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Cómo influye la relación entre los profesionales y las mujeres en el proceso del parto

Cómo influye la relación entre los profesionales y las mujeres en el proceso del parto
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Hace unos días publicamos una entrada haciéndonos eco de la noticia de la publicación, por parte del Ministerio de Sanidad y Política Social, de una Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal.

Hemos estado revisando dicha guía y una de las sensaciones que nos ha provocado ha sido un gran "por fin". Por fin una guía que recibirán los hospitales con las recomendaciones que muchas madres y padres (y muchos profesionales) llevamos años pidiendo. Por fin se permite a la madre tener voz y voto en su parto y por fin se les dice a los profesionales que que atienden a las parteras que sólo intervengan en caso de necesidad.

Viendo que suscribimos muchas de las recomendaciones de dicha guía, hemos pensado que sería interesante ir desgranándola poco a poco para ir comentando con nuestros lectores y lectoras los diferentes puntos que la componen. Empezamos hoy hablando de cómo puede afectar la relación entre los profesionales y las mujeres en el proceso del parto.

La confianza en una misma es fundamental a la hora de parir

Cuando una mujer piensa en el día de su parto son varias las preocupaciones que aparecen por su mente: si todo irá bien, si el bebé nacerá sano, si dolerá mucho, si sabrá hacerlo,...

El miedo a lo desconocido y el miedo a no ser capaz de parir (o la desconfianza en una misma), son sensaciones limitantes que no favorecen nada el proceso de parto y que, más bien, pueden ayudar a que surjan problemas.

El parto es un acto muy relacionado con la sexualidad (bueno, relacionado no, forma parte de la sexualidad) y, de igual modo que para tener relaciones sexuales necesitamos un ambiente agradable y una sensación de confianza (y éstas suelen ser un desastre cuando estás pendiente de otras cosas), para parir una mujer necesita sentirse bien consigo misma, creerse capaz de dar a luz y recibir esa confianza también de los profesionales.

Es por esta razón que una buena comunicación entre los profesionales sanitarios y la mujer es indispensable para que ésta se sienta escuchada, comprendida e informada.

No hay nada peor que acudir a un centro sanitario y observar que apenas te escuchan, que no te tienen en cuenta al tomar las decisiones, que no explican apenas las respuestas a tus preguntas y que a veces actuan e incluso hablan como si no estuvieras delante.

Lo más importante para las mujeres es el trato

Cuando una persona valora a un profesional sanitario tiene en cuenta dos cosas (bueno, varias, pero principalmente dos): que sea un buen profesional y que te trate bien.

Recuerdo cuando tuvimos a nuestro primer hijo Jon, estando en la planta de maternidad, cómo las enfermeras de los diferentes turnos iban entrando para dejar medicación o para hacer algunas curas a mi mujer.

Muchas de ellas entraban y dejaban una pastilla con un "mira, aquí te dejo una pastilla para el dolor" y eran igualmente breves y escuetas en todas sus actuaciones.

Otras pocas, en cambio, tardaban poco más en irse porque te decían "te traigo un ibuprofeno, por si tienes dolor... Si no te está doliendo puedes esperar un poco si quieres. ¿Va todo bien, te molesta la herida?". No es que hicieran mucho más que las otras, pero cuando se iban quedaba la sensación de que te habían tratado bien y algunos familiares rumoreaban lo buenas enfermeras que eran.

De hecho, si preguntas a la gente qué piensa de su médico la mayoría se centra en explicar cómo es (es muy majo, muy seco o muy simpático) antes que valorar su trabajo como médico.

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Con esto quiero decir que las personas deseamos que los que tenemos delante nos traten con respeto y más en un momento tan único y especial como es el momento de parir. Esto se confirma con estudios en los que se ha valorado la satisfacción de las mujeres durante el parto. Para sorpresa de todos (o quizás no tanto), las mujeres tienden a dar más importancia al trato de los cuidadores y al haberse sentido escuchadas y respetadas que a lo relacionado con el parto en sí (dolor, intervenciones médicas, etc.).

Qué debería suceder durante un parto normal

Las mujeres deberían ser tratadas con el máximo respeto, ya que, como hemos dicho en diversas ocasiones, son mujeres sanas que llegan al hospital con un proceso fisiológico para el cual están (en principio y hasta que se demuestre lo contrario) preparadas, con la intención de solicitar ayuda, o recibirla, en caso de que algo se tuerza.

Por ello merecen ser escuchadas y por ello deben ser parte activa de todo el proceso, recibiendo toda la información que soliciten y siendo tratadas como las auténticas protagonistas del momento, que lo son junto a sus bebés.

Los profesionales deben estar vigilantes, disponibles por si es necesaria su actuación y deben establecer una relación de empatía para con las madres, de manera que estas se sientan a gusto, tranquilas y capaces de dar a luz a sus bebés.

Frases como "tú no sabes pujar" o "venga guapa, no te quejes tanto", entre muchas otras que muchas madres podrían explicar, no ayudan en aboluto a hacer que la madre se sienta segura ni confiada y, lo que es peor, son una falta de respeto.

Esperemos (estamos seguros de ello), que poco a poco la situación vaya cambiando y todas las madres puedan decir "lo mejor fue que en todo momento me sentí arropada y escuchada".

Fotos | Madaise, Dchasteen en Flickr En Bebés y más | Publicada la nueva guía de práctica clínica sobre la atención al parto normal, "La mujer en el parto debe sentirse grandiosa, poderosa". Entrevista al doctor Emilio Santos (IV), ¿Qué esperas del personal sanitario durante el parto?

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