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¿Qué críticas pueden llegar a hacer las enfermeras hacia la lactancia prolongada? (II)

¿Qué críticas pueden llegar a hacer las enfermeras hacia la lactancia prolongada? (II)
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Hace dos días explicamos algunas de las críticas o frases con poca información que las enfermeras dijeron a las 155 madres de la encuesta sobre la lactancia prolongada. Hoy seguimos con este tema para seguir conociendo qué pueden llegar a decir las enfermeras acerca de la lactancia prolongada.

“La niña no sabe mamar porque es muy pequeña. Dale biberón para que se acostumbre a él”

El comentario de la enfermera se divide en dos frases, una que sirve como introducción informativa (“no sabe mamar porque es pequeña”) y otra que es el consejo que soluciona la primera (“dale biberón”).

El caso es que no se salva ni la primera ni la segunda (porque si al menos hubiera dicho que no sabe mamar por pequeña, pero “sigue dándole el pecho a demanda” no habría tanto problema), así que vayamos por partes.

Los bebés nacen sabiendo mamar porque cuentan con el llamado reflejo de succión. Fijáos si saben mamar que si dejamos a los bebés encima de sus madres nada más nacer son capaces de reptar hasta el pecho y cogerse solos sin que nadie intervenga.

Ahora bien, es cierto que hay bebés más grandes y otros más pequeños y podría pensarse que los bebés más pequeñitos podrían ser incapaces de mamar, sin embargo hay algunos antecedentes de bebés prematuros con un peso aproximado de 1 kg que se han cogido bien al pecho.

Una recién nacida sana, aunque sea pequeña, se cogerá bien también si se le da la oportunidad (si alguien le pone un chupete o le da un biberón, quizás la confunda. Entonces no sabrá mamar por confundirse entre el pezón y la tetina, pero no por pequeña).

Luego la enfermera dice que, como parece que no mama bien, se le de un biberón para que se acostumbre. Digo yo que antes de dar un biberón, que todos sabemos que funciona siempre, deben agotarse todas las opciones para poder amamantar a la niña. Ya habrá tiempo de darle un biberón (o no) cuando sea más mayor.

“Dale agua e infusiones para que no se deshidrate”

Esto se lo dijo una enfermera a la madre de un bebé de cuatro meses. Esto no es una lactancia pronlongada, pero como veis no hace falta que lo sea para recibir información errónea.

La leche materna contiene cerca de un 80-85% de agua. Es imposible que un bebé sano se deshidrate si está tomando leche materna, por eso se recomienda leche materna exclusiva hasta los seis meses sin darles agua ni infusiones. A partir de los seis meses la cosa cambia, ya que al empezar a comer alimentos que provocan sed, los bebés pueden querer tomar algo de agua y se les puede ofrecer.

“Dale agua para que sólo relacione la teta con el comer”

Esta frase se le dijo a la mamá de un bebé de tres meses. Los comentarios van muy ligados con la frase anterior. El agua no es necesaria e incluso puede ser contraproducente si se da antes de los seis meses (si se llenan el estómago de agua, que no alimenta, no queda espacio para la leche materna).

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Esta enfermera además recomienda que el pecho sea sólo comida y no bebida. Curioso si tenemos en cuenta que es líquida y que, como digo, contiene mucha agua. Absurdo si tenemos en cuenta que los bebés no diferencian comida de bebida.

“Si no has preparado los pezones para amamantar no podrás hacerlo”

Claro, y si no preparas la vagina para parir no podrás hacerlo y si al nacer no se prepara la boca del bebé para mamar, no podrá hacerlo, y si…

Los pezones son, curiosamente, muy diferentes al resto de la piel del pecho, quizás son así porque la naturaleza ha pensado que así estarán más adaptados para ser chupados y mamados, que parece bastante lógico.

Evidentemente, se puede dar de mamar sin haberte siquiera mirado los pezones. No hace falta tocarlos, sacarlos, prepararlos, pellizcarlos ni nada que se le parezca porque los pezones, el pecho de la mujer y sus glándulas mamarias están preparadas para producir y sacar la leche cuando el bebé succione.

Espero que pocas madres crean esta frase, sino ya me imagino a decenas de madres lamentándose por no haberse preparado los pezones durante el embarazo (“es que no lo hice porque nadie me había dicho nada, ¡qué lástima!”).

“ Te está tomando el pelo cuando te pide teta, márcale horarios”

Esta se la dijo una enfermera a la madre de un bebé de cinco meses. También se puede dividir en dos, la parte en que dice que el bebé toma el pelo y la parte en que sugiere marcar horarios.

Los bebés no toman el pelo. Los bebés piden lo que necesitan cuando lo necesitan. El día que un bebé de cinco meses llore para pedir el pecho, su madre acuda y él se eche a reír cuando tenga la teta delante de su boca estará tomando el pelo a su madre. Si lo vuelve a hacer, se confirmará que está de broma, sin embargo, como ningún bebé hace esto, sino que gime o llora para mamar y mama cuando tiene el pecho ante sí, no tiene ningún sentido hablar de tomar el pelo o de supuestos engaños en los bebés.

Con respecto a los horarios, ya sabéis todas que la teta no tiene horario, que se da a demanda, así que si un bebé pide a menudo es porque necesita comer a menudo. Ni más ni menos.

Con esta frase me detengo un momento para hacer una reflexión. Decir que un bebé toma el pelo y sugerir alimentarle erróneamente es un despropósito total carente de fundamento científico. Con esto quiero decir que muchas enfermeras (y muchos profesionales), mal que me pese, ya que soy enfermero, dan los consejos que les da la gana o que han oído por ahí, siendo muchas veces totalmente erróneos.

Tu hija lo que tiene es vicio

Corroborando lo que acabo de decir, una enfermera le dijo a la madre de una niña de seis meses que lo que tenía era vicio. Si la madre hubiera dicho que toma biberón a todas horas la enfermera habría dicho que “qué bien que se alimente tan bien”, sin embargo si lo que da es teta a todas a horas, la alimentación se transforma en vicio.

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Evidentemente aquí no hay ciencia, sino un juicio de valor que bien podría habérselo ahorrado, más que nada por respeto.

Se queda con hambre, dale biberón

Doce horas de vida tenía el bebé de la madre a la que una enfermera le soltó esta perla. Doce horas es todo el tiempo que se le dejó a ese bebé para empezar a comer. Doce horas y se acabó su oportunidad.

Los primeros días el pecho produce calostro, una sustancia amarillenta muy calórica y nutritiva que es suficiente para alimentar a un bebé de pocos días. Si no fuera suficiente la especie humana habría ido cambiando para que las mujeres produjeran más cantidad de leche o para que los bebés nacieran necesitando menos alimento, sin embargo esto no ha sucedido, así que si un bebé de doce horas se queda con hambre, “déle más teta, mujer”.

“La teta está bien si hay leche, pero tú ya no tienes”

De nuevo, como hace unos días, un diagnóstico rápido: “tú ya no tienes”. Mientra el hijo/a mame, habrá leche, ya tenga un año, dos, tres, siete, diez o treinta.

Continuará

Ya dije el otro día que las enfermeras habían ofrecido más variabilidad, más frases erróneas y más críticas. Es por eso que aún queda pendiente una tercera entrada para hablar de ello. La tendréis pronto.

Fotos | Flickr – diluvi, moppet65535, viralbus
En Bebés y más | ¿Qué críticas pueden llegar a hacer las enfermeras hacia la lactancia prolongada? (I), ¿Qué críticas pueden llegar a hacer los pediatras hacia la lactancia prolongada? (I) y (II), ¿Quién apoya y quién critica la lactancia prolongada?, ¿Podemos fiarnos de los pediatras a la hora de hablar de lactancia?

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