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El cuidado de la piel y las uñas del bebé

El cuidado de la piel y las uñas del bebé
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¿Qué es mejor, ponerles crema o ponerles aceite corporal? ¿Por qué se pela tanto? ¿Puedo cortarle las uñas o es pronto? ¿Cada cuánto se las corto? ¿Tengo que lavar su ropa aparte? ¿Hasta cuándo? Estas son algunas de las dudas que se hacen los padres cuando tienen al bebé recién nacido entre sus brazos, durante los primeros días y las primeras semanas. Son normales, porque todos queremos lo mejor para nuestros hijos, y son habituales, porque todos dudamos cuando nos vemos con una cosa tan pequeñita y frágil que depende de nosotros.

Por eso, porque muchos padres se hacen éstas y otras preguntas, hoy os vamos a explicar qué se recomienda para el cuidado de la piel y las uñas del bebé, para que no os veáis como muchos padres, con las dudas, haciendo preguntas, recibiendo mensajes contradictorios y sin saber muy bien qué es mejor y qué hacer.

"El bebé se está pelando"

Esta es una de las consultas más habituales a las enfermeras y pediatras en la visita de los primeros días. El bebé tiene la piel escamosa, sobretodo en los pliegues, dando la sensación de que la tiene tremendamente reseca. La realidad es que sí, el bebé se pela. Bueno, él no, su piel. Algo así como si al nacer hiciera una muda de la piel para quedarse con la piel definitiva que sale después. Hay bebés en los que es muy evidente y otros en que no se nota tanto. La solución es esperar a que deje de hacerlo y, mientras tanto, ponerle un poco de crema hidratante para que la piel en general esté bien hidratada y no tan "rota".

De detergentes y suavizantes

La piel del bebé es relativamente frágil y puede irritarse con las sustancias químicas de la ropa nueva o con restos de jabón o suavizante en la ropa lavada. Para evitar problemas en este sentido se recomienda lavar la ropa nueva antes de ponérsela al bebé con jabón para pieles sensibles (si queréis puede ser jabón para bebés) y sin suavizante, y enjuagarla dos veces. Esto hay que hacerlo también con las sábanas y mantitas en las que va a estar.

Una vez lavadas por primera vez, lo ideal es seguir lavando su ropa separada de la de los adultos. Si vemos que aparecen reacciones en la piel (irritaciones, granitos, rojeces, etc.) podemos repetir lo del doble aclarado en cada lavado y asegurarnos de que no le ponemos en sábanas lavadas con suavizante o detergentes más agresivos. Comento esto porque hay padres que ponen a dormir al bebé en su cama, ya sea la siesta, ya sea de noche, habiendo lavado las sábanas sin dichas precauciones. Luego, al sudar el bebé, al entrar en contacto dichas sustancias con su piel pueden irritarla.

Una vez han pasado unos meses la ropa del bebé puede lavarse junto a la de los padres. Si me preguntáis cuántos meses, yo suelo recomendar hacerlo a partir de que el bebé ya se desplaza por el suelo, reptando o gateando, manchándose lo que quiera y más y tocándolo todo. Vamos, que está el niño ahí manchándose todo el día por los suelos, metiéndose todo lo que pilla en la boca y nosotros andamos lavando su ropita como si fuera aún una frágil flor... Si su piel sigue bien después de los primeros lavados, listo. Si no, siempre podemos volver atrás.

La cremita después del baño

Es muy habitual poner crema a los bebés después del baño e incluso crema del culito para que no se escuezan, de manera preventiva. La realidad es que, pasados los primeros días, cuando se le reseca la piel y se pela, un bebé no suele necesitar ni cremas ni aceites ni prevención de culito. Vamos, que lo hacemos todos, se recomienda en la tele y los anuncios de las revistas, pero según la AAP (Asociación Americana de Pediatría) "un bebé no necesita que le pongan habitualmente cremas, aceites ni talcos".

Esto no quiere decir que sea malo, sino sólo una cuestión práctica y económica. Si la piel del bebé está bien no hace falta poner nada. Si está un poco seca por algunas zonas, pues se le pone crema de bebé (tiene que ser de bebé porque las cremas de adulto pueden contener perfumes y sustancias irritativas) en esas zonas, o si se quiere en todo el cuerpo hasta que no queden zonas secas (por eso de que uno se siente rácano poniendo sólo donde la piel está afectada).

Lo mismo con el culito del bebé. Si no está irritado, no hace falta poner nada. Si se irrita, les ponemos pasta al agua en los cambios de pañal, hasta que la zona perianal esté otra vez rosadita y sanita y seguimos además los consejos que os comenté al hablar de la dermatitis del pañal.

En referencia al aceite de bebé, no se recomienda, pues no penetra ni hidrata tan bien como las cremas. Si aun poniendo crema viéramos que la piel sigue reseca deberemos valorar la posibilidad de que lo estemos bañando demasiado a menudo, o sea, cada día. Un bebé no necesita tanta agua porque apenas se manchan. Sí se recomienda lavar el culete y la zona genital con agua a diario, porque es más higiénico que las toallitas, pero el resto del cuerpo puede sobrevivir sin agua varios días.

Podemos bañarle día sí, día o no, o cada tres días, y ver si la piel se reseca menos. Si esto no la hace mejorar podemos comentarlo con el pediatra, por si nuestro hijo tuviera dermatitis atópica o algún tipo de reacción o alergia a algo.

El cuidado de las uñas

Cuidado de las uñas del bebé

En las uñas no hay que hacer nada especial más allá de cortarlas cuando haga falta. Muchos padres creen que no se pueden cortar hasta que los bebés tienen un mes, o una edad específica. Lo cierto es que no hay una edad mínima para cortar las uñas de un bebé. Es más bien una cuestión de lógica. Si el bebé tiene las uñas largas y de noche se dedica a hacerse el harakiri, amaneciendo con la cara llena de cicatrices a lo Eduardo Manostijeras, pues se las cortas, tenga la edad que tenga.

Puede hacerse con una lima o puede hacerse con unas tijeras de punta redonda, no sea que se mueva y le hagamos daño. Lo único que hay que tener en cuenta es que hay que hacerlo cuando esté relajadito o dormido, para que un movimiento de mano no nos lleve a cortar lo que no debemos.

Durante las primeras semanas las uñas de los bebés crecen mucho, así que nos os asustéis si os dais cuenta de que las estáis cortando hasta dos veces a la semana. Hablo obviamente de las uñas de las manos. Las de los pies suelen crecer mucho más despacio y al principio están incluso enterradas entre carnecita de los dedos, de tal modo que podemos llegar a pensar que están encarnadas. La realidad es que no lo están, no habitualmente, y sólo hay que hacer algo si la piel de alrededor se inflama y se pone roja. Si no es así, que no suele ser, sólo hay que esperar a que el dedo crezca, la uña empiece a aparecer hacia la superficie y podamos finalmente cortarla.

Fotos | Lisa Rosario, Eselsmann™ en Flickr En Bebés y más | Cuidados del recién nacido: cómo cortar las uñas al bebé, Cuidados del recién nacido: la piel, Consejos para cuidar la sensible piel del bebé

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