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Reino Unido podría prohibir la venta de bebidas energéticas a los menores de 16 años

Reino Unido podría prohibir la venta de bebidas energéticas a los menores de 16 años
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Según han informado medios de comunicación británicos, Reino Unido está estudiando prohibir la venta de bebidas energéticas a los menores de 16 años, con el objetivo de "mitigar los posibles efectos negativos asociados con su consumo excesivo por parte de los niños".

En un intento por frenar la obesidad infantil y proteger la salud de niños y adolescentes, ya son varios los países que han adoptado medidas similares. También en nuestro país, algunas comunidades autónomas están dando pasos importantes en esta línea.

Las bebidas energéticas en el punto de mira

Tras una consulta realizada por el Departamento de Salud británico, en el que se ha investigado cómo las bebidas energéticas pueden dañar la salud de los niños, el secretario de Salud de Reino Unido, Matt Hancock, está estudiando prohibir su venta a los menores de 16 años.

De hacerse oficial, esta medida vendría a sumarse al impuesto sobre las bebidas azucaradas que ya se aplica en Reino Unido, pero que defiende eliminar Boris Johnson, principal candidato para convertirse en el próximo primer ministro británico.

Aunque según informan los medios, Matt Hancock es consciente del impacto negativo que podría tener sobre los fabricantes y minoristas la prohibición de vender bebidas energéticas a niños, son varios los sectores de la sociedad que apoyarían esta medida. Entre ellos, detacaría el sindicato de profesores NASUWT, que lleva tiempo alertando sobre los efectos negativos que estas bebidas provocan en los alumnos.

A falta de saber si se aprobará finalmente esta ley, ya son varios los supermercados ingleses que prohíben la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años. La iniciativa, que surgió de manera voluntaria por parte de supermercados y cadenas, nació como respuesta a la demanda de los consumidores.

Cómo afectan las bebidas energéticas a la salud de los niños

Bebidas Energeticas

Rockstar, Red Bull, Monster... el consumo de bebidas energéticas es cada vez más habitual entre niños y adolescentes. Optan por ellas como una forma de mantenerse despiertos, ganar energía durante épocas de éxamenes o simplemente por diversión, llegándolas incluso a mezclar con alcohol.

Según un estudio realizado en 2018 entre niños y adolescentes británicos, el 69% de los adolescentes y el 24% de los niños ingieren este tipo de bebidas, siendo habitual un consumo de cuatro o cinco veces por semana entre un 19% de adolescentes.

Los investigadores alertan de que un consumo excesivo podría asociarse a una serie de efectos adversos sobre la salud, además de provocar comportamientos de riesgo. No en vano, las bebidas energéticas contienen altas dosis de azúcar y estimulantes del sistema nervioso central como la cafeína y la taurina en elevadas proporciones.

De entre los efectos a corto plazo que genera un consumo excesivo de bebidas energéticas, destacarían los dolores de cabeza, la hiperactividad, los trastornos del sueño, las molestias estomacales, la depresión y baja autoestima, y una menor sensación de bienestar.

A largo plazo, las bebidas energéticas contribuyen a la obesidad, la hipertensión arterial, problemas óseos y a una peor salud bucodental.

Los niños consumen demasiadas bebidas azucaradas

Dejando a un lado el hecho de que las bebidas energéticas contienen, además, sustancias nada recomendadas para los niños como la taurina y la cafeína, el azúcar presente en este tipo de bebidas, en refrescos con o sin gas y en zumos envasados supone un serio riesgo para la salud de los menores.

La OMS recomienda no superar al día los 25 gramos de azúcares añadidos, pero una sola lata de refresco ya contiene más del doble de azúcar de la cantidad máxima recomendada.

Sin embargo, y a pesar de las indicaciones de la OMS y las alertas frecuentes de pediatras y nutricionistas, demasiadas familias continuan recurriendo a los zumos y las bebidas azucaradas como opción habitual para saciar la sed de los niños.

Pero los niños deberían beber únicamente agua, siendo especialmente importante ofrecérsela con frecuencia en esta calurosa época del año, pues tardan más tiempo que en identificar la sensación de sed, y corren mayor riesgo de deshidratación. Recordemos, además, la importancia de ofrecerles alimentos nutritivos y refrescantes como frutas y verduras, y, en general, llevar una dieta equilibrada y hábitos de vida saludables.

Foto | iStock

Vía | LadBible, The Sun

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