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Los niños que podían esperar a recibir la golosina más grande (o casi)

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Hoy os traigo este divertido vídeo que muestra cómo unos niños son capaces de resistirse a la tentación de las golosinas, o casi. La explicación a este insólito hecho está en que tienen la promesa de que, si esperan a comer el dulce, obtendrán muchas más golosinas.

Las estrategias de los niños para contenerse y no lanzarse sobre la golosina son variadas y muy graciosas: hay quien canta, quien mira a otro lado, quien mueve las piernas con impaciencia, quien la huele, la toca... Y algunos listillos la chupan o arrancan algún trocito para que no se note que ya la han probado.

En general las caras de deseo son inmensas, y algunos no resisten la tentación y acaban comiéndose el dulce, sin ser capaces de esperar la recompensa mayor que les llegaría si se hubieran contenido.

Detrás de las curiosas imágenes hay una teoría. El psicólogo Walter Mischel realizó una serie de experimentos en los que enfrentaba a niños de 4 años a un dilema entre un placer sencillo, cercano y efímero frente a otro placer mayor que tenía que esperar.

El experimento consistía en poner dos galletas delante del niño, una pequeña y una grande. El niño puede coger la galleta pequeña cuando lo desee, pero si quiere la galleta grande, entonces debe esperar a que el adulto regrese a la sala, algo que puede demorarse hasta veinte minutos.

Los resultados evidencian que hasta los niños más pequeños poseen rasgos de disciplina y autocontrol, de búsqueda de placeres mayores aunque ello suponga un esfuerzo y posponer la obtención del deseo.

Aquellos niños que no consiguen mostrar estos signos naturales, según el investigador probablemente lo pasarán peor de mayores, sin saber esperar o reflexionar sobre qué es lo mejor.

Las reacciones de los niños que participaron en el estudio de Mischel mostraban unas actuaciones similares a las que observamos en las imágenes: una niña comienza a canturrear una cancioncilla para recordar las instrucciones: que para conseguir la galleta grande no hay más que esperar, cierra los ojos y les da la espalda a las galletas.

Otro pequeño balancea sus piernas violentamente hacia delante y hacia atrás, intentando hacer cualquier cosa menos pensar en la galleta que podría tener en cualquier momento.

Ya imaginaba que, aun tan pequeños, muchos niños pueden esperar a recibir la golosina más grande haciendo un ejercicio de autocontrol. ¿Perderemos esta capacidad a lo largo de los años y dejaremos de luchar y esforzarnos por obtener una recompensa que aún no vemos?

Vía | Genciencia Vídeo | Youtube En Bebés y más | Vídeo: los bebés patinadores mas ágiles, Vídeo de seguridad en el avión protagonizado por niños, Vídeo: los niños son nuestros maestros, El divertido anuncio de la niña que canta y baila

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