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Casarse antes de ser padres, después o no hacerlo nunca: ¿Qué dicen los estudios sobre el éxito de este tipo de parejas?

Casarse antes de ser padres, después o no hacerlo nunca: ¿Qué dicen los estudios sobre el éxito de este tipo de parejas?
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Hace unos años, no era frecuente tener niños sin estar casados previamente y según un estudio llevado a cabo por el Council on Contemporary Families (EE.UU), las parejas que optaban por seguir este camino tenían un 60% más de probabilidades de acabar en divorcio con respecto a quienes se casaban antes de ser padres.

Pero la tendencia está cambiando, y en la actualidad cada vez hay más parejas que se convierten en padres antes de firmar su unión matrimonial, o incluso que deciden no casarse nunca tras la llegada de los hijos. ¿Qué dicen los estudios acerca del éxito de estos tipos de parejas?

Hace unos años, el orden de los factores sí alteraba el resultado... pero, ¿y ahora?

La organización Council on Contemporary Families, dependiente de la Universidad de Texas (EE.UU) ha llevado a cabo un minucioso estudio sociológico para determinar la relación que existe entre el matrimonio, el éxito del mismo y la paternidad.

Los investigadores analizaron datos de parejas estadounidenses que tuvieron su primer hijo entre la década de 1985 y 1995, y los compararon con los que obtuvieron de parejas que se convirtieron en padres entre 1997 y 2010.

Hace 25 años, la educación, los antecedentes familiares, la raza o la etnia tenían mucho peso en la toma de este tipo de decisiones, y existía una clara relación entre estos factores y la decisión de casarse antes de ser padres.

De esta forma, y según el estudio, se ha visto que las parejas que tuvieron un bebé antes del matrimonio en el período comprendido entre 1985 y 1995 se divorciaron un 60% más que las parejas que se casaron antes de ser padres.

Sin embargo, los datos analizados entre 1997 y 2010 muestran un cambio en la tendencia, y las parejas que formaron parte del estudio y que optaron por casarse después de convertirse en padres no tuvieron un mayor riesgo de divorcio como ocurría años atrás, con independencia de si vivían juntos o no antes de tener hijos.

Este estudio sociológico contrasta, en cambio, con el que que publicó hace unos años la Universidad de Lincoln y la Marriage Foundation. En aquella ocasión, los datos estudiados revelaron que sólo el 24% de las parejas que se casaron antes de ser padres se separaron, frente al 56% de rupturas que tuvieron las parejas que se casaron después de tener hijos.

Los bebés nacidos antes del matrimonio cada vez son más

bebé

Lo que sí parece claro, se analice un estudio u otro, es que el estigma social de antaño de concebir antes de casarse ha disminuido mucho, y el matrimonio ya no es el punto de partida necesario para formar una familia.

En los últimos 25 años, las cifras de maternidad antes del matrimonio se han duplicado, pasando de un 17% en la década de 1985 a 1995, a un 35% en el periodo comprendido entre 1997 y 2010.
  • De 1985 a 1995: el 17% tenía hijos antes del matrimonio

Según el Council on Contemporary Families, de 1985 a 1995, del porcentaje de parejas que optó por ser padres antes de casarse, el 21% contrajo matrimonio en el primer año de paternidad, y el 59% lo hizo en los cinco años posteriores.

  • De 1997 a 2010: el 35% tenía hijos antes del matrimonio

En cambio, del porcentaje de parejas que fueron padres sin casarse previamente entre los años 1997 y 2010, sólo el 15% se casó en el primer año y el 48% lo hizo en los cinco años posteriores.

Sin embargo, según el estudio todavía existe un porcentaje de parejas que decide ser padres pero no casarse nunca. Y según las estadísticas, de este porcentaje el 30% acaba separándose en un periodo de cinco años, una tasa de ruptura dos veces mayor que la que encontramos entre los casados.

A la misma conclusión llegó el estudio de la Universidad de Lincoln, que afirmó que el 69% de las parejas que tuvieron hijos mientras convivían y nunca dieron el paso de casarse, acabaron rompiéndose.

Formar un hogar requiere de compromiso verdadero, y la llegada de los hijos puede hacer tambalear, en ocasiones, la relación. Por ello, se opte por el modelo de familia que se opte, lo importante es saber que los niños siempre deben ser la prioridad, con independencia de las decisiones que tomen sus padres.

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