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Se sigue recomendando no dar importancia al vómito de los niños que no quieren dormir

Se sigue recomendando no dar importancia al vómito de los niños que no quieren dormir
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Hace unos meses hablamos de los niños, de las noches y de los vómitos, en una ecuación extraña que viene a explicarse del siguiente modo: el niño no quiere dormir, no quiere dormir en ese momento o no quiere dormir solo, los padres dicen que sí, el niño llora, los padres no hacen caso, el niño vomita y los padres pueden optar por darse cuenta de que la situación ha llegado a un extremo inaceptable (su hijo ha llorado hasta el punto de vomitar, simplemente por ir a dormir) y acaban haciendo caso al niño o bien optar por mostrarse impasibles, como si nada hubiera sucedido.
 
Hablamos de ello desde la perspectiva de algunos expertos del sueño de estilo conductista (concretamente del Dr. Estivill), que optan por recomendar el laissez faire (dejar hacer, o sea, que vomite si quiere, que esto se limpia y listos) y de otros expertos del sueño y la psicología (concretamente de Rosa Jové), que optan por hacer caso si el niño vomita e incluso adelantarse al problema para que ni siquiera llegue a vomitar.
 
Pues bien, unos meses después me doy cuenta de que ante un caso concreto de una niña de dos años cuyos padres explican que no quiere dormir y que acaba vomitando, un profesional de esos que tienen un currículum que da envidia a cualquiera recomienda limpiar el vómito sin hacer comentario alguno, porque la niña es muy inteligente y está realizando dicha acción (vomitar) en busca de una respuesta satisfactoria.
 
Que es muy inteligente estoy de acuerdo, porque todos los niños son tan inteligentes como para tratar de decir a sus padres aquellas cosas que ellos no parecen entender. Los padres dicen que la niña no quiere dormir, pero es difícil de entender esta frase, porque es complicado no querer dormir. De hecho, aunque una persona dijera que no quiere dormir acabaría por tener que ceder ante su lucha contra el sueño porque se acabaría durmiendo sí o sí.
 
Entonces me parece extraño que una niña no quiera dormir, porque con dos años se te duermen casi hasta en brazos si les das un poco de movimiento y tienen sueño. Quizás el problema es ese, que no quiere dormir porque aún no tiene sueño, algo lógico, porque las personas suelen meterse en la cama cuando tienen ganas de dormir, pero no cuando no tienen ganas de dormir, a menos que las obligaciones del día siguiente te hagan pensar “o me meto en la cama ya, o mañana estoy muerto”.
 
Pero las niñas de dos años no piensan en mañanas y en el sueño que tendrán al día siguiente, porque demasiado tienen con pensar en el momento concreto como para pensar en lo del día siguiente, así que la mayoría de sus acciones van reguladas por su cuerpo: comen si tienen hambre y si no tienen, pues no lo hacen, así que duermen si tienen sueño y no lo hacen si no lo tienen.

Así que si intentas que tu hija se duerma cuando aún no tiene sueño, lo más lógico es que recibas un “no”. Si insistes lo más lógico es que recibas llantos, y si sigues insistiendo quizás la niña acabe por vomitar. Lógicamente, la niña ya no sabe qué más hacer para decirte que aún no es el momento de dormir. Si tratamos de que se duerma sin sueño (algo harto imposible), lo mínimo que podemos hacer, creo yo, es ser flexibles, tolerantes y respetuosos, que no es plan de que la niña lo viva como una tortura.
 
Pero quizás no sea eso, quizás simplemente ella se tiene que meter en la cama sin demasiado sueño mientras papá y mamá se quedan despiertos. Esto, para muchos niños, es signo de rechazo, precisamente porque no entienden que tengan que dormirse si no tienen sueño, pero sí entienden que les están encerrando en una habitación (si aún tuviera sueño podría la niña pensar que lo hacen por ella, para que descanse, pero sin sueño, le huele a abandono).
 
Entonces podría ser también que, con sueño o sin él, la niña no quiera estar sola, porque tanto de día como de noche se siente más a gusto y más segura compartiendo espacio con los padres. Espacio puede ser cama y puede ser habitación, la cuestión es sentirse cerca de ellos, sentirse una más, querida, no en otro cuarto, sola.
 
Sea la que sea la causa no se trata más que de dormir, así que yo directamente no habría escrito dicha duda, sino que habría hecho esta reflexión viendo cuál es la posible razón de que llore para dormir, poniendo solución: pues que duerma con nosotros en la cama/habitación y a la hora en que nosotros nos acostamos… y si es muy tarde, pues tendremos que dejar cosas para mañana para acostarnos todos a una hora decente.
 
Suena a seguir los caprichos de un niño, pero no es eso, esta solución es la manera de que una niña que siente miedo/soledad/desamparo o que simplemente no tiene sueño, haga las cosas por las buenas (siendo “las cosas” dormir, que parece ser el problema).
 
Por contrapartida, el experto de currículum extenso les dice a estos padres lo siguiente:

Cuando vomita, se limpia sin más comentarios, no pasa nada, no es importante para nosotros. Si la pequeña no ve respuesta en el tiempo, cambiará de estrategia.

Sin comentarios.

Foto | D Sharon Pruitt en Flickr
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