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La ministra de educación en contra del castigo físico

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La ministra de Educación, Política Social y Deporte, Mercedes Cabrera, hizo ayer una rueda de prensa en motivo de la celebración del Día Internacional del Niño y como presentación del anuncio "Tus manos son para proteger" que he querido resumir por estar de acuerdo con ella.

"El cachete, el azote, el grito son formas ineficaces de educar", ha comentado la ministra. Tales agresiones son una manifestación del "fracaso de la inteligencia" ya que la violencia es contraria a la educación y no hay un mínimo aceptable de ésta.

Cabrera ha comentado también que el castigo físico es una "violación de los derechos del niño" y una "doble moral inaceptable: lo que no le haríamos nunca a un adulto nunca deberíamos plantearnos hacérselo a un niño".

Hablando del papel de padres ha comentado que "debemos tener autoridad sobre nuestros hijos, debemos ocuparnos, evidentemente, de ellos, y hay formas mucho mejores de hacerlo que recurriendo a lo que sería una manifestación de fracaso de la convivencia, o de la razón o del diálogo". Ante la inquietud de la falta de reglas y obligaciones en los adultos ha comentado que sí deben aprender cuales son pero "deben hacerlo por propio convencimiento y forma crítica, no como resultado de una imposición por otros medios".

Estas declaraciones llegan como una auténtica explosión (o bomba) en el momento en que más se está criticando la falta de valores de los adolescentes y la falta de límites de los niños, y sinceramente, no quiero quitar razón a ninguno de los dos.

Los niños nacen con el "disco duro formateado", es decir, son una hoja en blanco que vienen a aprender de nosotros y aunque parezca mentira, están totalmente dispuestos a ello. Esperan que les enseñemos cómo vivir y esperan aprenderlo en base a sus capacidades.

El problema viene cuando queremos que entiendan algo que no están capacitados, por edad y por capacidad racional, a entender.

"Es que hasta que lo de doy un cachete no lo entiende" es una frase que está en boca de muchos padres, sin embargo no es cierta. Los niños aprenden, por el mecanismo causa-efecto que cuando hacen A (por ejemplo tocar un enchufe) reciben una palmada en la mano que le hace daño (B). De esta manera cuando hacen A llega B. Como no quieren que llegue B, dejan de hacer A. ¿Han entendido el peligro de tocar el enchufe? No, han entendido que si lo tocan llega mamá o papá y le pegan.

Los niños no tiene la capacidad de raciocinio que sí tenemos los adultos. Por eso es el adulto el que tiene que amoldarse a la capacidad de los niños y no al revés. Le diré que eso es peligroso, le escenificaré el susto que me pego cuando lo toco yo, taparé o quitaré todo aquello que preferiría que no tocara y le distraeré con otra cosa cuando vea que quiere tocarlo, por poner algunos ejemplos. Un día, cuando sea capaz de entender mis palabras, sabrá el peligro de hacer aquello que siempre le he dicho que es mejor no hacer, y no habrá hecho falta pegarle.

Ante estas declaraciones han aparecido varias críticas con una inquietud similar: "¿entonces hay que dejar que hagan lo que quieran?". Pues no, por supuesto que no. En la sociedad y en cada casa hay unas normas que los niños deben conocer, pero por favor, no a base de agresiones físicas. La letra con sangre entra hace tiempo que dejó de ser un refrán moralmente aceptable.

Este es un tema que da para mucho. Para muchísimo. No quiero extenderme más así que acabo con dos ideas que ha comentado la Ministra:

  • El castigo físico es un fracaso de la inteligencia: como ya os he dicho debemos mostrar que somos adultos y personas racionales e inteligentes y trabajárnoslo un poco mediante métodos alternativos. Los niños aprenden muchas cosas por imitación. No tiene sentido intentar enseñar a un niño que no debe pegar a otro pegándole.
  • Lo que no haríamos a los adultos no deberíamos hacerlo a los niños: Antiguamente era socialmente aceptado pegar a la mujer. Si necesitaba una corrección porque no entendía las necesidades del marido, estaba bien visto proporcionársela, pues era "la manera de que entendiese" lo que se esperaba de ella. Hoy día, por suerte, esto es impensable. Sin embargo en los niños está aceptado. No podemos llenarnos la boca de críticas a los maltratadores cuando nosotros mismos estamos violando la integridad de nuestros hijos.

Cada vez que la integridad de un niño es violada, el niño deja de ser un poco como es él para ser un poco más lo que sus padres quieren que sea.

Vía | La Vanguardia En Bebés y más | "Tus manos son para proteger": un anuncio del Ministerio de Educación contra el castigo físico, Pegar a los niños les vuelve agresivos, "Corregir no es pegar" también en el 2008. Alternativas a la bofetada.

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