirmó que estaba de 10 cm, yo me emocioné mucho, porque sabía que en cualquier momento conocería a la personita que me tuvo 9 meses en espera. La enfermera me dijo que empezaríamos a las 6 pm a prepararme para que empezara la labor de parto. Y a las 6 en punto empezó la cuenta: "10, 9, 8, 7, 6, etc. descansa", y luego otra vez. Así pasé dos horas pujando, pero Alex no tenía ganas de salir. Tras una hora más pujando yo ya no tenía más fuerzas. Veía la cara de mi madre y yo le decía "ya no puedo más". Recuerdo que mi madre me dijo "hazlo por la personita que esta ahí adentro y que te ha tenido este tiempo con tantas ganas de darle besos y abrazarlo". Yo me decía a mí misma que sí, que podía. Pedí fuerzas a Dios, de todo corazón, pero el tiempo pasaba y el ginecólogo empezaba a mostrar cara de preocupación. Yo tenía un miedo enorme de que le pasara algo a mi bebé, entonces me pusieron una mascarilla de oxígeno y aún sentí más miedo. Rezaba para que no me fuera a desmayar, mis fuerzas eran muy pocas, escuché a lo lejos al ginecólogo decir que si en 15 minutos no salía el bebé tendrían que hacerme una cesárea, así que me dije a mí misma "sí, puedo" y ahí empezó el reto más grande de mi vida: traer al mundo a mi bebé. A las ocho de la tarde nació. Mi marido y yo lloramos como nunca. Él me abrazo y escuché el llanto de ese bebito que me hizo madre. ¡Ya era mama! Él se separó un poco para hacer fotos y mi madre se acercó y me dijo: "¡Ves como si podías!". Mi hermana me felicitó y me agradeció el haberle dejado compartir ese momento. Yo quise ver a mi bebé, le pregunté a mi madre que por qué lloraba y ella me dijo que lo estaban limpiando. En ese momento se acercó la enfermera con mi bebé y me lo entregó. Desde ese momento descubrí que el amor a primera vista existe, aunque yo ya lo amaba desde antes, pero el amor creció más y cada día crece mas. El 14 de enero a las ocho de la tarde empezó mi nueva vida como mamá, esa madre que va a luchar contra viento y marea por la felicidad y el bienestar de su bebé. Ahora está a punto de cumplir 4 meses y tengo la sensación de que el tiempo está corriendo demasiado rápido, que no estoy disfrutando demasiado a mi bebé y eso que paso las 24 horas del día con él. Si de algo estoy segura es que voy a estar con él siempre, porque le dio una razón más a mi vida y porque cada sonrisa, cada vez que se aferra a mi dedo con tanta pasión, cuando lo descubro mirándome como ningún hombre lo ha hecho, con esa pureza y dulzura, hacen que lo ame cada vez más, un amor que nunca sentí por nadie, un amor que siento porque es la razón de nuestras vidas. Gracias a Dios que nos trajo la dicha a mi marido y a mi. ¡Te amamos Alexander!

Agradecemos a Yavery que nos haya explicado cómo fue el momento de su parto y os recordamos que si como madres queréis compartir con nosotros vuestra historia como ya lo han hecho otras mamás, podéis hacerlo enviando el relato, que debe tener una extensión de entre 5 y 8 párrafos, a historiasdepadres@bebesymas.com con una o dos fotos (mín. 500 px de ancho) en la que salgáis junto a vuestro hijo o hijos.

Seguiremos publicando vuestras historias de madres a lo largo del mes de mayo ya que el Día de la Madre merece extenderse al mes entero y vosotras mamás, merecéis ser protagonistas también en Bebés y más.

En Bebés y más | Mamá, cuéntanos tu historia, Historias de padres

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