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Un niño de cinco años rompe una obra de arte de un centro cultural...¿dónde estaban sus padres en ese momento?

Un niño de cinco años rompe una obra de arte de un centro cultural...¿dónde estaban sus padres en ese momento?
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Un niño de cinco años, que jugaba sin la supervisión de sus padres, derribó una escultura de un centro cultural de Kansas (Estados Unidos) valorada en 130.000 dólares. Ahora, los padres deben pagar el valor de la pieza de arte, pero han afirmado sentirse muy ofendidos con el trato recibido y culpan al museo de lo ocurrido.

No es la primera vez que nos hacemos eco de situaciones similares: accidentes con importantes consecuencias materiales que seguro que se podían haber evitado con la correspondiente vigilancia y atención del menor.

Una multa de 132.000 dólares

Los hechos ocurrieron el pasado mes de mayo en la ciudad de Kansas (Estados Unidos), cuando un matrimonio y sus cuatro hijos fueron invitados a una recepción nupcial en un centro cultural local llamado Tomahawk Ridge, en Overland Park.

Según informan los medios locales, los padres charlaban con los novios en el pasillo, fuera del plano de las imágenes que captó la cámara de seguridad del edificio, ajenos a los juegos y carreras de los pequeños.

En el vídeo puede verse a un grupo de mujeres conversando (por lo que acabamos de comentar más arriba, imaginamos que ninguna de ellas es la madre del menor que causó el accidente), mientras el pequeño de cinco años y otro niño (no sabemos si es su hermano o algún amigo) corretean por la sala.

Es entonces cuando la escultura llama la atención del menor quien comienza a trepar por el pedestal hasta que la pieza se le viene encima. En ese momento, las mujeres testigos del incidente acuden a buscar al responsable del museo y los niños salen corriendo.

La escultura, llamada "Aphrodite de Kansas City" estaba a la venta por 132.000 dólares (aproximadamente, 114.000 euros) y según manifestó su autor, Bill Lyons, los daños que ha sufrido en cabeza y brazos no pueden ser reparados. La pieza estaba fabricada en vidrio y otros materiales, y en palabras de su autor había sido la "creación más ambiciosa de su carrera", que le había llevado dos años terminar.

Días más tarde la familia recibió una carta de la compañía de seguros del centro cultural reclamando el valor de la pieza artística, donde podía leerse el siguiente encabezado:

"Esta pérdida ocurrió cuando su hijo se encontraba en un área cerrada de la propiedad y derrumbó una escultura de vidrio. Ustedes son los responsables de la supervisión de un menor de edad, y su falta de vigilancia se considera negligente"

Los padres del niño esperan que su seguro pueda hacerse cargo de los daños, pero se han mostrado muy ofendidos e indignados por el trato recibido y acusan a los responsables de centro cultural de no vigilar la escultura y de que ésta no estuviera correctamente anclada al pedestal.

"No se me ocurrió pensar que si nos invitan a un sitio al que los niños también pueden acudir, tuviera que estar preocupándome por si una obra de arte de 132.000 dólares se caía encima de alguno de mis hijos" - expresaba la madre en declaraciones a ABC News.

"Me sorprendió y ofendió que nos llamaran negligente. Están tratando esto como la escena de un crimen (...) Mi hijo no ha roto la escultura de forma premeditada y maliciosa, sino que ésta cayó sobre él. No era segura de ningún modo".

Los responsables han admitido que si bien la escultura no estaba fijada al pedestal de forma permanente, no se trataba de una "pieza de arte interactiva", y que jamás habían tenido ningún problema con ninguna otra obra de arte:

"Nunca nos hemos encontrado esta situación. Jamás nos ha visitado ningún niño que trepe por las escuturas"

Los niños son responsabilidad de sus padres

Dejando a un lado los daños económicos, este caso me recuerda a otro que vimos hace unos meses en el que se acusaba a un niño de destrozar el expositor de maquillaje de una tienda de cosméticos.

En aquella ocasión no hubo cámaras de seguridad ni nadie que fuera testigo de la escena, pero enseguida se presupuso que el responsable de semejante destrozo había sido un menor, simplemente porque se vio a un niño salir de establecimiento minutos antes.

Pero esta vez sí hay cámaras y en las imágenes se ve claramente al niño romper la escultura, pero a mi modo de ver, él no tiene la culpa de lo ocurrido.

Sin duda, la responsabilidad absoluta de ese niño la tienen sus padres y no deberían haberle dejado correr libremente por la sala, porque en este caso hablamos de daños materiales, ¿pero y si el niño se hubiera hecho daño al caerle encima la pieza?

niños y museos
Quienes tenemos niños pequeños sabemos que éstos son imprevisibles. Son curiosos por naturaleza y todo les llama la atención. Corren, saltan, exploran... y se les ocurre hacer cosas que lógicamente a los adultos no se nos pasa por la cabeza hacer.

Por eso es nuestra responsabilidad estar siempre pendientes de ellos, velando por su seguridad y educándoles constantemente en el respeto a las cosas ajenas, el mobiliario urbano y por supuesto el arte.

Los padres del menor se quejan de que no hubiera nadie vigilando la escultura, y si bien es cierto que puede llamar la atención la ausencia de vigilantes, en ningún caso creo que se deba responsabilizar a terceros de la supervisión de tu propio hijo.

Sin embargo, considero que el centro cultural tiene también parte de culpa al no fijar correctamente la estatua al pedestal, porque a la vista de lo ocurrido suponía un grave peligro la forma en la que estaba colocada.

¡No puedo imaginar la faena tan grande que tiene que suponer pagar una multa de semejante importe!, pero en este caso creo que la responsabilidad (al menos la mayor parte de ella, pues quizá otra parte de responsabilidad deba asumirla el museo) es de los padres.

Es cierto que un momento de descuido lo podemos tener cualquiera, pero a juzgar por las imágenes ese niño debía llevar un buen rato sin supervisión (recordemos que los padres ni siquiera aparecen en la escena, por lo que se puede presuponer que el niño venía de otra estancia).

Creo que estos padres deben asumir las consecuencias, aprender de lo que ha pasado y, sobre todo, no echar la culpa a otros. Porque somos un ejemplo para nuestros hijos, y pedir perdón, responsabilizarnos de nuestros actos y reflexionar sobre lo ocurrido, forma parte de la educación que debemos darles.

¿Qué os parece a vosotros? ¿Cómo creéis que se hubiera podido evitar este incidente?

Fotos iStock

Vía ABC News

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